construccion e inversion.

– Espero -dijo Warren Trent con firmeza-, no vivir para verlo en mi hotel.

– No lo vera -le informo O'Keefe-. Antes que pueda suceder aqui, tendremos que echar abajo su hotel y construir otro.

– ?Tendria que hacerlo! -Era una replica aspera.

O'Keefe se encogio de hombros.

– No,puedo revelar planes de largo alcance, como es natural. Pero diria que esa sera nuestra politica antes de mucho tiempo. Si se preocupa en cuanto a la supervivencia de su nombre, le podria prometer que se incorporaria a la nueva estructura una placa conmemorando el hotel original y tal vez su conexion con el.

– ?Una placa! -el propietario del «St. Gregory» resoplo-. ?Donde la pondria… en el lavabo de caballeros?

De pronto Dodo se echo a reir. Cuando los hombres volvieron la cabeza en forma instintiva, ella dijo:

– Quiza no haya. Quiero decir que con tantos transportadores ?quien va a necesitarlos?

Curtis O'Keefe la miro con fijeza. Habia momentos en que se preguntaba si Dodo no seria algo mas inteligente de lo que demostraba ser.

Ante la reaccion de Dodo, Warren Trent se sonrojo incomodo. Entonces le dijo en forma cortes:

– Le ruego que me disculpe, estimada senora, por una eleccion de palabras poco afortunada.

– Eh, no se preocupe por mi. -Dodo parecia sorprendida.- De cualquier manera pienso que este es un hermoso hotel -volvio sus ojos grandes y de aspecto inocente hacia O'Keefe-: Curtie, ?por que tienes que echarlo abajo?

– Estaba pensando en una posibilidad, solamente. De cualquier modo, Warren, es tiempo que deje el negocio de hoteles.

La respuesta, para su sorpresa, fue suave comparada con la aspereza de momentos antes.

– Aunque quisiera hacerlo, hay otra gente que considerar ademas de mi persona. Muchos de mis empleados mas antiguos dependen de mi lo mismo que yo dependo de ellos. Usted me dice que su proyecto es reemplazar gente con cosas automaticas. No podria marcharme sabiendolo. Le debo a mi personal por lo menos eso, a cambio de la lealtad con que me han servido.

– ?Se lo debe? ?Es leal algun personal de hotel? ?Acaso la mayoria de ellos no lo venderia a usted en el instante que significara una ventaja para ellos?

– Le aseguro que no. He manejado este hotel mas de treinta anos y en ese tiempo se crea la lealtad. Tal vez tenga usted menos experiencia en ese sentido.

– Tengo mis opiniones con respecto a la lealtad. -O'Keefe hablaba con expresion ausente. Estaba recordando el informe de Ogden Bailey y del joven ayudante Sean Hall que habia leido antes. Era a Hall a quien le habia prevenido que no entrara en demasiados detalles, pero uno de ellos, que ahora podia resultar de utilidad habia sido incluido en el sumario escrito. El hotelero se concentro. Por fin dijo:- Usted tiene un antiguo empleado, que es responsable de su «Pontalba Bar», ?no es asi?

– Si… Tom Earlshore. Ha estado trabajando aqui tanto tiempo como yo.

En cierta forma, penso Warren Trent, Tom Earlshore representaba a todos los empleados mas antiguos, a quienes no podia abandonar. El mismo habia contratado a Earlshore cuando ambos eran jovenes, y ahora, si bien la cabeza del viejo barman se inclinaba y su trabajo se hacia mas lento, era uno de aquellos a quienes Warren Trent consideraba como amigo personal. Y como se hace con un amigo, tambien habia ayudado a Tom Earlshore. Hubo una epoca en que la hijita de Earlshore, que habia nacido con una cadera deformada, fue internada en la «Clinica Mayo» para ser operada con exito, mediante la influencia de Warren Trent. Luego, sin decir palabra, habia pagado la cuenta, por lo que Tom Earlshore hacia mucho tiempo habia declarado su eterna gratitud y devocion. La ninita de Earlshore era ahora una mujer casada y con hijos, pero el lazo entre su padre y el dueno del hotel todavia existia.

– Si hay alguna persona a quien confiaria cualquier cosa es a Tom.

– Seria usted tonto si lo hiciera -dijo O'Keefe cortante-. Me han informado de que le esta chupando la sangre.

En el profundo silencio que siguio, O'Keefe comenzo a relatar los hechos. Habia muchas maneras por las cuales un barman infiel podia robar a su patron… sirviendo medidas escasas para obtener una o dos copas extras de cada botella; no registrando todas las ventas; introduciendo licor comprado por el, en forma privada, en el bar, de manera que una verificacion de inventario no demostraria disminucion de existencia, pero el producto, con sustanciales beneficios, seria para el barman mismo. Tom Earlshore, al parecer, estaba utilizando los tres metodos. Tambien de acuerdo con el informe de Sean Hall que abarcaba algunas semanas, los dos ayudantes de Earlshore estaban en combinacion.

– Un alto porcentaje de los beneficios de su bar es sustraido -declaro O'Keefe-, y a juzgar por otras cosas en general, diria que esta sucediendo desde hace mucho tiempo.

Durante el informe Warren Trent habia permanecido sentado inmovil, con el rostro inexpresivo, pero sus pensamientos eran tristes y amargos. A pesar de su confianza en Tom Earlshore, y de la amistad que habia creido que existia, no tenia la menor duda de que la informacion era cierta. Sabia demasiado de los metodos de espionaje de los hoteles en cadena para pensar otra cosa y tampoco Curtis O'Keefe hubiera hecho los cargos sin estar seguro. Warren Trent presumia que desde hacia mucho tiempo hombres de O'Keefe se habian infiltrado en el «St. Gregory», adelantandose a la llegada del jefe. Pero lo que no habia esperado era esta humillacion personal y dolorosa.

– Usted hablo de «otras cosas en general». ?Que quiso decir? -pregunto.

– Que su supuesto personal leal esta saturado de corrupcion. No hay casi un departamento donde no le roben y enganen. Naturalmente, no tengo todos los detalles, pero puede disponer de los que tengo. Si lo desea hare que le preparen un informe.

– Gracias -las palabras fueron apenas audibles.

– Tiene usted demasiada gente gorda. Fue lo primero que adverti cuando llegue. Siempre me ha parecido una senal de aviso. Sus vientres estan llenos de la comida del hotel, y ahi lo han golpeado en todas formas.

Hubo un silencio en el pequeno comedor intimo, quebrado solo por el suave tictac de un reloj aleman colgado ‹iel muro. Por ultimo, en forma lenta y con expresion de cansancio, W.arren Trent anuncio:

– Lo que ha dicho cambia mi posicion.

– Pense que asi seria. -Curtis O'Keefe parecia querer frotarse las manos de satisfaccion, pero se contuvo.- En cualquier caso, ahora que hemos llegado a ese punto me gustaria que considerara una proposicion.

– Me imagine que llegaria a eso -dijo Trent con sequedad.

– Es una proposicion justa, sobre todo teniendo en cuenta las circunstancias. De paso, debo decirle que conozco el cuadro de su situacion financiera.

– Me hubiera sorprendido que no fuera asi.

– Permitame resumirlo: sus haberes personales en este hotel suman el cincuenta y uno por ciento de todas las acciones, dandole a usted el control.

– Es cierto.

– Usted refinancio el hotel en el 39: una hipoteca de cuatro millones. Dos millones de dolares del prestamo todavia estan pendientes de pago y deben de integrarse este viernes. Si usted no paga, los acreedores hipotecarios se haran cargo del hotel.

– Cierto otra vez.

– Hace cuatro meses trato usted de renovar la hipoteca. No pudo hacerlo. Ofrecio a los acreedores hipotecarios mejores condiciones y fue rechazado. Desde entonces ha estado buscando otra financiacion. No la ha conseguido. En el corto tiempo que le queda no hay la menor probabilidad de que lo logre.

– No puedo aceptar eso -gruno Warren Trent-. Muchas refinanciaciones se arreglan en un plazo corto.

– No las de este tipo. Y menos con deficit de administracion tan grandes como los suyos. -Fuera de apretar los labios, Trent no hizo ninguna manifestacion.

– Mi proposicion es comprar el hotel en cuatro millones de dolares. De estos, se obtendran dos millones renovando su actual hipoteca, que le aseguro no tendre dificultad en arreglar.

Warren Trent asintio, advirtiendo con amargura la satisfaccion del otro.

– El resto sera de un millon de dolares en efectivo, que le permitira pagar a sus accionistas menores, y un millon de dolares, en acciones de los «Hoteles O'Keefe»: Se hara una nueva emision de valores. Ademas, como una consideracion personal, usted tendra el privilegio de retener su apartamento mientras viva, con mi palabra de que si se hace una reconstruccion haremos otro, y arreglos reciprocamente satisfactorios.

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