mirada rapida al joven y pudo ver que cada palabra de Evans se habia filtrado en sus miedos. Se dijo que era mejor no decir nada porque eso solo empeoraria las cosas.
Aunque no podia imaginar como las cosas podrian ser peor para Francis.
– Veamos, ?a quien le toca ahora? -dijo.
– ?Oye, Bombero! -exclamo Negro Chico con voz baja pero apremiante-. Date prisa. -Consulto el reloj y le dio unos golpecitos con el indice-. Tenemos que irnos.
Peter estaba registrando la ropa de cama de uno de los posibles sospechosos.
– ?Que prisa hay? -pregunto.
– Tomapastillas. Suele hacer las rondas de mediodia muy pronto, y tienes que estar de vuelta en Amherst, sin esa ropa, antes de que empiece a recorrer el hospital y te vea en algun sitio donde no deberias estar vestido como no deberias.
Peter asintio. Deslizo las manos bajo la cama para palpar el colchon. Uno de sus temores era que el angel hubiera abierto el colchon para esconder el arma y sus
No encontro nada y sacudio la cabeza.
– ?Has terminado? -pregunto Negro Chico.
Peter siguio repasando el colchon, palpando cada forma y cada bulto. Los pacientes lo contemplaban desde el otro lado de la habitacion. Negro Chico los intimidaba y algunos se habian encogido en el rincon, apretados contra la pared. Otros estaban sentados en el borde de la cama con expresion ausente, mirando al vacio, como si el mundo que habitaban estuviera en otra parte.
– Casi -farfullo Peter, y el auxiliar volvio a dar golpecitos a su reloj.
La cama estaba limpia. Nada sospechoso. Solo faltaba un rapido registro de las pertenencias del hombre, que estaban en un arcon bajo la cama. Lo saco y revolvio su interior, sin encontrar nada mas sospechoso que unos calcetines necesitados de un lavado urgente. Estaba a punto de dejarlo cuando algo le llamo la atencion.
Era una camiseta blanca, doblada y puesta cerca del fondo del arcon. Una de esas baratas que se venden en las tiendas de saldos y que muchos pacientes llevaban bajo una camisa de invierno gruesa durante los meses mas frios. Pero no fue eso lo que llamo su atencion.
La camiseta tenia una mancha rojo oscuro en la parte delantera.
Habia visto antes manchas como esa. En su formacion como investigador de incendios provocados y en la selva de Vietnam.
Peter sostuvo unos segundos la camiseta y palpo la tela como si tocandola pudiera averiguar algo mas. Negro Chico lo urgio:
– Tenemos que irnos ya, Peter. No quiero tener que dar explicaciones, y mucho menos al gran jefe, si no es necesario.
– Senor Moses -dijo Peter-. Mire esto.
El auxiliar se acerco para echar un vistazo por encima del hombro de Peter. Este no dijo nada, pero oyo como el negro silbaba bajo.
– Parece sangre, Peter -comento-. Tiene toda la pinta de serlo.
– Es lo que pense.
– ?No es una de las cosas que estamos buscando?
– Si -asintio Peter.
Doblo con cuidado la camiseta tal como estaba y la dejo en el mismo sitio. Metio el arcon bajo la cama, con la esperanza de que no se notara que alguien lo habia tocado.
– Vamos -dijo luego. Observo el reducido grupo de hombres al otro lado de la habitacion, pero le resulto imposible deducir de sus miradas vacias si sospechaban algo.
19
Peter se quito el uniforme de auxiliar antes de entrar en el edificio Amherst. Negro Chico doblo los pantalones y la chaqueta y se los puso bajo el brazo, mientras Peter se ponia unos vaqueros arrugados.
– Los escondere hasta que Gulptilil haya terminado las rondas y podamos volver a lo nuestro -dijo el enjuto auxiliar, y anadio-: ?Vas a contar a la senorita Jones lo que vimos y donde lo vimos?
– En cuanto el senor del Mal se separe de ella.
– Se enterara -auguro Negro Chico con una mueca-. De un modo u otro. Siempre lo hace. Antes o despues parece saber todo lo que pasa en el hospital.
Peter considero interesante esa informacion pero no comento nada. Negro Chico parecio indeciso un instante.
– ?Que vamos a hacer con un hombre que tiene escondida una camiseta manchada de sangre que no creemos que sea suya?
– De momento, guardar silencio y mantenerlo en secreto -respondio Peter-. Por lo menos hasta que la senorita Jones decida como proceder. Tenemos que tener mucho cuidado. Al fin y al cabo, el hombre en cuya cama estaba la camiseta esta hablando con ella en este momento.
– ?Crees que ella averiguara algo al hablar con el?
– No lo se.
Ambos eran conscientes de lo que acababan de descubrir. Una camiseta manchada de sangre podia causar muchas dificultades. Peter se meso el cabello mientras consideraba la situacion. Tenia que ser precavido y agresivo a la vez. Su primera idea fue tecnica: como aislar a aquel hombre y como desenmascararlo. Se percato de que habia mucho que
hacer ahora que tenian un verdadero sospechoso. Pero toda su formacion le sugeria un enfoque cauto, aunque eso contradecia su propio caracter. Sonrio al reconocer el familiar dilema al que se habia enfrentado toda su vida, el equilibrio entre los pequenos pasos y las zambullidas de cabeza. Sabia que estaba donde estaba, por lo menos en parte, por haber sido incapaz de dudar.
En el pasillo frente al despacho donde Lucy efectuaba los interrogatorios, el mas corpulento de los Moses vigilaba a un paciente que rivalizaba con el en cuanto a tamano, y quiza tambien en cuanto a fuerza, aunque si este detalle le preocupaba, no lo demostraba. El hombre se balanceaba atras y adelante, un poco como un coche encallado en el barro que va cambiando de marcha hasta encontrar la que le permita salir. Cuando diviso a Peter y a su hermano, dio un empujoncito al hombre.
– Tenemos que acompanar a este caballero de vuelta a Williams -dijo cuando se acercaron. Miro a su hermano y anadio-: Tomapastillas esta haciendo rondas en el tercer piso.
Peter no espero a que los auxiliares le dijeran que hacer.
– Esperare aqui a la senorita Jones -anuncio. Se apoyo contra la pared y, al hacerlo, intento analizar al hombre que estaba con Negro Grande. Procuro mirarlo a los ojos, juzgar su pose, su aspecto, como si pudiera ver su interior. Un hombre que podia ser un asesino.
Mientras adoptaba un aire despreocupado y el de paciente y los auxiliares se disponian a marcharse, susurro entre dientes:
– Hola, angel. Se quien eres.
Ninguno de los hermanos Moses parecio oirlo.
Ni tampoco el paciente. Se fue arrastrando los pies detras de los Moses, como si no se hubiera enterado de nada. Se movia como un hombre con las manos y las piernas sujetas, con pasos cortos e irregulares, aunque no habia nada que le limitara el movimiento.
Peter los observo desaparecer por la puerta principal antes de dirigirse al despacho de Lucy. No sabia muy bien como interpretar lo que acababa de pasar.
En ese momento Lucy salio, seguida por el senor del Mal, que le hablaba con enfasis, y por Francis, rezagado como para distanciarse del psicologo. Peter vio que su amigo tenia una expresion preocupada. Parecia mas ligero, pero cuando el joven vio a Peter, parecio recuperarse y se acerco a el. Al mismo tiempo, Peter vio que Gulptilil
