Duncan la miro con cara de sorpresa, pero luego hizo lo que le pedia. Annie lo vio acercarse a un grupo de hombres que estaban bebiendo cerveza y tirandose de las corbatas.

Sus empleados no eran los unicos que estaban desconcertados, penso. Tambien lo estaba ella. Salia con Duncan por razones que no tenian nada que ver con el amor o con la amistad siquiera. Basicamente, la habia chantajeado para que lo acompanase a ciertos eventos con objeto de demostrar que era una persona agradable. ?Por que entonces queria estar con el, ayudarlo? ?Por que cuando lo veia sonreir tenia que sonreir tambien?

Era una complicacion que no podia permitirse, penso. Ella queria una historia de amor y Duncan queria estar solo. El era multimillonario y ella una simple profesora de primaria. Habia un millon de razones por las que una relacion no podria funcionar.

Y ninguna de ellas podia evitar que deseara precisamente aquello que no podia tener.

Capitulo Seis

Duncan tomo a Annie del brazo para llevarla hasta su coche. Una de las primeras reglas del boxeo era no pelear nunca enfadado porque eso le daba ventaja a tu oponente. El habia aprendido la leccion y no pensaba decir nada hasta que estuviera mas calmado. Algo dificil de imaginar en aquel momento.

Estaba mas que cabreado y el deseo de ponerse a gritar, algo que no hacia nunca, lo superaba.

– Sueltalo de una vez -dijo Annie cuando llegaron al coche.

– No tengo nada que decir.

Ella puso los ojos en blanco.

– Por favor, si practicamente echas espuma por la boca. Dilo de una vez.

– Estoy bien -insistio Duncan, esperando hasta que entro en el coche para cerrar la puerta y sentarse tras el volante.

– Venga, te sentiras mejor.

– Muy bien, no tenias derecho a hacerlo.

– O sea, que estas enfadado.

– ?Como se te ha ocurrido?

– Ah, ya veo que las palabras amables se han terminado.

– ?Que quieres decir?

– Antes, cuanto he tenido que ponerme a cantar muerta de verguenza para animar la fiesta, has sido muy amable conmigo. Pero ahora, por una simple sugerencia, estas enfadado.

– ?Una simple sugerencia? ?Es asi como lo llamas? No tenias derecho, Annie. Yo llevo un negocio y nuestro acuerdo no te da autoridad sobre mi o sobre mis decisiones. No sabias de lo que hablabas y tendre que solucionarlo como pueda…

– ?Te sientes mejor ahora?

– No soy un nino, no tienes que aplacarme.

– Entiendo que eso es un no.

Annie no le tenia miedo y, en el fondo, Duncan agradecia que asi fuera.

– Mira, vamos a dejarlo.

– Pues yo sigo pensando que no es mala idea.

– Tu no eres la que tendria que pagar por ello.

– Pero si tu ya estas pagando -dijo Annie tranquilamente-. Los padres tienen que faltar al trabajo porque no hay suficientes guarderias o tienen que irse antes porque sus hijos se ponen enfermos. Es algo que no se puede controlar y la gente se preocupa, Duncan. Y la gente preocupada no puede trabajar al cien por cien.

– No pienso construir una guarderia en la empresa, es ridiculo.

– ?Por que?

– Para empezar, es caro e innecesario.

– ?Lo sabes con total seguridad?

– ?Y tu sabes si serviria de algo?

– No, pero estaria dispuesta a probar. ?Y tu?

– Yo no voy a tu colegio para decirte como debes dar las clases y te agradeceria que no me dijeras como llevar mi empresa -replico Duncan, furioso.

– No te estoy diciendo como llevar tu empresa. He hablado con un grupo de empleados y todos estaban de acuerdo en que es un problema. Yo solo dije que seria una idea interesante y algo que tu podrias estudiar.

– No debes hablar por mi.

– ?Y que querias que hiciera? -le pregunto ella entonces-. Todo el mundo cree que soy tu novia. Hemos llegado a este acuerdo para que la gente crea que eres una persona decente. Y las personas decentes tienen buenas ideas.

– No es una buena idea. Yo escucho cuando alguien me ofrece algo interesante, esto no lo es.

– ?Y por que no? ?Necesito un master en Economia para darte una idea? Ahora entiendo que todo el mundo estuviera tan asustado. No dejas que nadie diga nada sin tu permiso -protesto Annie-. Pues si no escuchas a nadie, imagino que las reuniones contigo deben ser cortisimas. Ademas, ?para que tienes reuniones? Eres tan engreido… das una orden y todo el mundo se pone firme. Que absurdo.

Estaba seriamente enfadada. Tan enfadada que se inclino hacia delante y clavo un dedo en su brazo.

– No seas tonto, tu sabes que la idea podria ser interesante. Otras companias lo han hecho y nadie se ha arrepentido. O tambien podrias hablar con un par de guarderias cercanas para que permaneciesen abiertas mas horas, llegar a algun tipo de acuerdo, ofrecer un precio especial para tus empleados… yo que se. Lo que digo es que si es un problema para tus empleados, es un problema y punto.

Duncan se apoyo en la puerta del coche.

– ?Has terminado?

– No, la gente de la fiesta te tenia miedo y eso no es bueno.

Duncan sabia que tenia razon en ese punto. Unos empleados asustados ponian mas energia en protegerse que en luchar por la empresa.

– No quiero que me tengan miedo -admitio-. Quiero que trabajen.

– A la mayoria de la gente se la puede motivar con un objetivo comun. Mucho mejor que con intimidaciones.

– ?Que intimidaciones? Tu no me tienes miedo.

– Porque yo no trabajo para ti. Bueno, se podria considerar que me has contratado, pero yo te conozco, ellos no. Tu puedes dar mucho miedo y lo utilizas cuando quieres. Tal vez esa estrategia te de resultado algunas veces, pero ahora mismo es un obstaculo.

– No pienso volverme blando, es ridiculo.

– Tal vez no, pero tampoco tienes que ser un ogro. Y sabes que tengo razon sobre el asunto de la guarderia, deberias pensarlo.

Tenia razon, maldita fuera. Y lo mas frustrante era que ya no estaba enfadado. ?Como habia hecho eso?

– Eres una mujer extrana, Annie McCoy.

– Es parte de mi encanto -sonrio ella.

Era algo mas que encanto, penso Duncan, tirando de su mano para besarla.

Y ella le devolvio el beso sin protestar.

No sabia lo que era hacer las paces con un hombre despues de una discusion porque ella no tenia por costumbre discutir, pero habia oido que era magnifico. Y, a juzgar por el incendio que recorria todo su cuerpo en ese momento, era algo que habria que estudiar.

Se sentia llena de energia despues de la discusion. Le gustaba pelearse con el sabiendo que podia ser firme. Aunque Duncan podria ganarle fisicamente, emocionalmente estaban a la misma altura. Y seguiria siendo asi porque algo le decia que Duncan era una persona justa.

Annie inclino a un lado la cabeza y el enredo los dedos en su pelo, mientras abria sus labios con la lengua. Sabia a whisky a menta y se apreto contra el un poco mas, echandole los brazos al cuello.

Вы читаете Seducida por el millonario
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату