– ?Que vamos a hacer? -dijo mi padre-. ?Que que vamos a hacer? ?Me preguntas que vamos a hacer? Pues seguir. Seguir. ?Que otra cosa podemos hacer?
Permanecimos los tres callados mas de un cuarto de hora, y mi padre, como si hubiera estado todo ese tiempo dandole vueltas a la misma pregunta, volvio a decir: -Seguir.
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En eso consistia nuestra vida, en seguir. Seguiamos y seguiamos hacia delante, casi sin detenernos, y con nosotros seguian nuestro coche y nuestro escaso equipaje. A mi a veces me daba la impresion de que no teniamos pasado, o de que lo teniamos pero no a nuestro lado sino detras, siempre detras. ?Os parece una tonteria? ?Os parece que eso mismo le ocurre a todo el mundo? Echad una ojeada a vuestro alrededor, mirad los objetos que adornan vuestro cuarto de estar, revolved en vuestros armarios y vuestras estanterias. ?Verdad que todas esas cosas que acompanan vuestro presente forman tambien parte de vuestro pasado? ?Verdad que podeis decir «ese cuadro lo compre en tal sitio cuando fui a hacer tal cosa» o «esta es la camisa que llevaba puesta cuando me ocurrio esto o aquello»? A eso me referia cuando decia que nuestro pasado se iba quedando siempre detras, a nuestra espalda. Mi padre y yo seguiamos hacia delante, y con nosotros seguian nada mas nuestro coche y nuestro escaso equipaje. Eran muy pocos los objetos que nos acompanaban desde el principio, ni siquiera se si habia alguno. ?Os he hablado alguna vez de mi equipaje? Si, creo que si, que al principio os dije que era lo que mi padre y yo llevabamos con nosotros: el televisor portatil, las maletas con la ropa y poco mas. En cada mudanza habia cosas que se incorporaban a nuestro viaje y cosas que eliminabamos, que abandonabamos en el apartamento. En cada mudanza habia una parte de nuestro pasado que quedaba como cancelada. En Almacellas, con las prisas, dejamos el televisor portatil, los horribles estanos de Marisa, mi navaja suiza de ocho usos, todos mis posters de tias desnudas, la vajilla que mi padre habia comprado como recuerdo de Benidorm, el album de recortes de Patricia Hearst y no se si alguna cosa mas. En Almacellas dejamos tantas cosas que era como si borraramos de golpe todo nuestro pasado y nos dispusieramos a iniciar una nueva vida, distinta de la anterior.
A mi me habria gustado conservar algun objeto de cada una de las etapas. No se. Supongo que asi debe de ser la vida, que tambien ella debe de ir cargandose poco a poco de recuerdos, como una maleta en mitad de un largo viaje. He dicho que en Almacellas dejamos muchas cosas, pero lo que no he dicho es que tambien hubo cosas que me lleve de alli. Me lleve el puzzle con las vistas de Notre Dame y me lleve algo que todavia no he mencionado. Un
Paquita nos dejo al dia siguiente. La llevamos a la estacion de Zaragoza y nunca mas volvimos a saber de ella. Mi padre le pago el billete de vuelta. ?No decia que queria viajar y recorrer mundo? Pues ahi tenia otro viaje, el segundo en solo dos dias.
– Es lo mas sensato. Contra ti no hay nada.
Eso fue lo que le dijo mi padre mientras la ayudaba a cargar con la bolsa, la jaula vacia y los libros de Lobsang Rampa. Y era verdad. Contra ella no habia nada. Los que habiamos perpetrado aquel absurdo robo eramos nosotros, mi padre y yo.
Nos quedamos en Zaragoza. Yo supongo que mi padre lo tenia previsto desde hacia tiempo. Bueno, no quiero decir que mi padre hubiera previsto que pasara todo lo que paso ni que fueramos a acabar como acabamos. Lo que quiero decir es que, si vosotros vivierais como viviamos nosotros, montando aqui y alla locutorios clandestinos, ?verdad que tratariais de acercaros a la gente que, por vivir lejos de su casa, pudiera ser mas propensa a utilizar un telefono como el nuestro? En Zaragoza habia una importante base aerea norteamericana, y lo que quiero decir es que, una vez que los temporeros de Almacellas hubieran regresado a su tierra, mi padre debia de tener previsto que viajaramos a esa ciudad y nos instalaramos junto a tan prometedor foco de posibles clientes. Eso es lo que quiero decir.
La primera casa que tuvimos en Zaragoza tampoco estaba en Zaragoza sino en las afueras de Zaragoza, al lado de la carretera de Logrono. Mejor dicho, al lado de una academia de ballet que estaba al lado de esa carretera. Era una casa pequena, soleada y llena de moscas y, quitando la academia, no teniamos ningun otro vecino a menos de quinientos metros. Delante de la casa habia un campo de alfalfa y un pequeno camino, y ese camino acababa en otro camino que acababa en la carretera que llevaba a la base americana. No creo que estuviera a mas de cinco kilometros. O a lo mejor si, no lo se, pero en el campo esas distancias parecen ridiculas.
– Desde aqui casi podremos verlos aterrizar -dijo mi padre senalando un punto lejano e indeterminado.
He dicho que la casa era pequena. Tan pequena que solo tenia un dormitorio, y yo esperaba que mi padre no tuviera muchas novias en los proximos meses, porque seguro que me tocaria pasar la noche en el sofa. Televisor no habia, pero si telefono: claro, ?para que queriamos nosotros una casa sin telefono? Bueno, y en la parte de atras, en una especie de cobertizo, habia un
– ?Que significa
– Estrellas -dije.
La maquina se llamaba
– ?Que tal tu ingles? -volvio a preguntar.
– ?Mal! -grite, al tiempo que cargaba todo mi peso sobre la maquina y se encendia la bombilla intermitente del
Es verdad que mi ingles era muy malo. Habia pasado por muchos colegios y en unos se estudiaba ingles y en otros frances, asi que no habia aprendido ninguno de los dos. Pero es que mi padre aun sabia menos que yo. Al final de las peliculas aparecia el
?Quereis saber por que me hacia esas preguntas? Su pongo que no es dificil de imaginar. El fin de semana nos metimos en el coche y fuimos a Zaragoza. Por la zona de la universidad habia unos cuantos bares en los que los americanos solian reunirse cuando estaban de permiso. No tuvimos ningun problema para encontrarlos. Aparcados en doble fila delante de esos bares habia media docena de coches inmensos, coches de esos que se veian siempre en las peliculas de la television pero nunca en la realidad.
– ?Como se dice telefono? -dijo mi padre.
– ?Y amigo?
Con un vocabulario no mucho mas amplio entramos en el bar y nos pusimos junto a un grupo de americanos. Al cabo de un rato mi padre ya habia conseguido entablar conversacion con ellos, si es que a eso se le podia llamar conversacion.
– ?Como se dice dinero?
– ?Y barato?
Algunos de esos coches que habiamos visto aparcados en doble fila aparecieron al dia siguiente delante de nuestra casa, entre el camino y el campo de alfalfa, al lado del Tiburon de mi padre. El primero creo que fue un
