?orbjorn rio.

– Bueno, no puedo decir que lo conociera. No tengo por costumbre socializar mucho con mis alumnos… no me tienta demasiado. Me interesan sus progresos en los estudios, pero como individuos me quedan un tanto lejanos.

– Pero tendras que haberte formado alguna opinion sobre el, ?no? -pregunto ella.

– Naturalmente que si. Sobre todo me parecia un personaje peculiar… y no solo por su aspecto. Pero no me resultaba especialmente molesto… a diferencia de Gunnar, por ejemplo, que no le soportaba. En realidad, a mi me divierte tener alumnos que no lo hagan todo igual que el resto del mundo. Ademas era una pasada trabajando, y tenia las cosas muy claras. Y yo no pido mas.

?ora levanto las cejas.

– ?Tenia las cosas claras? Teniamos entendido, por lo que nos dijo Gunnar, que su investigacion era bastante erratica.

?orbjorn resoplo.

– Gunnar es de la vieja escuela. Harald no. Gunnar quiere que el alumno se mantenga siempre en el rumbo establecido. Harald se acercaba mas a mis propias preferencias: aparcaba unas cosas y se ponia a observar las callejuelas laterales, si se puede expresar de este modo. Es asi como hay que actuar en estos temas. Uno no sabe nunca adonde lleva un camino, aunque este modo de proceder exige mas tiempo que el otro. En cambio, uno se puede encontrar en el camino con muchas cosas inesperadas.

– Entonces, ?Harald no estaba a punto de cambiar de tema de tesis, como piensa Gunnar? -pregunto Matthew.

– En absoluto -respondio ?orbjorn-. Gunnar anda siempre pisando huevos, convencido de que todo se va a ir al demonio de un momento a otro. Lo mismo es que le preocupaba que Harald se instalara aqui y se convirtiese en estudiante eterno. Pero lo que ha sucedido es algo completamente distinto.

– ?Que te parece si nos cuentas algo de la investigacion de Harald? -solicito ?ora-. Estamos intentando comprobar si su interes por la magia tiene quiza alguna relacion de algun tipo con el crimen.

Ahora fue ?orbjorn quien elevo las cejas.

– ?Hablais en serio? -Ambos contestaron que si-. Bueno, pues vaya. Nunca me habria esperado algo asi. La historia no es tan apasionante como para que la gente asesine por ella -dijo-. Sea como fuere, Harald iba a comparar las cazas de brujas en este pais y en el continente europeo. Como sabreis, aqui fueron sobre todo hombres a los que se quemo por brujeria, a diferencia de lo sucedido en otros lugares. Este era, digamos, el punto de partida de su investigacion. Como Harald estaba muy familiarizado con la brujeria en el continente, se dedico a estudiar fuentes islandesas y a aprender la historia de este pais durante ese periodo. En mi opinion, habia logrado adquirir una vision muy completa de la misma cuando lo asesinaron.

– ?Y que es de esas callejuelas laterales? -pregunto Matthew.

?orbjorn reflexiono uii momento.

– Al principio estaba interesadisimo en el obispo Jon Arason y en la imprenta que hizo traer al pais. En un primer momento yo no comprendia que relacion creia el que pudieran tener esas cosas con la caza de brujas, pero le deje que siguiera ese camino, a ver que salia. Luego dejo ese asunto y se intereso por el obispo Brynjolfur Sveinsson de Skalholt. Eso me gusto mas.

– ?Tenia alguna relacion con la caza de brujas? -pregunto ?ora.

– Naturalmente -respondio el profesor-. Era obispo en esa epoca, pero se le consideraba bastante blando. Se sabe que impidio que llevasen a la pira a unos escolares de Skalholt, aunque les habian encontrado un prontuario de conjuros. Pero mirandolo con detenimiento, la verdad no parece tan clara. Por ejemplo, no hizo nada por disuadir a su pariente el reverendo Pall de Selardal, que fue de los primeros en formular acusaciones de brujeria. Siete personas fueron quemadas en la pira bajo la sospecha de haber causado enfermedades en la granja del reverendo Pall.

– Ese prontuario de conjuros que has mencionado, ?estaba Harald muy interesado en el? -pregunto Matthew. ?orbjorn sacudio la cabeza lentamente.

– No, no recuerdo que lo estuviese. Es conocido como Skalholtsskrs??a y es probable que Brynjolfur lo hiciera desaparecer. Pero copio ochenta de los conjuros que se mencionaban en el, si recuerdo bien. El caso es que Harald tenia un interes enorme por la biblioteca de Brynjolfur, en la que habia manuscritos y libros impresos. Su propia historia personal, ciertamente, tambien desperto su interes.

– ?Y eso por que? -pregunto Matthew. Como excusa, anadio-: No se nada de nada de la historia de Islandia.

?orbjorn le lanzo una sonrisa que denotaba compasion.

– Resumiendo mucho, tuvo siete hijos, pero solo dos sobrevivieron mas alla de la infancia, Ragnhei?ur y Halldor -explico-. Ragnhei?ur tuvo un hijo fuera del matrimonio nueve meses despues de que Brynjolfur la hubiera hecho prestar juramento, en presencia de un grupo de sacerdotes, de que era virgen sin mancilla. El tener que jurar se debio a unos chismorreos de que habia tenido amores con un joven auxiliar de su padre, de nombre Da?i. El hijo de Ragnhei?ur, Svcinbjorn, fue llevado a vivir con la familia de su padre, pero murio enseguida, apenas con un ano de edad. Halldor, el hijo de Brynjolfur, fallecio varios anos despues, cuando estaba estudiando en el extranjero. Brynjolfur busco al unico que quedaba de todos sus descendientes, ?or?ur, otro hijo de Ragnhei?ur, que por entonces tenia seis anos. Se convirtio enseguida en el ojito derecho del anciano. La esposa de Brynjolfur murio tres anos despues de que el muchachito fuera a vivir a Skalholt y, para colmo de males, Por?ur perecio de tuberculosis cuando solo contaba doce anos. De modo que Brynjolfur, uno de los hombres mas grandes de la historia de Islandia, quedo sin descendencia ni familia alguna. Yo tuve la sensacion de que Harald se sentia muy atraido por la historia del obispo y la leccion que se podia aprender de ella. Si Brynjolfur hubiera tratado mejor a su hija en sus malos momentos, uno se ve tentado a pensar que les habria ido mejor, a el mismo y a su familia. Por decirlo de alguna manera, Ragnhei?ur salto de la sarten al fuego. Cuando presto juramento dijo la verdad, pero aquella misma noche hizo que Da?i la dejara embarazada, a fin de vengarse del anciano.

– No me extrana que a Harald le atrajese tanto esta historia -dijo ?ora-. ?Seguia Harald estudiando a Brynjolfur cuando lo asesinaron, o habia empezado a pensar en alguna otra cosa?

– Si no recuerdo mal, su interes por Brynjolfur habia disminuido un poco… el caso es que se lo sabia ya todo sobre el, por activa y por pasiva. En realidad, me dijeron que se habia tomado libre la semana antes de ser asesinado, de modo que no se muy bien en que andaba metido en ese momento.

– ?Sabes si Harald habia venido a este pais para alguna otra cosa, ademas de los estudios? ?Andaba a la busca de objetos antiguos, o de algo que pudiera considerarse valioso desde el punto vista historico? -pregunto Matthew. ?orbjorn rio.

– ?Te refieres a tesoros o cosas asi? No, nunca hablamos de nada de eso. Harald me parecia tener los pies bien puestos en el suelo; era un estudiante muy aplicado y a mi me encantaba trabajar con el. No dejeis que Gunnar os arrastre a compartir sus puntos de vista.

?ora decidio pasar a hablar de otra cosa, y le pregunto por la reunion que se habia celebrado en el edificio la noche antes del crimen.

– Ah, muy bien -dijo el profesor. La cara de diversion habia desaparecido de sus ojos-. Estuvimos aqui la mayoria de los profesores del departamento. ?Estas insinuando algo?

– En absoluto -respondio ?ora de inmediato-. Pregunto solamente por si acaso hubieras notado algo que pudiese ayudarnos; algo de lo que no te dieras cuenta cuando te tomaron declaracion. Es frecuente que uno se acuerde de cosas mas tarde.

– No creo que se pueda sacar mucho de los que estuvimos en la reunion. Hacia ya tiempo que nos habiamos marchado cuando aparecio el asesino, si comprendi bien a la policia. Estabamos festejando la solicitud conjunta de una beca Erasmus en colaboracion con una universidad noruega. No somos tan noctambulos como para pasarnos demasiado tiempo en reuniones de este tipo. Nos habiamos ido todos ya antes de las doce.

– ?Estas seguro de eso? -pregunto Matthew.

– Totalmente: yo me fui el ultimo, y ademas conecte el sistema antirrobo. Si se hubiera quedado alguien en el interior, se habrian puesto a sonar todas las alarmas del edificio. Me ha pasado a mi, y no es nada divertido. -Miro a Matthew, que no parecia muy convencido, y anadio-: Los datos del sistema lo confirmaran.

– No me cabe la menor duda -dijo Matthew sin el menor gesto.

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