– Pero ?y Amelia? -No quiero hablar de ella, permiteme disfrutar de este momento, el mas feliz que he tenido en mucho tiempo.
– ?No esta bien lo que ha pasado!
– ?Podiamos evitarlo? Dime, Natalia, ?no nos hemos resistido todo este tiempo? No me digas que te arrepientes, porque no lo soportaria.
Ella no se arrepentia, y solo le inquietaba el futuro, si es que podia haber uno para ambos.
– Vivamos el hoy, Natalia, lo que tenemos; el futuro… ?quien puede saber lo que pasara? A nosotros no nos une la carne sino una idea, grande y liberadora para la humanidad. Y esa idea sagrada es mas fuerte que nada. Da igual lo que sea de nosotros, lo que importa es que estaremos siempre en comunion porque compartimos una causa.
Natalia no conocia la existencia de Miguel, ni este la de ella. Ambos eran controlados por Pierre, que a su vez reportaba ante su controlador, el secretario del embajador.
7
En Moscu parecian satisfechos con el trabajo de Pierre Comte. Al menos eso le habia dicho su controlador. En poco mas de seis meses habia captado dos colaboradores situados en lugares estrategicos, y ambos estaban demostrando ser una mina suministrando informacion.
Amelia no sospechaba nada de la relacion de Pierre con Natalia y seguia manteniendo un trato amistoso con ella. No era infrecuente que esta cenara en casa de la pareja, que les acompanara a las exposiciones de la galeria de Gloria Hertz o que los dias de fiesta fueran de excursion por los alrededores de Buenos Aires.
Se convirtieron en un trio inseparable y Pierre se sentia estimulado por las descargas de adrenalina que le producia salir con sus dos amantes, una a cada lado, en perfecta armonia.
– Me da pena Amelia -solia decirle Natalia-, la pobrecilla es muy inocente. ?Como es posible que no se de cuenta de que es a mi a quien amas?
– Mejor asi, querida, no tengo valor para abandonarla, al menos por ahora, llevamos poco tiempo en Buenos Aires, y despues de haberla traido hasta aqui… Debes comprenderlo, necesito tiempo.
En realidad Pierre necesitaba a Amelia. La joven espanola tenia una capacidad natural para ser aceptada por todo el mundo; ella abria todo tipo de puertas a Pierre, y sobre todo este no olvidaba que la mayoria de sus nuevas amistades lo eran en relacion de Carla Alessandrini. Si la diva se enteraba de que abandonaba o traicionaba a Amelia era mas que seguro que movilizaria a sus amistades portenas para que le dieran la espalda. Asi, Pierre le habia impuesto a Natalia una severa discrecion para que no trascendiera que eran amantes.
Pierre tampoco habia abandonado su amistad con Michelangelo Bagliodi y su esposa Paola. Tambien ellos continuaban siendo una excelente fuente de informacion. Natalia solia unirse a los almuerzos en casa de los italianos, que estaban encantados de tener entre ellos a una mujer que trabajaba cerca del presidente de la Republica. Ademas, aconsejada por Natalia, Paola comenzo a cuidar su aspecto, eligiendo una ropa elegante pero atractiva, cambiandose el peinado o depilandose las cejas.
En uno de esos almuerzos Bagliodi explicaba a Pierre el apoyo decidido de Hitler y el Duce al general Franco.
– Tiene usted que tener en cuenta que, al margen de las afinidades ideologicas, el Fuhrer no puede permitir un regimen pro sovietico en Espana, ademas de tener a sus puertas al Frente Popular frances. Por eso Franco conto desde el primer momento con los Junkers -que Hitler le envio a Tetuan y con la Legion Condor, y no dude usted que con el asesoramiento de los militares alemanes tiene el triunfo asegurado. No hay otro ejercito como el aleman.
– ?Ah, Pierre! Tengo para usted la Enciclica
– ?Como van a ganar la guerra Azana y los comunistas del Frente Popular si no tienen a Dios de su parte! - exclamo Michelangelo Bagliodi, ante la mirada de fastidio de Amelia y la sonrisa de Natalia.
– ?Usted cree que Dios esta con los fascistas? -pregunto Amelia sin poder reprimirse.
– ?Desde luego, querida! ?No creera que Dios se puede poner de parte de quienes le escupen y queman iglesias? Paola me contaba hace unos dias que los milicianos de izquierdas fusilan a sacerdotes y monjas y profanan las iglesias.
– No solo eso, querido, tambien hay grupos de milicianos que se presentan en los pueblos para asesinar a personas de bien, a los catolicos y a los militantes o simpatizantes de los partidos de derecha.
– Sin embargo, Franco no termina de hacerse con Madrid -recalco Amelia conteniendo la ira que la embargaba.
– Pero entrara, querida, entrara, lo que no plantea son batallas inutiles. Es verdad que le han parado en el Jarama, pero ?por cuanto tiempo?
– El general Miaja tiene mucho prestigio -contesto Amelia.
– ?Ah! El que se tiene por el gran defensor de Madrid -respondio Bagliodi.
– Es quien preside la Junta de Defensa y dicen que es un militar capaz -intervino Pierre.
– Pero el Gobierno es una jaula de grillos con Largo Caballero al frente, y los comunistas y los anarquistas… ?Usted cree que pueden ponerse de acuerdo? Y eso que le ha permitido a su companero Prieto hacerse con las carteras de Marina y Aire. Pero ?que sabe Prieto de guerras?
Para Amelia aquellos almuerzos constituian una pesadilla que luego reprochaba a Pierre.
– No entiendo como les aguantas, sus comentarios sobre el comunismo son ofensivos, pero tu no dices nada, como si no fuera contigo y nosotros no fueramos comunistas. ?Lo has olvidado?
– ?Y que pretendes que haga? El dialogo con ellos es inutil, pero son una buena fuente de informacion y asi estamos enterados de lo que sucede en Espana.
– Tambien lo cuentan los periodicos.
– Si, pero ellos tienen mas informacion.
– ?Y para que queremos nosotros esa informacion? La Union Sovietica esta ayudando a la Republica, de manera que de sobra saben cual es la situacion. No hay nada que podamos contar a nuestros camaradas que ellos no sepan ya -razono Amelia.
Una noche de abril, Miguel Lopez llego a casa de Amelia y Pierre sin avisar. Ella estaba escribiendo al dictado de Pierre. El continuaba dandole clases de ruso a diario.
A Miguel se le notaba agitado, ansioso de hablar, pero Pierre le hizo una sena para que no dijera una palabra hasta que Amelia no les dejara a solas.
– Querida, ?por que no preparas algo para cenar? Mientras, Miguel y yo tomaremos una copa y charlaremos. Estoy cansado de hacer numeros, de manera que, amigo mio, me estas dando la excusa que necesitaba para dejarlo.
Amelia se fue a la cocina. Miguel le caia bien, de manera que no tenia nada que objetar a que se quedara a cenar.
– ?Que sucede? -quiso saber Pierre.
– Esta tarde nos ha llegado una comunicacion de nuestra embajada en Madrid: la Legion Condor ha bombardeado Guernica; no queda nada en pie. Aun no es oficial, no creo que los periodicos lo cuenten manana.
– Guernica es la patria espiritual de los vascos -musito Pierre.
– Lo se, lo se, y no han dejado piedra sobre piedra… -afirmo Miguel.
– Guernica se convertira en un simbolo, y eso, amigo mio, servira de acicate para quienes luchan por la Republica.
– El general Miaja cuenta con aviones y carros de combate sovieticos y, segun nuestro embajador, las dos brigadas formadas con milicianos de las Brigadas Internacionales estan combatiendo con exito.
– ?Que pasa con Inglaterra y con Francia?
– Segun nuestra embajada en Madrid, prefieren no intervenir oficialmente en la guerra de Espana; no quieren
