– ?Lo fue?

– Que va -sonrio Peter el Bombero, y nego con la cabeza.

– ?Quien crees que era?

– Sabes muy bien quien creo que era, Pajarillo -sonrio, pero sin humor ya que no se trataba de ninguna broma.

Espere un instante, inspire hondo y sofoque todos los ecos en mi interior.

– ?Por que crees que fue a la puerta?

– Queria vernos.

Eso era lo que recordaba con claridad. Recordaba donde estabamos, como ibamos vestidos. Peter llevaba la gorra de los Red Sox. Recordaba lo que comimos esa manana: creas que sabian a carton anegadas de un espeso jarabe dulce que tenia mas relacion con algun mejunje quimico, obra de un cientifico, que con un arce de Nueva Inglaterra. Aplaste el cigarrillo contra el suelo desnudo del piso y le di vueltas a mis recuerdos en lugar de tomar la comida que, sin duda, necesitaba. Eso fue lo que me dijo. Yo habia imaginado todo lo demas. No estaba seguro al cien por cien de que la noche anterior el estuviera atrapado en las redes del insomnio debido a lo que habia hecho tantos meses atras. No me conto que eso fuera lo que lo mantenia despierto en la cama, de modo que, cuando tuvo la sensacion de ser observado, estaba alerta. Ni siquiera se si lo pense entonces. Pero ahora, anos despues, supongo que tuvo que haber sido eso. Tenia sentido, por supuesto, porque Peter estaba atrapado en el espinoso territorio de la memoria. Y, poco despues, todas estas cosas se combinaron, de modo que, para contar su historia, la de Lucy y tambien la mia, tengo que tomarme algunas libertades. La verdad es escurridiza, y no estoy a gusto con ella. Ningun loco lo esta. Asi que, Aunque lo escriba bien, quizas este mal. Quizas este exagerado. Quiza no paso exactamente como yo lo recuerdo, o quiza tenga la memoria tan forzada y torturada debido a tantos anos de farmacos que la verdad me elude siempre.

Creo que solo los poetas idealizan que la demencia es de algun modo liberadora; es justo lo contrario. Ninguna de mis voces internas, ningun miedo, ningun delirio, ninguna compulsion, nada de lo que sirvio para crear al personaje triste que me desterro de la casa donde creci y me mando atado al Hospital Estatal Western, tenia nada en comun con la libertad o la liberacion, ni siquiera con ser unico de una forma positiva. En lugar de eso, todas esas fuerzas eran como normas y regulaciones, exigencias y restricciones escritas en algun letrero que ocupaba un lugar muy destacado en mi mente. Supongo que estar loco es un poco como estar encarcelado. El hospital era el sitio donde nos tenian mientras nos dedicabamos a consolidar nuestra propia clase de detencion interna.

Eso no era tan cierto para Peter, porque el nunca estuvo tan loco como el resto de nosotros.

Tampoco lo era para el angel.

Y, de un modo curioso, Lucy era el puente entre ambos.

Todavia estabamos junto al comedor esperando que apareciera Lucy. Peter parecia muy concentrado, reviviendo lo que habia visto y experimentado la noche anterior. Lo observe mientras parecia tomar cada trozo de esos instantes, ponerlo a contraluz y girarlo despacio, como haria un arqueologo con una reliquia tras soplarla para quitarle el polvo del tiempo. Peter actuaba de forma muy parecida con las observaciones; parecia creer que si ponia mentalmente lo que fuera en el angulo adecuado y lo sujetaba contra un foco de luz, lo veria como era en realidad. Y, en aquel momento, estaba enfrascado en ese proceso, con la cara tensa y los ojos fijos sin ver lo que tenia delante, sino otra cosa. Supongo que, en otro paciente, habria sido la mirada que precedia a una alucinacion o un delirio. Pero, en el caso de Peter, era el analisis de un detalle.

Mientras lo observaba, se volvio hacia mi.

– Ahora sabemos algo: el angel no esta en nuestro dormitorio. Podria estar arriba, en el otro. Podria venir de otro edificio, aunque aun no he descubierto como. Pero de momento, podemos excluir a nuestros companeros de habitacion. Y sabemos algo mas: ha averiguado de algun modo que estamos metidos en esto, pero no nos conoce, no lo suficiente, y por eso observa.

Eche un vistazo a ambos lados del pasillo. Habia un cato apoyado contra una pared, con la mirada puesta en el techo. Podria haber estado escuchando a Peter, o a alguna voz oculta en su interior. Imposible saberlo. Un anciano senil que llevaba los pantalones del pijama paso junto a nosotros con la baba colgandole en una mandibula sin afeitar, farfullando y tambaleandose, como si no comprendiera que su dificultad para andarse debia a los pantalones a la altura de los tobillos. El retrasado que nos habia amenazado el otro dia paso tras el anciano, con los ojos llenos de miedo, desaparecida toda su rabia y agresividad anterior. Supuse que le habian cambiado la medicacion.

– ?Como podemos saber quien esta observandonos? -pregunte. Gire la cabeza a derecha e izquierda y un escalofrio me recorrio el cuerpo al pensar que cualquiera de aquellos hombres que me miraban como absortos podria estar, de hecho, evaluandome, formandose un juicio sobre mi.

– Bueno -respondio Peter encogiendose de hombros-, esa es la cuestion. Nosotros investigamos y el angel observa. Mantente alerta. Algo surgira.

Vi que Lucy Jones entraba en Amherst. Se detuvo para hablar con una enfermera, y Negro Grande se acerco a ella. Lucy le entrego un par de expedientes de una caja llena a rebosar que dejo en el suelo. Peter y yo dimos un paso hacia ella, pero Noticiero, que nos vio, nos cerro el paso. Llevaba las gafas un poco ladeadas y una mata de pelo le salia disparada de la cabeza. Su sonrisa era tan torcida como su pose.

– Malas noticias, Peter -dijo, aunque sonreia, tal vez para suavizar la informacion-. Siempre son malas noticias.

Peter no respondio y Noticiero parecio un poco decepcionado.

– Vale -dijo con la cabeza ladeada. A continuacion miro a Lucy Jones y parecio concentrarse mucho. Era casi como si recordar le costara un esfuerzo fisico. Pasados unos instantes, esbozo una sonrisa-. Boston Globe. 20 de septiembre de 1977. Seccion de noticias locales, pagina 2B: Negarse a ser una victima; licenciada en Derecho por Harvard es nombrada jefa de la seccion de delitos sexuales.

Peter se volvio hacia el.

– ?Recuerdas algo del resto? -pregunto.

Noticiero dudo de nuevo mientras rebuscaba en su memoria.

– Lucy K. Jones -dijo al fin-, veintiocho anos, con tres anos de experiencia en las secciones de trafico y delitos graves, ha sido nombrada jefa de la recien creada seccion de delitos sexuales de la fiscalia del condado de Suffolk, segun anuncio hoy un portavoz. La senorita Jones, licenciada en Derecho por Harvard en 1974, sera responsable de los casos de agresiones sexuales y colaborara con la division de homicidios en los asesinatos que se deriven de violaciones. - Inspiro hondo y prosiguio-: En una entrevista, la senorita Jones afirmo estar plenamente capacitada para este cargo, porque habia sido victima de una agresion sexual durante su primer ano en Harvard. Explico que se habia incorporado a la oficina del fiscal tras desechar numerosas ofertas de bufetes de abogados, porque su agresor habia escapado a la accion de la justicia. Su perspectiva sobre los delitos sexuales proviene de un conocimiento intimo del dano emocional que provocan estas agresiones y de la frustracion por un sistema judicial mal preparado para tratar esta clase de delitos. Indico que esperaba consolidar una seccion modelica que otros fiscales pudieran imitar…

– Tambien habia una fotografia -anadio Noticiero tras dudar un momento-. Y algo mas. Estoy intentando recordar.

– ?No hubo ningun articulo que lo desarrollara en la seccion de sociales el dia siguiente o despues? -pregunto Peter.

De nuevo, Noticiero repaso su memoria.

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