expedientes-. Los que tienen antecedentes de violencia.

Peter asintio.

– Imagino que, cuando empezo a leer los expedientes, sabia que eso abarca a casi todos los pacientes, salvo los seniles y los retrasados mentales, y que ellos tambien pueden tener episodios violentos -comento-. Creo que tenemos que encontrar caracteristicas eliminadoras, senorita Jones…

La joven levanto la mano.

– Llamame Lucy, Peter -pidio-. Asi no tendre que llamarte por tu apellido, porque se por tu expediente que, aunque no hay que esconder exactamente tu identidad, si hay que recalcarla lo menos posible, ?correcto? Debido a tu reputacion en ciertas zonas de Massachussets. Y tambien se que, al llegar aqui, indicaste a Gulptilil que ya no tenias nombre, un acto de desvinculacion que el interpreto como que no deseabas avergonzar mas a tu familia.

Peter dejo de caminar y Francis penso que se iba a enfadar. Una de sus voces interiores le grito que tuviera cuidado y el mantuvo la boca cerrada mientras los observaba. Lucy sonreia, como si supiera que habia desconcertado a Peter, y este parecia buscar una replica adecuada. Se apoyo contra la pared y sonrio, con una expresion no del todo distinta a la de Lucy.

– De acuerdo, Lucy-dijo-. Usaremos los nombres de pila. Pero dime algo, por favor: ?No crees que interrogar a cualquier paciente con un pasado violento, o incluso con uno o dos actos violentos desde que llego aqui, sera inutil a la larga? Y, aun mas importante, ?de cuanto tiempo dispones, Lucy? ?Cuanto crees que puede llevarnos encontrar una respuesta?

– ?Por que preguntas eso? -La sonrisa de Lucy se desvanecio de golpe.

– Porque no se si tu jefe, en Boston, es consciente de lo que estas haciendo.

El silencio invadio la pequena habitacion. Francis estaba atento a cualquier movimiento -las miradas, y tambien las posturas de brazos y hombros- que pudiera indicar sutiles significados a las palabras pronunciadas.

– ?Por que crees que no cuento con una cooperacion total de mi oficina?

– ?Es asi? -repuso Peter.

Francis vio que Lucy iba a responder de una forma, luego de otra, y por ultimo lo hizo de una tercera:

– Si y no -dijo.

– Eso me suena a dos explicaciones distintas.

Ella asintio.

– Mi presencia aqui todavia no forma parte de un caso oficial. Creo que deberia abrirse uno. Los demas estan indecisos. O, mas bien, dudan que este dentro de nuestra jurisdiccion. De modo que cuando quise venir aqui, en cuanto supe lo del asesinato de Rubita, hubo un debate encendido en mi oficina. El resultado fue que se me permitio venir, pero solo de modo oficioso.

– Supongo que Gulptilil no conoce exactamente esas circunstancias.

– En eso tienes razon, Peter.

– ?Cuanto tiempo tienes antes de que la administracion del hospital se harte, o de que tu oficina pida que regreses? -pregunto Peter, y empezo a caminar de nuevo por la habitacion, como si el movimiento anadiese impulso a sus pensamientos.

– No mucho.

Peter parecio vacilar de nuevo mientras revisaba sus observaciones.

Francis penso que Peter veia los hechos y los detalles del mismo modo que un guia de montana: consideraba que los obstaculos eran oportunidades y, a veces, valoraba cada paso como un logro.

– Asi pues -concluyo Peter, como si de repente hablara consigo mismo-, Lucy esta aqui, convencida de que hay un criminal en el hospital y decidida a encontrarlo. Porque tiene un… interes especial. ?Correcto?

– Correcto -asintio Lucy, y de su rostro habia desaparecido toda diversion-. Los dias que has pasado en el Western no han mermado tus dotes de investigacion.

– Pues yo creo que si -replico Peter a la vez que sacudia la cabeza-. ?Y cual seria ese interes especial?

Tras una pausa, Lucy agacho un poco la cabeza.

– No creo que nos conozcamos lo suficiente, Peter. Pero te dire algo: el individuo que cometio los anteriores asesinatos logro llamar mi atencion al provocar a mi oficina.

– ?Al provocarla?

– Si. Al estilo de «no podeis atraparme».

– ?No puedes ser mas especifica?

– En este momento no. Son detalles que esperamos utilizar en un proceso posterior. Asi que…

– No quieres compartir los detalles con un par de chiflados -la interrumpio Peter.

– Lo mismo que tu si te preguntara como esparciste la gasolina en aquella iglesia -replico Lucy-. Y por que.

Ambos guardaron otra vez silencio. Peter se volvio hacia Francis.

– Pajarillo, ?que conecta todos estos crimenes entre si? -pregunto-. ?Por que estos asesinatos?

– Para empezar, el aspecto de la victima -respondio Francis, dandose cuenta de que lo ponian a prueba-. Edad y aislamiento; todas acostumbraban desplazarse solas de modo regular. Eran jovenes y tenian el pelo corto y un fisico esbelto. Las encontraron a la intemperie en un sitio distinto de aquel donde las habian matado, lo que complica las cosas a la policia. Eso me lo dijo usted. Y en jurisdicciones diferentes ademas, lo que es otro problema. Eso tambien me lo dijo usted. Y estaban todas mutiladas de la misma forma, progresivamente. Les faltan falanges, como en el caso de Rubita. -Francis inspiro hondo-. ?Tengo razon?

Lucy asintio y Peter sonrio.

– Exacto -afirmo este-. Tenemos que estar atentos, Lucy, porque Pajarillo tiene una memoria para los detalles y las observaciones mucho mejor de lo que nadie cree. -Reflexiono un momento. Una vez mas, empezo a decir una cosa pero cambio de direccion en el ultimo momento-. Muy bien, Lucy. Debes mantener en secreto una informacion que podria ayudarnos. De momento. ?Que hacemos entonces?

– Tenemos que encontrar la forma de localizar a este hombre -respondio con rigidez, pero algo aliviada, como si hubiera comprendido que Peter habia querido preguntar una o dos cosas mas que habrian llevado la conversacion en otra direccion.

Francis no supo si habia gratitud en sus palabras, pero vio que los dos se miraban fijamente, hablando sin necesidad de palabras, como si ambos supieran algo que se habia escapado a Francis. Penso que tal vez era asi, pero tambien observo que Peter y Lucy habian establecido unas pautas que los situaban en un mismo plano. Peter no era tanto el paciente mental y Lucy no era tanto la fiscal, y de repente ambos parecian colegas.

– El problema es que el ya nos ha localizado -anuncio Peter.

16

Si Lucy se sorprendio por la revelacion de Peter, no lo mostro de inmediato.

– ?A que te refieres exactamente? -pregunto.

– Sospecho que el angel ya sabe que estas aqui y tambien por que. Creo que en el hospital no hay tantos secretos como a uno le gustaria. Mejor dicho, existe una definicion distinta de «secreto». Asi que imagino que sabe que estas aqui para desenmascararlo, a pesar de las promesas de confidencialidad de Gulptilil y Evans. ?Cuanto tiempo crees que duraron esas promesas? ?Un dia? ?Acaso dos? Apostaria que casi todo el mundo que puede saberlo, lo sabe. Y sospecho que nuestro amigo el angel sabe tambien que Pajarillo y yo te estamos ayudando.

– ?Y como has llegado a esta conclusion? -quiso saber Lucy. Su voz contenia un matiz de recelo mordaz que Peter parecio ignorar.

– Bueno, es una suposicion, claro -respondio Peter-. Pero una cosa lleva a la otra…

– ?Cual es la primera cosa?

Peter le conto brevemente lo que habia visto en la ventanita de la puerta del dormitorio la noche anterior. Mientras se lo describia, la observaba con atencion, como valorando su reaccion.

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