– No, eso ya lo veo -dijo-. Pero ?crees que vale la pena pegarse por un bol de gelatina de limon? ?Por que gelatina? ?Por que ahora?

Francis lo comprendio. Peter tenia una forma de incluir preguntas importantes en otras insignificantes, una cualidad que Francis admiraba porque mostraba la capacidad de pensar mas alla de las paredes de Amherst.

– Es por tener algo, Peter -respondio despacio-. Es por poseer algo tangible en este sitio en que no tenemos casi nada. No es por la gelatina. Es por poseerla. No vale la pena pegarse por un bol de gelatina, pero si por algo que te recuerda quien eres y lo que podrias ser, y el mundo que nos espera si podemos reunir suficientes cosas pequenas que vuelvan a convertirnos en seres humanos.

Peter reflexiono sobre la respuesta de Francis, y los tres hombres vieron como las dos mujeres rompian a llorar.

Los ojos de Peter se fijaron en ellas, y Francis penso que cada incidente como ese debia herirlo profundamente, porque ese sitio no era para el. Francis miro de reojo a Napoleon, que se encogio de hombros y volvio a concentrarse en la comida. Ese era su sitio, y tambien el suyo propio. Era donde todos debian estar, pero Peter no. Debia de asustarlo, pues cuanto mas tiempo estuviera en el hospital, mas cerca estaria de convertirse en uno de ellos. Francis oyo un murmullo de voces que asentian en su interior.

Gulptilil examino con recelo la lista de nombres que Lucy puso encima de su mesa.

– Parece un numero importante de pacientes, senorita Jones. ?Podria preguntarle cuales han sido sus criterios de seleccion? -dijo en un tono frio y nada afable que, dada su voz cantarina, sonaba un poco ridiculo.

– Por supuesto. Como no encontre un factor psicologico determinante, como una enfermedad definida, tome en consideracion incidentes violentos contra mujeres. Estos setenta y cinco hombres han cometido diversas agresiones. Unos mas que otros, claro, pero todos tienen un factor en comun. -Lucy hablaba con la misma pomposidad que el director medico, una dote interpretativa que habia afinado en la oficina del fiscal y que a menudo le servia en situaciones oficiales. Hay muy pocos burocratas a los que no intimide alguien capaz de hablar su propio idioma.

Gulptilil se volvio a fijar en la lista y examino los nombres mientras Lucy se preguntaba si el medico podria asignar una cara y un expediente a cada uno de ellos. Actuaba como si fuera asi, pero la fiscal dudaba de que le interesaran demasiado las intimidades de los pacientes. Pasado un instante, suspiro.

– Su afirmacion puede aplicarse igualmente al detenido por el asesinato, claro -manifesto-. Aun asi, senorita Jones, accedere a lo que pide. Pero debo indicarle que me parece una perdida de tiempo.

– Es una forma de arrancar, doctor.

– Es tambien una forma de parar -replico el-. Lo que, me temo, es lo que pasara en sus interrogatorios cuando quiera obtener informacion de estos hombres. Imagino que le resultaran frustrantes. -Sonrio, no de forma demasiado simpatica, y anadio-: Bueno, supongo que tendra que averiguarlo por si misma. Supongo que querra efectuar estos interrogatorios de inmediato. Hablare con el senor Evans, y quiza con los hermanos Moses, que pueden empezar a llevar a los pacientes a su despacho. De este modo, por lo menos, podra empezar a trabajar y comprender los obstaculos a que va a enfrentarse.

Lucy sabia que Gulptilil hablaba sobre los caprichos de la enfermedad mental, pero lo que dijo podia interpretarse de distintas formas. Le sonrio y asintio para mostrarle su conformidad.

Cuando volvio a Amherst, los Moses la estaban esperando en el pasillo junto al puesto de enfermeria de la planta baja. Peter y Francis estaban con ellos, apoyados contra la pared como un par de adolescentes aburridos que pasan el rato en una esquina a la espera de problemas, aunque el modo en que los ojos de Peter escrutaban el pasillo para observar todos los movimientos y valorar a todos los pacientes que pasaban por alli contradecia su aspecto languido. No diviso a Evans, lo que podia ser positivo si se tenia en cuenta lo que iba a pedirles. Pero esa fue la primera pregunta que hizo a los dos auxiliares.

– ?Donde esta Evans?

– En otro edificio -respondio Negro Grande-. En una reunion de personal de apoyo. Deberia llegar en cualquier momento. El gran jefe llamo para decirnos que tenemos que empezar a llevar gente a su despacho. Tiene una lista.

– Exacto.

– Suponga que no tienen ganas de verla -comento Negro Chico-. ?Que hacemos entonces?

– No les den esa opcion. Pero si se ponen freneticos, o empiezan a perder el control, puedo ir a verlos yo.

– ?Y si aun asi no quieren hablar?

– No planteemos los problemas antes de tenerlos, ?vale?

Negro Grande entorno los ojos pero no dijo nada, para Francis era obvio que la funcion del auxiliar consistia precisamente en eso, en plantearse los problemas antes de que surgieran.

– Lo intentaremos -dijo su hermano tras soltar un suspiro-. No le prometo como van a reaccionar. Nunca he hecho nada asi. Quiza no haya ningun problema.

– Si se niegan ya pensaremos otra cosa -dijo Lucy-. Tengo una idea. Me gustaria saber si pueden ayudarme y guardar el secreto.

Los dos hermanos se miraron un instante. Negro Chico hablo por los dos.

– Me huelo que nos va a pedir un favor que podria meternos en un lio.

– No demasiado grande, espero -repuso Lucy sonriendo.

Negro Chico sonrio de oreja a oreja, como si le hiciera gracia la respuesta de Lucy.

– La persona que lo pide siempre piensa que no es gran cosa. Pero adelante, senorita Jones, no decimos ni que si ni que no. La escuchamos.

– En lugar de ir los dos a buscar a cada paciente para traerlo aqui, quiero que vaya solo uno.

– Por lo general, seguridad aconseja que haya dos hombres en cada desplazamiento como este. Uno a cada lado del paciente. Son las normas.

– Permitan que me explique -replico ella a la vez que daba un paso hacia los hermanos, de modo que solo el reducido grupo pudiera oirla, un gesto apropiado a la pequena conspiracion que Lucy tenia en mente-. No soy muy optimista sobre el resultado de estos interrogatorios, y voy a confiar en Francis mas de lo que el imagina -explico. Los demas miraron al joven, que se ruborizo, como si lo hubiera destacado en clase una profesora de la que estuviera medio enamorado-. Pero, como Peter indico el otro dia, nos faltan pruebas contundentes. Me gustaria intentar algo al respecto.

Los Moses la escuchaban con atencion. Tambien Peter se acerco, lo que estrecho mas el grupo.

– Quiero que mientras hablo con estos pacientes, se registre a conciencia sus cosas -prosiguio Lucy-. ?Han registrado alguna vez una cama y un arcon?

– Por supuesto -asintio Negro Chico-. De vez en cuando. Eso forma parte de este excelente trabajo.

Lucy lanzo una rapida mirada a Peter, que parecia deseoso de dar j opinion.

– Y me gustaria que Peter interviniera en esos registros -anadio-. Que estuviera al mando.

Los dos auxiliares se miraron y Negro Chico replico:

– Peter no puede salir del edificio Amherst, senorita Jones. Me refiero a que solo puede hacerlo en circunstancias especiales. Y es el doctor Gulptilil o el senor Evans quienes dicen cuales son esas circunstancias especiales. Evans no le ha dejado cruzar estas puertas ni una sola vez.

– ?Se supone que hay nesgo de que se escape? -pregunto Lucy, un poco como si estuviera ante un juez en una solicitud de libertad bajo fianza.

– Evans lo puso en el expediente -respondio Negro Chico a la vez que sacudia la cabeza-. Es mas bien un castigo porque tiene pendiente cargos graves. Peter esta aqui por orden judicial para ser evaluado, y supongo que la prohibicion de salir es normal en casos asi.

– ?Hay alguna forma de saltarse eso?

– Hay formas de saltarselo todo si es lo bastante importante, senorita Jones.

Peter guardaba silencio. Francis vio de nuevo que se moria de ganas de hablar pero tenia la sensatez de mantener la boca cerrada. Los auxiliares no se habian negado aun a la peticion de Lucy.

– ?Por que cree que Peter tiene que hacer esto, senorita Jones? ?Por que no mi hermano o yo? -quiso saber Negro Chico.

– Por un par de razones -respondio Lucy-. Primero, como saben, Peter era un investigador muy bueno, y sabe

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