un obstaculo.

Lucy reflexiono un momento.

– ?Por que no? -Sonrio y se volvio hacia Francis-. No dejaran que Peter este presente en los interrogatorios, su pasado pesa demasiado. Pero tu caso es diferente, Francis. Creo que deberias asistir. Estareis tu y Evans o el director medico, porque este quiere que haya alguien; son las normas que establecio. Creemos bastante humo y quiza veamos algo de fuego.

Por supuesto, ellos no veian lo que Francis, es decir, los peligros de este metodo. Pero guardo silencio, acallado por sus voces interiores, que estaban nerviosas y recelosas, de modo que se limito a agachar la cabeza ante el rumbo fijado.

A veces, durante la primavera, desde que me dieron de alta del Western y tras instalarme en mi ciudad, cuando iba a la escalera para peces para contar los salmones que regresaban para el Wildlife Service, detectaba las sombras plateadas y relucientes de los peces y me preguntaba si sabian que el hecho de volver al lugar donde habian nacido para renovar el ciclo de la naturaleza les iba a costar la vida. Con la libreta en la mano, contaba los peces y solia combatir el impulso de advertirles de algun modo. Me preguntaba si tendrian alguna pulsion profunda, genetica, que les informara de que volver a casa los mataria, o si todo era un engano que aceptaban con gusto ya que el deseo de aparearse era tan fuerte que ocultaba la inevitabilidad de la muerte. ?O eran como soldados, a los que se daba una orden imposible y evidentemente mortal, y decidian que el sacrificio era mas importante que la vida?

A veces la mano me temblaba cuando hacia las anotaciones en la hoja de computo, tanta muerte latente pasaba frente a mi. En ocasiones lo entendemos todo mal. Asi, algo que parece peligroso, como el inmenso oceano, es en realidad seguro. Lo que es conocido, como el hogar, es de hecho mas amenazador.

La luz parecia desvanecerse a mi alrededor, y me aleje de la pared para dirigirme a la ventana del salon. Note que la habitacion se llenaba de recuerdos. Soplaba una brisa vespertina, una suave rafaga de calidez. Pense que la oscuridad nos definia a todos. Cualquiera puede representar cualquier cosa a la luz del dia. Pero solo por la noche, despues de que el mundo se ha oscurecido, aparece nuestro yo real.

Ya no sabia si estaba o no agotado. Levante los ojos y examine la habitacion. Era interesante verme solo y saber que no duraria. Tarde o temprano me invadirian. Y el angel volveria. Sacudi la cabeza.

De pronto, recorde que Lucy habia preparado una lista de casi setenta y cinco nombres. Eran los hombres a los que ella queria ver.

Lucy preparo una lista con unos setenta y cinco pacientes de todo el hospital que parecian poseer el potencial para asesinar. Eran hombres que habian mostrado hostilidad hacia las mujeres, ya fuera mediante golpes durante rinas domesticas, lenguaje amenazador o conducta obsesiva, que habian concentrado en una vecina o una familiar a la que culpaban de su locura. Ella aun creia que los asesinatos habian sido, en el fondo, delitos sexuales. La justicia penal consideraba que los delitos sexuales eran primero actos violentos y despues catarsis sexual.

Ademas, ella habia sido una victima y en decenas de salas de justicia habia visto en el banquillo de los acusados a hombres que le recordaban en mayor o menor medida al que la habia agredido. Su indice de condenas era ejemplar y, a pesar de los obstaculos que encontraba en el hospital Western, esperaba volver a triunfar. La confianza era su principal baza.

Mientras cruzaba los terrenos del hospital hacia el edificio de administracion, empezo a dibujar mentalmente un retrato del hombre que estaba buscando. Detalles, como la fuerza fisica necesaria para dominar a Rubita, la juventud suficiente para ser presa de un arrebato homicida, la edad adecuada para no cometer errores precipitados. Estaba convencida de que su hombre poseia los conocimientos practicos asi como la inteligencia innata que hacen que ciertos criminales sean dificiles de acorralar. Todos los elementos de esos crimenes se le arremolinaban en la cabeza, y se decia que cuando se encontrara frente a frente con el culpable, lo reconoceria de inmediato.

La razon de su optimismo era la creencia de que el angel deseaba ser conocido. Imaginaba que seria engreido y arrogante, y que querria vencerla en este duelo intelectual dentro de aquel hospital psiquiatrico.

Lo sabia de una forma mas profunda que Peter o Francis, o de lo que nadie era consciente en el Western. Unas cuantas semanas despues del segundo homicidio, su oficina habia conseguido las dos falanges seccionadas del modo mas normal: a traves del correo. El autor las habia colocado en una bolsa de plastico, que habia metido en un sobre acolchado marron, del tipo que se vendia en casi todas las tiendas de material de oficina de Nueva Inglaterra. La direccion del destinatario estaba mecanografiada en una etiqueta: JEFA DE LA UNIDAD DE DELITOS SEXUALES.

Se adjuntaba un folio con una pregunta tambien mecanografiada: «?Los buscabais?» Nada mas.

Lucy entrego los macabros souvenirs al equipo forense. No se tardo en confirmar que pertenecian a la segunda victima y que se los habian extirpado post mortem. La escritura de la nota y la etiqueta correspondia a una maquina de escribir electrica Sears modelo 1.132 de 1975. El matasellos del paquete correspondia a la oficina principal de Boston Sur. Lucy y dos investigadores mas de su oficina habian localizado todas las maquinas de escribir de ese modelo vendidas en Massachusetts, New Hampshire, Rhode Island y Vermont durante los seis meses anteriores al asesinato. Tambien habian interrogado a todos los empleados de la oficina de correos para comprobar si alguno recordaba haber manejado ese paquete en concreto. Ninguna de las dos lineas de investigacion habia arrojado una pista razonable.

Los empleados de correos no habian ayudado nada. Si una maquina de escribir se habia comprado con un cheque o con una tarjeta de credito, Sears tenia constancia. Pero se trataba de un modelo barato, y mas de una cuarta parte de las maquinas similares que se vendieron en ese lapso de tiempo se pagaron en efectivo. Ademas, los investigadores averiguaron que casi todos los mas de cincuenta puntos de venta de Nueva Inglaterra tenian expuesto un modelo 1.132 nuevo que podia probarse. Habria sido relativamente sencillo ir un concurrido domingo por la tarde, poner una hoja de papel en el rodillo y escribir lo que se quisiera sin llamar la atencion, ni siquiera de un vendedor.

Lucy habia esperado que el remitente de las falanges lo volveria a hacer con las correspondientes a la primera o la tercera victima, pero no fue asi.

Era, en su opinion, la peor forma de provocacion: el mensaje no estaba en las palabras, ni siquiera en los apendices mutilados, sino en una entrega cuyo rastro no podia seguirse.

Tambien habia la inquietante referencia a la bibliografia sobre Jack el Destripador, que habia extirpado un trozo de rinon a una victima, una prostituta llamada Catharine Eddowes, alias Kate Kelly, y lo habia enviado a la Policia Metropolitana en 1888 con una burlona nota, rubricada. Que su presa conociera este caso tan famoso la ponia nerviosa. Era muy revelador, pero tambien la afectaba. No le gustaba estar buscando a alguien con nociones de la historia, porque eso implicaba cierta inteligencia. La mayoria de los criminales que habia enviado a la carcel destacaban por su estupidez absoluta. En la seccion de delitos sexuales era un dato bastante conocido que las fuerzas que impulsaban a un hombre a ese acto concreto tambien harian que fuera descuidado y olvidadizo. Los que atacaban con determinada planificacion y prevision eran mas dificiles de descubrir.

De modo extrano, pensaba que estos homicidios eran imposibles de caracterizar. Francis habia acertado cuando Peter le habia pedido que los relacionara entre si. Pero Lucy no podia evitar la sensacion de que habia algo mas que el pelo y el fisico de las victimas y la singular crueldad del asesino.

Avanzaba por uno de los senderos entre los edificios hospitalarios pensando en el hombre que Peter y Francis llamaban el angel. No se fijo en el buen dia que hacia a su alrededor, en los rayos de sol que iluminaban los nuevos brotes de las ramas de los arboles y calentaban el mundo con el augurio de un tiempo mejor. Lucy Jones tenia la clase de mente a la que le gustaba clasificar y compartimentar, que disfrutaba de la busqueda rigurosa del detalle, y en ese momento excluia la temperatura, el sol y los nuevos brotes, ocupada en el repaso mental de los obstaculos a que se enfrentaba. La logica y una aplicacion metodica de las normas, las regulaciones y las leyes la habian sostenido a lo largo de su vida adulta. Lo que Peter habia sugerido la asustaba, aunque habia tenido cuidado de no demostrarlo. En su interior, reconocia que tenia cierto sentido, porque no se le ocurria otro modo de proceder. Creia que era un plan que reflejaba la agudeza de Peter y que no seguia ningun

Вы читаете La Historia del Loco
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату