comandante tiene razon. ?Y sabes por que nuestro comandante ha llegado a esa conclusion? Te lo dire, porque un periodico sensacionalista aleman ha dejado entrever entre lineas que hay un paso secreto entre los dos Berlines que solo tiene un problema: el mal olor. Hace anos que descubri que no es necesario tener muchos agentes en Occidente, basta con leer los periodicos. Los periodistas occidentales creen que su sacrosanta obligacion es contar cuanto saben. Y yo se lo agradezco. En fin, muy pronto daran con ese paso secreto maloliente, si es que existe. Si de mi hubiera dependido, creo que hace mucho tiempo habria cazado a ese raton tan escurridizo. Pero nuestros amigos de la Stasi son autosuficientes, en realidad aceptan nuestros consejos y colaboracion pero no nos necesitan. Son el mejor servicio de espionaje del mundo… a excepcion de la KGB, claro esta. Pero la realidad es que para nosotros Alemania es una buena plataforma desde la cual actuar en el resto del mundo. Esto no es ningun secreto para nadie, ?no os parece?
– ?Crees que de verdad podrias haber cazado a ese raton? -pregunto Amelia con curiosidad, poniendome a mi nervioso.
– Claro que si, pero a veces nuestros amigos se muestran demasiado orgullosos y no quieren que metamos las narices en sus asuntos. Aunque creo que ese joven comandante va a empezar a dar los pasos que yo habria dado.
– ?Y que habrias hecho con el raton? -insistio Amelia.
Ivan extendio la mano y luego cerro el puno antes de soltar una carcajada.
– Mi querida Amelia, en este juego la obligacion del raton es intentar burlar al gato, y la obligacion del gato es comerse al raton. Ambos lo saben, es parte de su razon de ser. Si, te aseguro que yo me habria comido al raton.
– ?Fuera quien fuese?
Se miraron durante unos segundos. Amelia sostuvo la mirada fria de Ivan Vasiliev esperando la respuesta.
– Si.
– Lo entiendo.
Yo me habia quedado inmovil, aterrado por el alcance de la conversacion. No entendia lo que Amelia estaba haciendo. Mi padre tambien la miraba sorprendido.
– Continuas siendo un buen comunista.
– Nunca he dejado de creer.
– ?A pesar de Stalin?
– Cometio errores, persiguio a inocentes, pero hizo a Rusia grande, y por eso se le recordara.
– Tambien por sus crimenes, Ivan, tambien por sus crimenes.
– Ni siquiera el consiguio que yo dejara de creer que en el comunismo esta la verdad.
Ivan Vasiliev se despidio de nosotros con afecto. Creo que de verdad sentia la que iba a ser una separacion definitiva.
– No he entendido ese duelo que habeis mantenido sobre el raton y el gato. -Max estaba pidiendo una explicacion.
– No era ningun duelo, solo curiosidad.
– Parecia… no se, como si uno de los dos fuera el raton y el otro el gato… no me ha gustado… no se… -Max estaba preocupado.
– No tienes por que inquietarte, era solo un juego.
– Y lo de las cloacas… No he podido evitar recordar que tu llegabas al gueto de Varsovia a traves de las cloacas, de manera que no es descabellado que aqui a alguien se le haya ocurrido lo mismo.
Despues de que acostaramos a Max, le hice una senal a Amelia para que fueramos a hablar a la cocina.
– ?Crees que sabe algo? -pregunte, nervioso.
– Puede ser, o quiza solo tiene sospechas.
– Pero lo que ha dicho es que el no habria dudado en acabar con quien sea que se ha dedicado a sacar a la gente a traves de las cloacas.
– Si, lo habria hecho, y estaria en su derecho.
– Aunque se tratara de ti…
– Si, naturalmente. El tiene que cumplir con su deber, de la misma manera que nosotros cumplimos con el nuestro. Cada uno actua de acuerdo con sus principios.
– He pasado un miedo horrible… no entiendo como has podido plantear la conversacion en esos terminos.
– Era algo que ambos teniamos que decirnos. ?Sabes?, le echare mucho de menos.
Amelia hablo con Garin para advertirle de que nunca mas utilizarian el sotano de nuestra casa para llegar a las cloacas.
– Se acabo, o nos descubriran. Friedrich va a tapiar el hueco de nuestro sotano que daba paso a las cloacas. Lo siento, pero no voy a poner en peligro a mi familia.
Albert James no tuvo mas remedio que aceptar la decision de Amelia; ademas, no le quedaban demasiadas fuerzas para pelear con ella. Le habian diagnosticado un cancer en el pulmon y se retiraba del servicio.
Una tarde vino a casa. Cuando oimos el sonido del timbre, no podiamos imaginar que podia ser el.
Iba disfrazado de pastor luterano, y llevaba una peluca que le ocultaba buena parte de la frente. Fui yo quien abrio la puerta y me quede inmovil al no saber quien era.
Nos pidio a mi padre y a mi que le permitieramos hablar a solas con Amelia. Lleve a mi padre a su cuarto y cerre la puerta, pero deje entreabierta la de mi habitacion. No me resignaba a no poder escuchar lo que tuviera que decir a Amelia.
Le describio la enfermedad, el dolor agudo que le quemaba el pecho, y le dijo que los medicos no eran optimistas en cuanto al tiempo que le quedaba de vida.
– No se si seran meses o un par de anos, pero el tiempo que me quede lo pasare con Mery.
– ?Lady Mery?
– Mi esposa.
Amelia se quedo unos segundos en silencio.
– No me has hablado de ella… No sabia que te habias casado.
– No te lo he dicho, ?para que? Tu vida y la mia tomaron rumbos diferentes. En realidad debo agradecerte que me dejaras por Max. No se si habria soportado todo lo que he hecho sin el apoyo de Mery. Ella me daba fuerzas, y ante cada operacion, ante cada peligro, siempre me decia que tenia que salir bien para volver con ella.
– Tus padres estarian contentos, es lo que querian para ti.
– Y tenian razon, tu y yo nunca habriamos sido felices, y no solo porque no me querias lo suficiente.
– ?Sabes?, hace anos que quiero preguntarte algo: ?que es lo que te ha hecho cambiar tanto?
– La guerra, Amelia, la guerra. Tu tenias razon, no se podia ser neutral, te lo reconoci hace unos anos cuando nos encontramos despues de la guerra. Me meti en esto y cuando quise darme cuenta, ni podia ni debia volver atras.
– Y has venido para despedirte…
– Todos estos anos hemos trabajado juntos, pero nuestra relacion ha sido tensa, como si estuvieramos enfrentados por algo. Nunca he sabido por que. Tu estabas con Max y yo con Mery, los dos habiamos elegido, y sin embargo no hemos sido capaces de ser amigos. Ahora que tengo la certeza sobre la cercania de mi muerte no quiero irme sin reconciliarme contigo. Has sido muy importante en mi vida; antes de casarme con Mery, fuiste la mujer que mas he querido y me parecia imposible amar a nadie como te amaba a ti. Despues descubri un amor superior y diferente y te estuve agradecido por haberme abandonado. Pero eres parte de mi historia, Amelia, mi vida no la puedo contar sin ti, y necesito reconciliarme contigo para poder morir en paz conmigo mismo.
Se abrazaron. I estuvieron abrazados, Amelia lloraba y a Albert se le notaba que hacia esfuerzos para reprimir las lagrimas.
– Ya somos mayores, Amelia, es hora de descansar. Hazlo tu tambien y… se que no deberia decirtelo, pero ?no has pensado en regresar a Espana para estar con los tuyos?
– No hay un solo dia en que no piense en mi hijo, en mi hermana, en mis tios, en Laura… pero no puedo dar marcha atras. El dia en que me fui con Pierre… ese dia termine con lo mejor de mi misma. Claro que les echo de menos, Javier sera un hombre, se habra casado, tendra hijos y se habra preguntado por que le abandone…
– Si quieres, puedo intentar sacarte de aqui; sera peligroso, pero podemos intentarlo.
