bancos que ha conseguido por fin burlar a la policia. ?Cual seria ese misterioso negocio que ahora se traia entre manos? Yo no lo sabia y en el fondo tampoco me interesaba demasiado. A mi padre hacia tiempo que habia renunciado a comprenderle.
Una semana antes todo hablan sido lamentos por la cuenta del telefono.
– Pero ?tu lo has visto? -me preguntaba, sosteniendo el recibo entre dos dedos con un gesto de asco o desolacion, como si en vez de un papel aquello fuera un raton muerto y mi padre lo estuviera agarrando por la punta de la cola-. ?Con este dinero una familia podria vivir meses! ?O incluso mas! ?Un ano entero!
Claro que entonces estaba todavia muy fresco lo de Estrella. Lo paso mal aquellos dias. Se pasaba horas y horas en su habitacion, metido en la cama, escuchando la radio, como si estuviera enfermo, y yo creo que solo salia de casa para llevarme al colegio y para recogerme. Hablaba poco, y cuando hablaba era para quejarse. Para quejarse de cualquier cosa: del mal tiempo, del dolor de cabeza, de un ruido extrano que habia empezado a hacer el motor del coche. Una tarde, de vuelta del colegio, nos desviamos hasta un taller algo alejado para que le hicieran una revision y, mientras esperabamos, mi padre comento:
– Por esta carretera tuve que pasar con Cecilia.
Cecilia era mi madre, me resultaba raro oirle mencionar su nombre. Yo le mire con atencion y el agrego:
– Seguro que si. Ella estaba ya esperandote. De cuatro meses estaria. Ibamos a pasar el fin de semana en la playa y…
Espere a que concluyera la frase pero el sacudio la cabeza y dijo nada mas:
– Cecilia.
Aparecio el mecanico con una pieza grasienta entre los dedos y mi padre le pregunto cuanto costaria la reparacion. Dinero, dinero, le ponia de muy mal genio tener que hablar de dinero, y de hecho no paso mucho rato antes de que volviera a quejarse: paga esto, paga lo otro, siempre paga, paga… Luego ocurrio que, cuando llegamos a casa, nos esperaba una notificacion de Telefonica amenazando con cortar el servicio si no pagabamos en el plazo de muy poco» dias, y mi padre me miro con esa expresion suya de solemnidad que reservaba para las cosas graves.
– Que te parece…-dijo-. Esto es todo lo que he sacado de mi etapa como agente. Una deuda descomunal.
Yo le di la razon, y lo hice sinceramente porque lo que habia querido decir era: «Esto es todo lo que he sacado de mi relacion con Estrella.» Todas sus quejas de entonces, incluida la del ruidito del motor, encubrian en realidad una queja contra la mujer que acababa de abandonarle, y a lo mejor por eso aquella misma tarde se habia acordado de mi madre y del tiempo en que fue feliz a su lado.
– Pues ?sabes lo que pienso hacer? -anuncio senalando el telefono-. Voy a llamar a Dinamarca, a un numero cualquiera de Dinamarca. O no, mas lejos: a China, a Singapur, a Filipinas, ?no es Filipinas lo que esta en las antipodas? Voy a llamar y a dejar el telefono descolgado. Voy a poner las conferencias mas caras de la historia… ?Si me cortan la linea, por lo menos quiero darles un motivo!
Bueno, esa era la clase de amenazas que mi padre solia proferir cuando se enfadaba, y lo normal era que acabara diciendo que tenia mas razon que un santo o algo asi.
– ?Y no me digas que no! ?Pero si tengo mas razon que un santo!
El caso es que aquella tarde estabamos arruinados y que apenas una semana despues volviamos de Tarrasa con una bonita cantidad de dinero metida en una carpeta dentro de la guantera. Esa es una de las cosas que hacen que de golpe le cambie el humor a la gente como mi padre, no se si a todo el mundo, y durante aquel viaje tuve que aguantar que pusiera una de sus cintas de musica de peliculas y que acompanara las canciones con un tonto canturreo. Yo trate de dormir pero era imposible.
– El ano que viene -me decia entre cancion y cancion-,el ano que viene viviremos en una gran ciudad, ya iba siendo hora. ?Donde te apetece? ?Valencia? ?Madrid? ?Barcelona? Un buen colegio es lo que tu necesitas, y eso solo «se encuentra en ciudades asi. Tendremos una casa. Una casa como Dios manda. Y un perro, ?no era eso lo que tu querias? El ano que viene tendremos un perro. ?Ah, mi cancion favorita! ?Estoy sintiendo tu perfume embriagador!
?No os decia que era imposible? ?Habeis intentado alguna vez dormir en un coche con alguien al lado cantando a voz en grito la cancion de
Mi album de recortes de Patricia Hearst habia quedado interrumpido unos dias antes del recital de Estrella en Valls. La ultima noticia hablaba de un nuevo mensaje magnetofonico en el que Patricia declaraba haber participado voluntariamente en el atraco, «con el arma cargada y dispuesta a usarla». Desde entonces no habia habido novedades (o al menos no las habia habido en las paginas de «Informacion del extranjero» de
Pero no. Durante varias semanas no se hizo la menor alusion a su existencia, y luego un dia, de golpe, me encontre con una noticia larguisima que recapitulaba todo lo que habia ocurrido en ese periodo de silencio. Los titulares decian:
NUEVA YORK: PATRICIA HEARST SIGUE CON VIDA
Los padres de la conversa revolucionaria pudieron ver desde la television de su casa el enfrentamiento entre el F.B.I. y el Ejercito Simbiotico de Liberacion.
El resultado de la refriega fue de 6 muertos.
Por lo visto, la policia los tenia practicamente localizados desde que habian asaltado una tienda de articulos deportivos y secuestrado a un joven para huir en su automovil. «Antes morir que volver a mi casa», dicen que dijo Patricia, y entonces se ocultaron en un edificio de Los Angeles y varios cientos de policias lo rodearon y no pararon | de pegar tiros y lanzar granadas hasta que consiguieron reducirlo a escombros. Solo tres personas lograron escapar, la propia Patricia y una pareja de antiguos estudiantes de la Universidad de Indiana, y su situacion ahora debia de ser autenticamente desesperada: esa misma noche habian ofrecido quinientos dolares a una mujer a cambio de cobijo por unas pocas horas. ?Cuanto tardarian en detenerles? ?Habria tambien entonces un tiroteo? ?Matarian a Patricia Hearst como habian matado a la mayoria de sus companeros?
Yo aquel dia cogi mi navaja suiza y sobre la puerta del gimnasio grabe las iniciales del Ejercito Simbiotico de Libe- liberacion junto al dibujo de una serpiente.
– ?Eso que es? -me pregunto Maranon-. ?Un esparrago?
Me volvi hacia el indignado:
– ?Cuando has visto tu un esparrago con boca y ojos?
Maranon saco su propia navaja y me la enseno como in- interrogandome con la mirada. Maranon siempre me copiaba: yo hacia una cosa, el tambien la hacia; si yo tenia una navaja de ocho usos, el tambien.
– ?A que esperas? -le dije.
En apenas un par de horas las puertas de todas las aulas mostraban el emblema de la organizacion. Pensareis que fue una tonteria o una simple gamberrada. A mi entonces no me lo parecio, y ni siquiera me arrepenti cuando el hermano Ramon nos descubrio.
?Asi que erais vosotros…! -nos grito, con la cara roja de furia.
Sin darnos tiempo a reaccionar se puso a repartir bofetadas, primero a mi, luego a Maranon, despues otra vez a mi, y yo creo que si finalmente dejo de pegarnos fue solo por cansancio.
– Pero ?se puede saber que cono significan esas letras? nos pregunto, casi sin resuello.
– Esta bien claro -conteste yo, frotandome la mejilla-.
Ejercito Simbiotico de Liberacion. Maranon y yo somos los primeros simbioticos espanoles…
– ?Te voy a dar yo a ti simbioticos…!
El hermano Ramon volvio a levantar la mano y cuando yo ya me habia preparado para recibir una nueva racion de bofetadas, el bajo la mano y llamo:
– ?Suarez! ?Ven aqui!
