su mejor amigo durante varios dias sin ninguna explicacion, especialmente si se tiene en cuenta la frecuencia de trato.
– No, en absoluto. En la facultad tenia trabajo de sobra. Ademas hacia guardias, y eso. Asi que tenia otras cosas en que pensar.
– Trabajas en el Hospital Universitario de Fossvogur, ?verdad? -pregunto ?ora. Dori asintio-. ?Como consigues trabajar, encontrar tiempo para atender tus estudios y disfrutar tanto de la vida?
Dori se encogio de hombros.
– No es un trabajo a tiempo completo, que va. Hago algunos turnos por sustitucion, eso es todo. Trabajo alli los veranos, y en invierno cuando me llaman si hay alguna ausencia. Bajas por enfermedad y otras cosas inesperadas. En lo que respecta a los estudios, resulta que soy bastante organizado cuando me pongo a estudiar. Por un motivo u otro, siempre me ha resultado facil aprender.
– ?Que haces en el hospital? -pregunto Matthew. -Un poco de todo. Trabajo como celador en el departamento de cirugia. En realidad no soy mas que el chico para todo: hago cosas como limpiar los trastos despues de las operaciones, sacar cosas y otras faenas por el estilo.
Nada especial. Matthew se quedo mirandole, intrigado.
– ?Sacar cosas? Lo pregunto por pura curiosidad; se poco de hospitales.
– Nada -respondio Dori estirandose para coger la cajetilla-. La basura y eso.
– Ah, ya -murmuro Matthew-. ?Y como se llama tu jefe, o alguien con quien podamos hablar sobre el trabajo este… especialmente en lo que respecta a la noche en que asesinaron a Harald?
Dori se inclino para estudiarse una de las unas de su mano izquierda, obviamente sin saber si debia responder, y luego sin saber como hacerlo.
– Gunnur Helgadottir -farfullo enfadado-. Es la enfermera jefe de cirugia.
– Una pregunta -interrumpio ?ora mientras anotaba el nombre-. ?Quien hizo el corte de lengua de Harald? ?Fuiste tu, verdad?
Dori dejo de intentar encender el cigarrillo y la miro muy nervioso.
– ?Por que? ?Que importa eso?
– Quiero saberlo. Harald tiene fotos de la intervencion en su ordenador, y se ve que la hicieron en una casa particular. Uno creeria que tuvo que ser alguien conocido. El caso no tiene que ver con el asesinato; es solo que quiero saberlo.
Dori los miro alternativamente a uno y otro. ?ora estaba segura de que el muchacho estaria pensando si la operacion habia sido legal o ilegal. Se mordio el labio inferior un rato, y por fin hablo.
– No. Yo no lo hice.
– ?Puedo verte el brazo? -pregunto ?ora con una sonrisa, recordando lo que Hugi habia dicho de Dori y su preocupacion por el tatuaje que llevaba en el brazo.
– ?Por que? -pregunto el chico, echandose hacia atras en el sofa para aumentar la distancia entre ellos.
– Venga -dijo Matthew, que se movio hasta quedar en el borde del sillon. No tenia ni idea de lo que pretendia ?ora-. Se buen chico y subete las mangas para hacerle un favor a la senora.
El rostro de Dori se puso livido. Matthew avanzo aun mas hacia el borde de la butaca y Dori mas hacia atras en el sofa. Se le desataron los nervios. Con un gesto de furia se subio las mangas.
– Ya esta -dijo enfadado, estirando los brazos. ?ora alargo la cabeza y sonrio.
–
– Si… ?y que? -dijo Dori volviendo a bajarse las mangas.
– Nada, que es curioso -respondio ella-. El que le hizo la operacion a Harald tenia exactamente el mismo tatuaje. -Sonrio a Dori y senalo su brazo derecho con la punta del dedo-. ?Que pasa?
– Nada -respondio Dori testarudo. Se paso los dedos por el pelo y volvio a taparse los ojos-. Vale, pues si, lo hice yo. Estabamos en casa de Hugi. Harald habia estado dandome la tabarra con aquello y al final accedi. Saque prestados unos trastos del hospital y birle unos anestesicos. Nadie los echo en falta. Hugi me ayudo. Fue un tanto repulsivo. Pero el resultado era de lo mas
«Mas o menos», penso ?ora.
– Me imagino que al hospital no le gustaria demasiado enterarse de que robaste medicinas, ?me equivoco?
– No, claro que do. Por eso no tengo ninguna gana de que esto se sepa -respondio Dori-. Ademas, es una cosa que la mayoria de la gente no comprende, y no quiero que me cuelguen el sambenito de majareta.
Matthew sacudio la cabeza pero enseguida decidio cambiar de tema.
– Querria preguntarte una cosa sobre un asunto que me parece raro… pero… imagino que debes de tener cierta experiencia en estos temas. -Hizo una pausa para mirar a Dori a los ojos antes de continuar-. ?Asististe alguna vez a esas actividades sexuales que practicaba Harald, en las que se impedia la respiracion a fin de aumentar el placer?
Dori se puso rojo como un tomate
– No me apetece hablar de eso -respondio secamente.
– ?Por que no? -pregunto Matthew-. ?Quien sabe si fue eso lo que llevo a Harald a la muerte? -Las rodillas de Dori subian y bajaban mientras llevaba el ritmo con los pies sobre el resplandeciente parque.
– No murio de eso, para nada -dijo con un hilo de voz.
?ora tomo la palabra.
– ?Que sabes del tema?
El ritmo que marcaba Dori con los pies se hizo mas rapido. Callo y ni ?ora ni Matthew dijeron nada… se limitaron a mirar fijamente al joven y a esperar. Por fin se rindio, respiro hondo y empezo a hablar.
– Esto no tiene que ver una mierda con el caso, pero si, yo sabia que Harald hacia esas cosas.
– ?Como lo supiste? -pregunto Matthew agrio.
Los pies de Dori se detuvieron.
– Porque me lo dijo el. Estaba empenado en que lo probara yo tambien. -Callo, aparto la vista de Matthew y miro a ?ora.
– ?Lo hiciste? -pregunto ella.
– No -fue la decidida respuesta, y ?ora le creyo-. Puede ser que yo haga cosas raras, pero eso es lo mas aberrante que he visto jamas.
– ?Visto? -exclamo Matthew.
Dori se puso livido.
– No es verlo, exactamente… me he expresado mal. «A lo que he asistido» seria mas correcto. -Miro al suelo-. Fue una vez, el otono pasado. Me habia quedado frito en el sola despues de una fiesta estupenda que hicimos aqui y me desperto por la noche un traqueteo espantoso. -Levanto los ojos y miro a Matthew-. No se que locura era aquella con la que me encontre… yo no tenia ni idea de ese tipo de cosas… el caso es que me desperte y fui a ver que ocurria y vi a Harald practicamente con las convulsiones de la muerte. -?ora tuvo la sensacion de que un escalofrio recorria al joven al rememorar la escena-. Solte el cinturon que tenia totalmente apretado al cuello. No fue facil porque tenia un extremo sujeto al radiador de su cuarto. Pero le hice el boca a boca y pude revivirle… pues eso.
– ?Estas seguro de que no estaba intentando suicidarse? -pregunto ?ora.
Dori la miro y sacudio la cabeza.
– No, no era un intento de suicidio. Creeme. No me apetece lo mas minimo explicar con mas detalles el resultado. -Ahora le toco a ?ora el turno de ruborizarse y, al verlo, Dori parecio alegrarse. Continuo, aunque algo mas seguro de si mismo-. Luego lo hable con Harald, que no tuvo pega ninguna en reconocer de que se trataba. Ademas, me propuso que probara yo tambien… dijo que era el no va mas. Pero se habia pasado de la raya esa vez, y se daba perfecta cuenta de ello. Estuvo al borde de la muerte.
– ?Asi que crees que no murio en una de esas? -pregunto
Matthew.
– No, seguro que no -respondio Dori-. Claro que no puedo saberlo seguro… -Se quedo de lo mas serio y turbado.
– ?Recuerdas cuando fue? -pregunto Matthew.
– La noche del 10 al 11 de septiembre. -No necesito pensarse la respuesta.
