a la embarcacion y hacer tambien un uso inadecuado de ella, Brunetti decidio dejar de llevar la cuenta de las infracciones.
Foa aparecio por la izquierda y se hizo cargo de las flores de la
Brunetti abrio la puerta de la cabina y se reunio con la
La
– Desde luego, desde luego. Pero me coge usted por sorpresa.
Brunetti asintio a modo de respuesta y comento:
– Ella era miembro de la organizacion; bien, al menos, colaboradora. Y por lo que conto su vecina, acogia a mujeres.
– Eso explica lo de la ropa interior.
Brunetti dejo pasar unos instantes antes de preguntar:
– ?Sabe usted algo acerca de esa gente?
Lo miro a los ojos y luego dejo que los suyos se desplazaran hacia los edificios ante los que estaban pasando. Finalmente volvio a mirarlo y dijo:
– Un poquito.
– ?Puedo preguntarle en que consiste ese poquito?
– En lo que usted acaba de decir,
– ?Mujeres en peligro?
– Todas las mujeres que se ponen en contacto con ellos estan necesitadas.
– ?Eso es todo lo que la interesada tiene que decir?
– Estoy segura de que le piden pruebas.
– ?Y en que consistirian? -indago Brunetti con voz serena.
– Informes policiales. -Una prolongada pausa-. O informes del hospital.
– Comprendo. Usted parece familiarizada con ellas.
Brunetti trato de emplear un tono diplomatico y neutro. Ella sonrio.
– Cada ano les doy dinero. Pero como trabajo donde trabajo, nunca me he ofrecido para acoger a ninguna mujer, de modo que no estoy mezclada en eso.
Brunetti asintio y dijo:
– Probablemente eso es lo mas sensato. -Y luego pregunto-: Pero ?usted sabe quien es esa gente?
– Si -respondio, como si no mostrara el menor entusiasmo al reconocerlo.
– ?Podria…? -empezo, nada seguro de como formular su peticion-. ?Podria presentarmelos?
– ?Y avalarlo a usted? -pregunto con una sonrisa.
– Algo asi.
– ?Ahora?
– Cuando lleguemos a la
– No -dijo, rechazando la pregunta con un gesto de la mano-. Solo que trabajo para un organismo publico.
– Mejor asi.
– Si.
14
Cuando llegaron a la
Lo unico que capto su interes fue una solicitud de informacion sobre una mujer rumana, uno de cuyos nombres Brunetti reconocio. La habian detenido al menos una docena de veces, cada una bajo un seudonimo distinto y con un lugar
Llamo al archivo, facilito los alias que la mujer habia usado en Ferrara y el nombre que el creia que constaria en su expediente. Cuando oyo los nombres, el archivero se echo a reir y dijo:
– Y yo que pense que nos habiamos librado de ella.
– Nos hemos librado, pero me temo que en Ferrara no. ?Podria mandarme una copia del expediente?
– ?Y ahora ella recibira una carta de ellos diciendole que abandone el pais antes de cuarenta y ocho horas? - pregunto Tomasini. Luego, tras un momento de reflexion, dijo en un tono completamente serio-: Sabe, creo que deberiamos presentarnos como una cooperativa de arte y solicitar permiso para exponer en la Biennale. Todo lo que tendrian que hacer es cedernos el pabellon italiano.
– ?Quienes somos «nosotros»?
– Todos los de aqui, pero yo especialmente porque dispongo de todos los documentos y de las copias de las cartas.
– ?Y que haria con ellos?
– Empapelar las paredes de todo el pabellon. Sin ningun orden, ni cronologico ni alfabetico ni segun el delito. Nos limitariamos a mezclar unos miles de esas cartas diciendo a la misma gente, una vez tras otra, que dispone de cuarenta y ocho horas para abandonar el pais debido al delito cometido, y los pegariamos en las paredes. Y lo llamariamos algo asi como
– Fabio -dijo Brunetti con voz mesurada-, mande el expediente a Ferrara, ?de acuerdo?
Los ecologistas nunca se cansaban de decir que la ciudad iba a acabar bajo las aguas al cabo de unos anos, pero el numero de estos cambiaba y nadie cuestionaba la prediccion. ?Cuando, se preguntaba Brunetti, se sumergiria el pais entero bajo los papeles? Las paredes de las habitaciones de la parte posterior de la planta baja estaban ya recorridas por estanterias metalicas llenas de expedientes que llegaban desde el suelo hasta diez centimetros antes del techo. La
Sono el telefono.
– He hablado con ellos,
– Si, haga el favor.
Llego precedida de flores.
– Me temo que esta manana me lleve demasiadas,
