Capitulo 21

?ora no habia vuelto a ver personalmente un grupo tan peculiar desde que su hijo celebro su decimosexto cumpleanos. Y eso que los jovenes que tenian delante Matthew y ella eran casi diez anos mayores. Estaban todos sentados en unas posturas que demostraban que habian caido sobre el sofa del cielo (con excepcion de la chica alta pelirroja), y se contemplaban los pies con gran interes. Despues de recibir la llamada de Gunnar, aquella misma manana, ?ora se puso en contacto con Briet, y acudio a la reunion con el grupo, en compania de Matthew. Briet no se mostro precisamente feliz con la reunion, pero pese a todo acepto a reganadientes convocar a sus amigos y celebrar una reunion a las once en algun sitio donde se pudiera fumar. En vista de que no habia demasiado donde elegir, ?ora propuso realizar la reunion en casa de Harald. Acepto tan a desgana como la reunion misma, pero a juzgar por el tenor de la breve conversacion, ?ora vio con claridad que igual podria haberlos invitado a Paris: la reaccion habria sido la misma. Matthew estaba encantado con la eleccion del lugar, pues pensaba que podria ponerles nerviosos y aumentar las probabilidades de que dijeran la verdad.

Mientras esperaban la llegada de los jovenes, ?ora aprovecho la ocasion para ensenarle a Matthew la hoja manuscrita que salio del Martillo de las brujas. Dedicaron un tiempo a estudiarlo pero no llegaron a ninguna conclusion firme, aparte de que aquello de Innsbruck – 1485 estaba relacionado evidentemente con la llegada de Kramer a la ciudad y la supuesta carta antigua que tanto habia interesado a Harald. En cuanto J. A, ?ora creia con bastante seguridad que se trataba del ultimo obispo catolico de Islandia, Jon Arason, y el ano 1550 era la fecha de su ejecucion. Pero no conseguia explicarse por que Harald lo habria tachado. A lo mas que llegaron era que debia de tratarse de una especie de repeticion mental, por Harald, del viaje de algun objeto muy valioso. Matthew no sabia que podia ser aquel Libro de visitas de la cruz: en la casa no se encontro ningun libro de visitas, que el supiera, ni tenia idea de que la policia se hubiese llevado uno en el registro domiciliario. El timbre de la puerta les impidio seguir con sus especulaciones sobre los garabatos de aquel papel.

Los jovenes entraron en el salon del apartamento de Harald, se sentaron todos en los dos sofas y ?ora y Matthew se instalaron en las butacas enfrente de ellos. ?ora habia hecho acopio de ceniceros y el aire del salon ya estaba atestado de humo.

– ?Y que quereis de nosotros? -pregunto la chica pelirroja, Marta Mist. Sus amigos la miraron, contentos de que uno de ellos se hubiera hecho cargo del papel de lider atrayendo la atencion hacia si. Siguieron fumando.

– Solo queriamos charlar con vosotros sobre Harald -respondio ?ora-. Como sabeis, hemos intentado varias veces tener una reunion con vosotros, pero sin exito.

Marta Mist parecio recibir aquellas palabras con indiferencia.

– Estamos muy ocupados en la universidad y tenemos demasiadas cosas que hacer como para ponernos a charlar con unas personas que no conocemos de nada y con las que no tenemos nada que ver. De modo que nada nos obliga a hablar con vosotros. Ya le dimos toda la informacion a la policia.

– Si, claro, magnifico -dijo ?ora intentando que no la pusiera nerviosa la chica aquella, bueno, el grupo entero-. Os estamos muy agradecidos por renunciar a algo de vuestro tiempo para venir a vernos, y prometemos no entreteneros mucho. Como sabeis, estamos investigando el asesinato de Harald por encargo de su familia en Alemania, y entendemos que sois vosotros quienes mas trato tuvisteis con el.

– Pues eso no lo se; si que le tratabamos bastante, pero de lo que hacia el resto del tiempo no tenemos ni idea -respondio Marta Mist, y Briet asintio ton la cabeza en muestra de acuerdo. Los hombres se limitaron a estudiarse las palmas de las manos.

– Hablas como si fuerais una sola persona -dijo Matthew-. Hemos charlado con Hugi ?orisson, al que, naturalmente, todos conoceis, y segun el eras tu, Halldor, el mas cercano a Harald… le ayudabas con traducciones y demas. -Se dirigio a Dori, que estaba sentado pegado a Marta Mist-. ?No es asi?

Dori levanto los ojos.

– Si, si, ibamos juntos bastante. Harald tenia problemas con los documentos islandeses y eso, y yo le echaba una mano. Eramos buenos colegas. -Se encogio de hombros para dar a entender que su amistad habia sido de lo mas normal.

– Tambien eres buen colega de Hugi, ?no? -pregunto ?ora.

– Claro que si. Somos amigos desde la infancia -dijo Dori mirando al suelo. Dejo que el flequillo le cayera sobre los ojos con un rapido movimiento de la cabeza, para evitar el contacto ocular.

– Entonces esta completamente en tu propio interes que podamos aclarar lo que sucedio. Un amigo tuyo ha sido asesinado y otro amigo es sospechoso del asesinato. Habria que pensar que tendrias que estar ansioso de poder ayudarnos. ?No es cierto? -Matthew sonrio a Dori, pero la sonrisa no llego hasta sus ojos. Miro a los otros jovenes-. Y vosotros… naturalmente, lo mismo puede decirse de vosotros, ?o no?

Todos los del grupo indicaron su conformidad musitando «si, claro» hacia el cuello de sus camisas, o con una inclinacion de cabeza.

– Bien. -Matthew se golpeo el muslo-. Pues ya estamos listos. Excepto en lo referente a por donde empezar, claro. -Miro a ?ora-. ?ora, ?quiza querrias romper tu el hielo?

Ella sonrio y se volvio hacia los jovenes.

– ?Que tal si nos contais cuando conocisteis a Harald y como se creo esta sociedad vuestra para estudios de magia? Todo ese asunto nos resulta de lo mas misterioso.

El grupo miro a Marta Mist con la esperanza de que fuera la primera en hablar. Pero ella envio la pregunta a Dori con un codazo que a ?ora le parecio innecesariamente violento. Este hizo una mueca pero respondio.

– ?Como nos conocimos? La primera vez que vi a Harald fue con Hugi, el ano pasado. Se habian citado en un bar del centro. Me parecio simpatico y muy distinto a Hugi, y a partir de entonces empezamos a tratarnos como de lo mas normal. Saliamos a comer y de bares y a conciertos y cosas de esas. Harald nos pregunto un dia si nos apetecia entrar en una asociacion que estaba intentando crear y le dijimos que si. Asi nos conocimos.

Marta Mist tomo la palabra.

– Yo entre en la asociacion a traves de Briet. Ella habia conocido a Harald en la uni y queria que fuese con ella para ver de que iba el rollo. -Briet asintio en senal de conformidad.

– ?Y vosotros? -?ora se dirigio ahora a Andri y Brjann, que estaban sentados uno al lado del otro, fumando.

– ?Nosotros? -pregunto Andri pesadamente, atragantandose con el humo que habia olvidado echar.

– Si -respondio ?ora-. Vosotros dos. -Se dirigio a ellos dos para que no cupiese la menor duda. Brjann levanto el guante.

– Yo estoy en Historia y conoci la asociacion de la misma forma que Briet… antes habia charlado un par de veces con Harald y me invito a participar. Yo meti a Andri en el invento ese. -El mencionado Andri se limito a sonreir como un tonto.

– ?Y de que iba la asociacion, si no os importa que lo pregunte. Teniamos entendido, por lo que conto Hugi, que se trataba mas que nada de orgias… disfrazadas de reuniones de interesados en magia.

Los tres chicos sonrieron como idiotas, pero Marta Mist puso muy mala cara antes de decir, ofendida:

– ?Orgias? No iba de orgias. Estabamos estudiando magia y la cultura de la brujeria del pasado. No son estudios tan extranos, a fin de cuentas, y son realmente interesantes. Que acabaramos las reuniones con un poco de diversion no afecta al asunto, Hugi sigue tan fuera de onda como el primer dia. Era un completo inutil en todo lo referente a la asociacion. -Se echo hacia atras y cruzo los brazos. La cara de enfado seguia en su sitio. Clavo los ojos en Matthew y ?ora, irritada-. Naturalmente, vosotros no teneis ni idea de que es eso, como les pasa a los demas… seguro que pensais que nos dedicabamos a descabezar gallinas y a clavar alfileres en munecos que nos haciamos nosotros mismos.

– ?Y no querriais ensenarnos la verdad de la brujeria? -pregunto Matthew.

Marta Mist solto un profundo suspiro.

– No me da la gana hacer de profesora. Os basta con comprender que la magia no es nada mas que un intento de la gente para gobernar sus propias vidas con independencia… por lo menos, con independencia a ojos de sus contemporaneos. En su epoca, era de lo mas normal. Consistia principalmente en realizar ciertas acciones para que las cosas sucedieran en provecho de uno… a veces a costa de otros, a veces no. Mi opinion es que cuando se llega a sentir la necesidad de practicar la magia, se da un paso en direccion a una meta determinada,

Вы читаете El Ultimo Ritual
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату