Matthew asintio preocupado. Miro a ?ora y dijo en aleman:
– Cambio su testamento unos diez dias despues. -?ora asintio… estaba segura de que Dori era el heredero islandes del que se hablaba. Acababa de salvarle la vida cuando cambio el testamento; en realidad no hacia falta nada mas para comprender que le hubiera metido alli…
– Entiendo perfectamente el aleman. -El sonido surgio desde dentro de Dori, que sonrio con malicia.
Matthew no respondio, sino que pregunto a su vez, con el mismo gesto malicioso de Dori:
– Hugi nos dijo que a veces Harald se dedicaba a incordiarte delante de los demas… a humillarte, si no recuerdo mal. ?Eso no te molestaba?
Dori dejo escapar un bufido.
– ?Pero que dice ese tio? Como sabeis, Harald no era como el resto de la gente. Podia ser despotico pero seguia siendo divertido. Practicamente siempre se portaba cojonudamente conmigo, sobre todo cuando estabamos solos, pero cuando ibamos con los demas, a veces se dedicaba a hacer bromas pesadas. A mi no me afectaba, Hugi puede confirmarlo, porque despues Harald siempre me pedia perdon. No tenia la menor importancia, solo el cabreo mientras duraba. -A los ojos de ?ora, no hacia falta ser muy listo para percatarse de lo que habia tras aquellas aclaraciones. Al chico, aquello le resultaba claramente insoportable. Pero de nada serviria seguir preguntandole sobre el tema.
– Pero ?que puedes contarnos de la investigacion de Harald? -pregunto ?ora-. ?Puedes explicarnos en que consistia tu ayuda?
Dori respondio al momento, feliz del cambio de tema.
– Era un poco especial. En realidad solo le ayudaba con traducciones, aunque tambien con la busqueda de fuentes. El andaba en muchas cosas distintas… yo no veia del todo la relacion, pero tampoco soy historiador, de modo que mucho no puedo decir. En cierto modo pasaba de una cosa a otra; me pedia que le leyese en voz alta algo que yo pasaba del islandes al ingles, y de pronto me decia que le leyese otra cosa, y asi sucesivamente.
– ?Puedes darnos algun ejemplo de los articulos o los temas en los que estaba interesado? -pregunto Matthew.
– Mmm, no os puedo dar una lista exhaustiva ni nada por el estilo. Al principio yo le traducia principalmente capitulos de la tesis doctoral de Olina ?orvar?ardottir sobre la epoca de la quema de brujas, luego se intereso por el seminario de Skalholt, por textos sobre magia de uno de los seminaristas de alli y por un libro de brujeria que circulaba mucho. Tambien tenia una carta antigua en danes, si recuerdo bien… yo no me aclaraba mucho para traducirla, pero hice lo que pude. Trataba de un enviado y de algo que no consegui comprender. Cuando llego a aquel punto cambio de direccion a toda prisa, dejo de ver cosas sobre la quema de brujas y se fue para atras un siglo, mas o menos. Recuerdo haberle traducido un texto del
La lista de anos dejaba claro que aquel muchacho tenia una memoria de elefante. No era tan raro, a fin de cuentas, que pudiese obtener buenos resultados en la universidad pese a su tumultuosa vida nocturna, penso ?ora, que pregunto:
– ?Los monjes irlandeses?
Dori asintio:
– Si, los monjes irlandeses. Esos que hubo por aqui.
– Ah, ya -contesto ?ora, aunque no estaba segura de que preguntar a continuacion. Entonces recordo al tipo aquel, Gunnar, que les habia facilitado la reunion con los amigos de Harald-. Esa carta danesa… ?sabes de donde la saco o donde esta?
Dori sacudio la cabeza.
– No tengo ni la menor idea de donde la encontro… tenia mas cartas antiguas que relacionaba con aquella. Estaban en una funda… aunque esa carta danesa no. Supongo que andara por aqui.
– ?Te suena el nombre de Mal? -pregunto Matthew por decir algo.
Dori les miro y sacudio la cabeza.
– No, no lo he oido nunca. ?Por que?
– No, por nada -respondio Matthew.
Dori iba a decir algo cuando sono su telefono movil. Lo saco, miro la pantalla, se incorporo un poco y volvio a meterselo en el bolsillo.
– ?Tu mama? -le pregunto Matthew mirando a ?ora, divertido.
– Justo -respondio el muchacho con voz de disgusto.
El aviso de SMS sono en el bolsillo de su pantalon. Dori no hizo ademan de coger el telefono, de modo que ?ora le lanzo una nueva pregunta.
– ?Te suena un libro de visitas del que Harald pudiese haber hablado? Libro de visitas de la cruz.
Dori la miro sin llegar a comprender.
– ?Libro de visitas de la cruz? ?De la comunidad religiosa?
– ?Nunca oiste mencionar algo por el estilo?
– No.
Matthew apreto los tornillos.
– Dinos algo del cuervo que andaba buscando Harald como loco.
La nuez de Dori se le quedo atascada en el cuello.
– ?Un cuervo? -Su voz era casi un gemido.
– Si, un pajaro. Un cuervo -intervino ?ora-. Sabemos que andaba como loco buscando un cuervo. ?Sabes algo de eso?
Dori se encogio de hombros.
– No. Pero puedo entender perfectamente que quisiera tener un cuervo. Un pajaro interesante.
?ora estaba convencida de que les estaba mintiendo, pero comprendio que era mejor detenerse en aquel punto. Matthew le quito la palabra antes de que llegara a ninguna conclusion.
– ?Sabes algo de un viaje de Harald a Holmavik a ver el Museo de Brujeria de Strandir?
– No -respondio el chico; una nueva mentira, sin duda.
– ?Y al Hotel Ranga? -pregunto ?ora.
– No. -Otra mentira.
Matthew miro a su companera.
– Strandir… Ranga. ?Quiza deberiamos hacer un viajecito?
El gesto de Dori indicaba a las claras que sus planes de viaje no le hacian demasiado feliz.
Capitulo 23
Dori se sintio tremendamente aliviado cuando salio a toda prisa de la casa. Miro hacia atras despues de atravesar la puerta de la calle y llegar a la acera, pero ni Matthew ni ?ora parecian estar observandole desde la ventana. Creyo ver moverse la cortina en el piso de debajo de la casa y maldijo a aquella vecina tan cotilla. Aquella puta seguia acechando desde su guarida… nunca dejaba en paz a Harald, siempre quejandose de cada tos y de cada suspiro. Despues de una de las primeras fiestas, el verano anterior, Dori tuvo que ir a abrir la puerta a la manana siguiente y recibir la bronca de la buena senora, y joder como bufaba la tia. El estaba tan flojo que tuvo la sensacion de que cada palabra y cada onda sonora que la acompanaba le repercutian como un martillazo en la frente. Sintio un escalofrio al recordarlo, sobre todo por como termino todo… tuvo que quitarse de encima a la tia aquella a base de sacar la cabeza por el quicio y vomitar. Aquello no le gusto demasiado, como puede comprenderse, pero Harald consiguio amansarla por la tarde, ese mismo dia. En lo sucesivo tuvo que acostumbrarse a mantener en secreto sus visitas. Pero al resto de los invitados a la fiesta les parecio divertidisimo, cuando Dori se decidio por fin a contarselo. Sono el movil. Dori lo saco del bolsillo y en la pantalla vio que era Marta Mist… otra vez. Ahora contesto:
