como, donde y que buscar, y como tratar cualquier prueba. Y, como ha recibido formacion en la obtencion de pruebas forenses, espero que pueda detectar algo que quiza podria escaparsele a usted o a su hermano…

Negro Chico apreto los labios, reconociendo tacitamente que aquello era cierto. Lucy lo tomo como un asentimiento y prosiguio.

– Y la otra razon es que no estoy segura de querer comprometerlos en todo esto. Imaginemos que encuentran algo en un registro. Es taran obligados a contarselo a Gulptilil, que tecnicamente es el responsable maximo, y probablemente esa prueba se perdera o se estropeara. Si Peter encuentra algo, bueno, es otro loco del hospital. Puede dejarla, mencionarmela y luego obtener una orden de registro legitima. Recuerden que al final tendra que venir la policia a detener a alguien. Tengo que conservar cierta rectitud en la investigacion, sea lo que eso signifique. ?Me explico, senores?

Negro Grande solto una carcajada, aunque no se habia dicho nada gracioso, salvo el concepto de «rectitud en la investigacion» en un hospital de chalados. Su hermano se rasco la cabeza.

– Por Dios, senorita Jones, me parece que nos va a meter en un buen lio antes de que todo esto termine.

Lucy se limito a sonreir a los dos hermanos. Una sonrisa franca y acompanada de una mirada traviesa, que reflejaba la aceptacion de una conspiracion necesaria e inofensiva. Francis lo observo y, por primera vez en su vida, penso lo dificil que era negar algo a una mujer bonita, lo que tal vez no fuera justo, pero aun asi era cierto.

Los dos auxiliares se miraron. Luego, Negro Chico se encogio de hombros.

– ?Sabe que, senorita Jones? -dijo-. Mi hermano y yo haremos lo que podamos. Que Evans y Tomapastillas no se enteren. -Hizo una breve pausa-. Peter, ven a hablar con nosotros en privado. Tengo una idea…

El Bombero asintio.

– ?Que se supone que buscamos? -pregunto Negro Grande.

– Ropas o zapatos manchados de sangre -contesto Peter-. En algun sitio hay un cuchillo u otra clase de arma blanca. Sea lo que sea, tendra que ser muy afilada porque sirvio para cercenar dedos. Y el juego de llaves que falta, porque para nuestro angel las puertas cerradas no son un obstaculo. Y cualquier otra cosa que nos permita conocer mas detalles sobre el crimen por el que el pobre Larguirucho esta en la carcel. Y cualquier cosa relacionada con los demas crimenes que investiga Lucy, como recortes de periodicos o una prenda femenina. No lo se. Y desde luego lo mas importante -aseguro.

– ?Que? -pregunto Negro Grande.

– Cuatro falanges cortadas -contesto Peter con frialdad.

Oia las mismas voces que de joven, clamando de nuevo para que les prestara atencion, y me preguntaban repetidamente: ?Que tenemos de malo, Francis? Estabamos ahi para ayudar.

Francis se sentia incomodo en el despacho de Lucy mientras intentaba evitar la mirada de Evans. La habitacion estaba sumida en el silencio. Habia un calor pegajoso y enfermizo, como si la calefaccion se hubiera quedado en marcha a la vez que la temperatura exterior se disparaba. Lucy estaba atareada con un expediente, hojeando paginas con anotaciones y tomando de vez en cuando alguna nota en un bloc.

– El no deberia estar aqui, senorita Jones. A pesar de la ayuda que crea que le puede brindar y a pesar de la autorizacion del doctor Gulptilil, creo que es muy inadecuado involucrar a un paciente en esta investigacion. Sin duda, cualquier aportacion que pueda hacer carece de la base que tendria la de un miembro del personal o la mia propia.

Evans logro sonar pomposo, lo que, en opinion de Francis, no era habitual en el. Por lo general, el senor del Mal tenia un tono sarcastico e irritante que subrayaba las diferencias entre ellos. Francis sospechaba que Evans solia adoptar ese tono clinico en las reuniones del personal. Desde luego, hacerse el importante no era lo mismo que serlo. Un coro de conformidad se agito en su interior.

– Veamos como lo hace -se limito a decir Lucy tras alzar los ojos-. Si crea algun problema, siempre estamos a tiempo de cambiar las cosas. -Y se centro de nuevo en el expediente.

– Y ?donde esta el otro? -insistio Evans.

– ?Peter? -pregunto Francis.

– Le he encargado las tareas mas aburridas y menos importantes -dijo Lucy levantando una vez mas la cabeza-, Siempre hay algo farragoso pero necesario que hacer. Dados sus antecedentes, crei que el era el mas adecuado.

Eso parecio apaciguar a Evans, y Francis penso que era una respuesta muy inteligente. Cuando fuera mayor, el tambien aprenderia a decir cosas que no eran del todo ciertas sin estar mintiendo.

Hubo un silencio hasta que llamaron a la puerta y esta se abrio. Negro Grande entro en el despacho acompanado de un hombre al que Francis reconocio del dormitorio de arriba.

– Este es el senor Griggs -anuncio el auxiliar con una sonrisa-. De los primeros de la lista. -Con su manaza, dio un empujoncito al hombre y luego retrocedio hacia la pared para situarse alli con los brazos cruzados.

Griggs avanzo hasta el centro de la habitacion y vacilo. Lucy le senalo una silla, desde donde Francis y el senor del Mal podrian observar sus reacciones a las preguntas. Era un individuo enjuto y musculoso de mediana edad, medio calvo y con el pecho hundido. Respiraba con un resuello asmatico. Recorrio la habitacion con mirada precavida, como una ardilla que levantara la cabeza ante un peligro lejano. Una ardilla con unos dientes irregulares y amarillentos, y un caracter inquieto. Tras dirigir a Lucy una penetrante mirada, extendio las piernas con expresion irritada.

– ?Por que estoy aqui? -pregunto.

– Como sabra -respondio Lucy-, en las ultimas semanas se han suscitado algunas preguntas sobre la muerte de una enfermera en este edificio. Esperaba que usted pudiera arrojar algo de luz sobre ese incidente. -Su voz sonaba natural, pero Francis detecto en su actitud y en la forma en que miraba al paciente que algo la habia llevado a seleccionar a ese hombre primero. Algo en su expediente le habia dado que sospechar.

– Yo no se nada -contesto el hombre, y se revolvio en el asiento agitando una mano en el aire-. ?Puedo irme?

En el expediente, Lucy leyo palabras como «bipolar» y «depresion», «tendencias antisociales» y «gestion del enfado». Griggs tenia un popurri de problemas. Tambien habia herido a una mujer con una navaja de afeitar en un bar tras invitarla a unas copas y haber sido rechazado cuando se le insinuo. Tambien, habia ofrecido resistencia cuando la policia lo detuvo y, a los pocos dias de haber llegado al hospital, habia amenazado a Rubita y otras enfermeras con vengarse espantosamente, cuando intentaban obligarlo a tomar la medicacion por la noche, cambiaban el canal del televisor en la sala de estar o le impedian molestar a otros pacientes, lo que hacia casi a diario. Cada uno de estos incidentes estaba debidamente documentado. Tambien habia una anotacion de que habia informado a su abogado defensor de que unas voces indeterminadas le habian ordenado que atacara a la mujer en cuestion, afirmacion que lo habia conducido al Western en lugar de a la carcel local. Una anotacion adicional, con la letra de Gulptilil, cuestionaba la veracidad de tal afirmacion. Era, en resumen, un hombre lleno de rabia y mentiras, lo que, segun Lucy, lo convertia en un candidato excelente.

– Por supuesto -afirmo Lucy, sonriente-. Asi que la noche del homicidio…

– Estaba durmiendo en el piso de arriba -gruno Griggs-. En la cama. Colocado con la mierda esa que nos dan.

Lucy observo su bloc antes de levantar los ojos y fijarlos en el paciente.

– Esa noche no quiso la medicacion. Hay una nota en su expediente.

Griggs abrio la boca para replicar pero se detuvo.

– Decir que no la tomaras no significa que no la tomes -explico-. Solo significa que algun tio como este te obligara a tomarla. -Senalo a Negro Grande, y Francis tuvo la impresion de que hubiese usado otro epiteto si no lo asustara el corpulento auxiliar-. Asi que lo hice. Unos minutos despues, estaba en brazos de Morfeo.

– No le caia bien la enfermera en practicas, ?verdad?

– No me cae bien ninguna -sonrio Griggs-. Eso no es ningun secreto.

– ?Y porque?

– Les gusta mandarnos. Ordenarnos hacer cosas. Como si no fueramos nadie.

Griggs hablaba en plural, pero Francis creyo que solo pensaba en si mismo.

– Pelear con mujeres es mas facil, ?no? -pregunto Lucy.

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