– Ahora entiendo que no entiendo un carajo, nena. Pero de repente me acorde de que le tengo un poco de carino a mi piel, extrano un monton mi pais y antes de salir me deje la leche en el fuego. ?Venis conmigo hasta Ceuta o preferis aprovechar la noche de hotel que ya has pagado?
– Voy. Pero, por favor, esperame en la recepcion. Me gustabas mas cuando querias saber, Nicolas. Si abandonas ahora, viviras siempre con la duda.
– Llevo varios dias durmiendo con una. -Le pase un dedo cuello abajo, hasta la union de los pechos-. Y por buena que este, una duda es siempre una mentira que no miramos bien. Te espero afuera.
Cuando sali del bungalow, Serrano estaba apoyado contra la pared, ridiculamente grave con sus enormes bermudas floreadas.
– Yo nunca le hubiera disparado por la espalda, Nicolas.
– Es un consuelo, Serrano. Cuando le lea los poemas a su viuda, digale que tuvo un casi amigo que no queria ser un gato de ministro, pero al final aflojo.
Evite mirarlo a los ojos y segui el caminito de piedras hacia la recepcion.
37
Hablamos poco durante el viaje. Una vez que el ferry salio del puerto de Ceuta, me dedique a vagar por el barco, alejandome de la gente como si oliera mal y me diera verguenza que alguien lo notara.
Serrano mantuvo su aire ofendido y Nina intento de manera intermitente entablar conversacion. Me encontro en el bar del barco y se sento a mi lado. Me dio dos cajas de puros. Dos cajas alargadas, de madera, envueltas en celofan.
– Para ti. Regalo de despedida. Espero que te gusten, son de lo mejor que tenian aqui.
Jugue con el celofan de una caja. Acabaria por abrirla, aunque no los fumara, aunque asi el tabaco se humedeciera antes de tiempo. Era la historia de mi vida.
– Gracias.
Suspiro.
– Te comprendo. Es para acojonarse, Nicolas. -Me acaricio el pelo de la nuca, que pronto empezaria a caer lentamente,
Enganche el dedo en la tirita de plastico dorado que cruzaba la caja como una frontera de algo y tire sin querer.
– A la cola, Nina. Sere un cobarde de mierda, pero estamos de moda y ya tengo ofertas parecidas…
– Lidia, era previsible. ?Vas a aceptar?
El celofan se rasgo limpiamente. Abri la caja y aspire el olor de los puros, perfume de otras costas y otras tormentas.
– Voy a escapar de todo y de todas. Voy a volver a que, a buscarme el buen trabajo que merezco, a engordar un poquito junto a una mujer ordenada y previsible, a enganarla cuando me entren las dudas y los anos, a vivir con reloj y calendario y a comprarme un gato negro con manchas blancas en las patas y la barriga. Y voy a castrarlo, para no ser el unico en casa. ?Conforme?
Se fue sin decir nada, asintiendo apenas con la cabeza. Yo le quite el celofan a la otra caja por el mismo motivo que hacia tantas cosas sin sentido; como el escorpion de la fabula, que pica al pato en mitad del rio aun sabiendo que morira tambien: estaba en mi naturaleza.
Subi a la cubierta del barco y fume un puro detras de otro, bebi cerveza aunque no me gusta y cuando fui a mear evite los pequenos espejos amarillentos. Volvi a cubierta y la noche seguia indecisa al otro lado del agua.
Cuando el barco atraco, Nina se expuso otra vez a mi impertinencia, me agarro de la mano y me llevo al todoterreno que esperaba en la bodega.
– Tienes tus cosas en casa de Noelia, ?recuerdas?
– Pocas cosas -dije-. Una foto con una cara de mujer que se borra en cada beso que le doy a otra y una bailarina que danza
Pero subi al coche. Cuando bajamos la rampa del ferry y empezamos a salir del puerto, vi a Jamon que subia a un taxi. El tambien nos vio. Hizo un gesto que podia significar cualquier cosa y cerro la puerta.
Nina dijo que necesitaba pensar y que si me molestaba que volvieramos en el coche. Dije que me daba igual. Empezo a tragar asfalto rumbo a Madrid.
Paramos tres o cuatro veces a tomar cafe. Ella asumia mis silencios malignos con resignacion, o simplemente los ignoraba. Y cuando tenia ganas de hablar, hablaba.
– No todo el mundo sirve para eso -dijo.
– Para que.
– Para castrar gatos y personas. No te va.
– Aprendere. Todo es cuestion de practica.
– ?Sabes que? -Se enojo-. La verdad es que eres un cabron presumido que siempre se ha creido gran cosa, un personaje de novela cutre disfrazada de alegato contra la mediocridad. Pero la verdad es que te has pasado la vida buscando una excusa para rendirte y ahora la has encontrado. Esa es la verdad.
– La verdad es un cono, Nina. Tu me lo ensenaste.
– Y anda que no te ha dado gustito mi verdad. -Aflojo el pie del acelerador-. ?Que, hacemos una escala y nos pegamos el ultimo revolcon?
– El ultimo fue anoche. Y te pedi por favor. Ganaste. ?Que mas queres?
Solto un bufido, acelero y el todoterreno pego un salto hacia delante.
Nos acercabamos a Madrid cuando dijo:
– No estas dormido. Finges mal. Como dices tu, nunca mientas a un mentiroso.
Segui con los ojos cerrados.
– Yo tambien estoy en peligro, ?sabes? Porque en lugar de hacerme comodamente a un lado y dejar que te machacaran, me quede contigo, hice preguntas, cruce media Espana. ?Eso no cuenta?
– Todo cuenta, mi amor. El que no cuenta soy yo. Y ademas, no te eches tantas flores, que en todo este tiempo sabias mas que yo pero te callabas. -Abri los ojos y la mire-. Alguien me metio en esta historia sin preguntarme, me han pegado, me han mentido, y unos mafiosos me han querido matar dos veces. Estoy hasta las pelotas de dar tumbos sin motivo. Y cuando estamos a punto de encontrar a Noelia, resulta que ya esta muerta y ni siquiera puedo darme el gusto de mirarla a los ojos y preguntarle por que yo. No me jodas, Nina, sera una mierda de vida, pero me las arreglo muy bien para arruinarla yo solito.
Ya no hubo mas charla y hasta dormi un rato. Cuando desperte, faltaba poco para el amanecer y estabamos frente a la casa de Noelia.
– ?Bajamos los bolsos o que? -pregunto muy seria.
– No hace falta. Recojo lo mio y me voy.
Subimos por la escalera a oscuras.
– ?Donde vas a dormir?
– En Barajas. Voy a ser el sudaca mas madrugador del primer vuelo de Iberia que salga manana.
Se detuvo antes de trepar el ultimo tramo.
– Yo te quiero, Nicolas. En eso no te menti. Vamonos juntos.
La abrace con ternura.
– A lo mejor yo tambien te quiero, piba. Pero me da miedo. Y mira que sos linda, pedazo de piantada. Pero mejor lo dejamos asi. Soy un coleccionista de naufragios cansado de remar, ?sabes? Uno que pasa y se va, siempre se va.
– Que romantico. Ademas de bromas, hace poemas -dijo una voz helada.
– Y muy buenos, jefe -dijo Jamon-. Tiene uno de…
– ?No sea gilipollas, Serrano! -corto El Muerto.
Se encendio la luz de la escalera y los vimos, tres metros mas arriba, apuntandonos con dos pistolas.
