algunas, habia sido seducido por las mejores, incluso se habia casado una vez. Pero ninguna de ellas lo habia mirado como Annie McCoy, con una expresion de total felicidad.
– No tenias que hacerlo -le dijo.
– Lo se, pero queria hacerlo. Se pueden comprar al por mayor, es mas barato. Y se lo que te gusta a ti una ganga.
– Es el mejor regalo que me han hecho nunca. Gracias -Annie apreto su mano-. En serio, es maravilloso.
Duncan aparto la mano porque no queria emocionarse. El no se emocionaba, sencillamente.
– Solo es un congelador.
– Para ti, para mi es otra cosa. Es algo de lo que ya no tengo que preocuparme, es una oportunidad de respirar tranquila.
El habia hecho muchos regalos en su vida: joyas, coches, vacaciones. Pero ahora se daba cuenta de que ninguno de esos regalos tenia la menor importancia. Nadie se habia emocionado de verdad por algo que el le hubiese regalado. Tal vez porque Annie era una de las pocas mujeres que le habia gustado de verdad.
Desear y gustar eran dos cosas completamente diferentes. Habia decidido llegar a un acuerdo con Annie para mejorar su reputacion de cara a los medios y conseguir que el consejo de administracion lo dejase en paz. Pero Annie habia empezado a gustarle de verdad. Y no sabia si eso era bueno o malo.
– Es mi buena accion para estas fiestas -le dijo-. Nada mas que eso.
– Ya, claro -sonrio ella-. Porque no eres una buena persona.
– No lo soy.
– Eso me han dicho -Annie abrio el congelador para sacar una pizza-. Esta tiene de todo, creo.
– ?Vas a hacer una pizza ahora?
– En el coctel solo han servido
– Bueno, entonces vamos a tomar una pizza.
– ?Quieres que veamos una pelicula navidena mientras se calienta? -le pregunto Annie, despues de encender el horno.
– No.
– Venga, dejo que tu elijas la pelicula.
– Sigo diciendo que no.
Las lagrimas habian desaparecido y Annie lo miraba con los ojos brillantes.
– No te gustan las cosas domesticas, ?verdad?
– Nunca he encontrado una razon para que me gustasen.
– Pero estuviste casado. ?La antigua senora Patrick no consiguio domesticarte?
– ?Te parezco domesticado? -le pregunto el, dando un paso adelante.
– Hummm… creo que en tus mejillas veo la marca de donde estaban las riendas.
Duncan iba a tomarla por la cintura y, cuando ella intento apartarse, resbalo en el suelo de linoleo, la sujeto, apretandola contra su torso. La necesidad de abrazarla era tremenda, el deseo instantaneo. Pero el recuerdo de su ex hizo que la soltara.
– Valentina no estaba interesada en domesticarme.
– ?Como era tu ex mujer? -Annie se aclaro la garganta, nerviosa-. Cameron me dijo que era… interesante.
– Lo dudo. Mas bien te diria que era una mala bruja.
– Eso tambien.
Duncan no pensaba en su ex mujer mas de lo necesario.
– Fue hace mucho tiempo -le dijo-. Ella estudiaba Periodismo y yo acababa de comprar mi primera empresa importante. Fue a entrevistarme para un articulo universitario… o eso me dijo. En realidad, creo que fue para conocerme.
Valentina tenia cuatro anos menos que el, pero era una chica muy sofisticada y segura de si misma. El era un antiguo boxeador, musculoso y acostumbrado a usar la fuerza para conseguir lo que queria, mientras Valentina era de las que siempre se salia con la suya de la manera mas sutil.
– ?Era muy guapa?
– Si, rubia, de ojos azules -Duncan estudio a la mujer que tenia delante. Fisicamente se parecian, pero no tenian nada en comun. Annie era dulce, amable. Confiaba en todo el mundo y creia lo mejor de todos. Valentina jugaba para ganar y le daba igual a quien hiciese dano en el proceso.
Ella le habia ensenado a moverse en sociedad, a portarse como un hombre de mundo. Con ella habia aprendido sobre vinos, sobre la ropa que debia llevar y que temas de conversacion eran adecuados en una reunion social. Valentina era la viva imagen de la afectacion, de la clase… hasta que se cerraba la puerta del dormitorio. Alli lo preferia lo menos civilizado posible.
– ?Cuanto tiempo estuvisteis casados?
– Tres anos.
– Y… bueno, supongo que estuviste enamorado de ella. No era un acuerdo ni un matrimonio de conveniencia, ?verdad?
– No, claro que no. Yo la queria -admitio el. Tanto como un hombre podia querer a una mujer con el corazon de hielo-. Hasta que la encontre en la cama con uno de mis socios.
Ni siquiera en la cama, penso, aun mas furioso que dolido. Encima de su escritorio.
– Que horror.
– La eche de casa y pedi dinero prestado para comprarle la empresa a mis socios -siguio Duncan, mirando a Annie, pero sin verla. En lugar de eso veia a una Valentina desnuda, el largo cabello rubio cayendo sobre sus hombros…
– No serias tan tonto como para pensar que te queria de verdad -le habia dicho ella.
Pero si habia sido tan tonto. Desde pequeno habia aprendido que habia que ser fuerte para triunfar. Con Valentina habia olvidado las dolorosas lecciones de su ninez y no volveria a hacerlo.
Annie toco su brazo.
– Lo siento. No entiendo por que haria algo asi.
– ?Por que? ?Porque en tu mundo los matrimonios duran para siempre?
– Claro que si -Annie parecia sorprendida-. Mi padre murio cuando yo era muy joven y mi madre hablaba de el todo el tiempo. Hizo que fuese real para Tim y para mi. Era como si no hubiera muerto… como si se hubiera ido de viaje. Y cuando enfermo nos dijo que no nos pusieramos tristes porque iba a volver con mi padre, que era lo que queria de verdad.
– Ese tipo de amor no existe.
– No todas las mujeres son como Valentina.
– ?Tu has encontrado al hombre de tus suenos?
– No -Annie se encogio de hombros-. Siempre me enamoro del hombre equivocado. Aun no se por que, pero ya lo averiguare.
Era exageradamente optimista, penso el.
– ?Cuantas veces te han roto el corazon?
– Dos.
– ?Y por que crees que la proxima vez sera diferente?
– ?Y por que no va a serlo?
Porque estar enamorado significaba ser vulnerable.
– ?Le darias todo a un hombre, solo para que el se aprovechara y luego te dejase plantada? La vida es una pelea… mejor ganar que perder.
– ?Son las unicas opciones? ?Que tal si ganan los dos? ?Es que no ensenan eso en la escuela de negocios?
– Tal vez. Pero no en la escuela de la vida -contesto Duncan, apretando los punos sin darse cuenta.
Annie tomo su mano entonces e intento abrir el puno.
– Debe ser muy frustrante saber que no puedes usar esto para salir de todas las situaciones.
– Lo es, si.
Ella no sabia mucho sobre la ex mujer de Duncan, aparte de lo que Cameron le habia contado, pero ahora lo
