Pontiac azul, con el techo negro y matricula de Oregon. Luego llegaron un Ford Mustang blanco y rojo y un Dodge Dart verde metalizado con matricula de Maryland y la antena mas larga que he visto en mi vida. Despues fueron tantos los coches americanos que paraban delante de nuestra casa que yo casi ni me fijaba en ellos. Me iba a la parte de atras y me ponia a jugar a la maquina. Mi padre salia siempre a recibirles y a despedirles. Y luego decia para si:

– Buenos chicos…

Yo tenia quince anos y seguia siendo virgen. Tenia quince anos y nunca habia salido con una chica. Quince anos y muchos suenos eroticos, pero no sabia lo que era estar con una chica, vestidos o no, abrazados o no, besandonos, diciendonos cosas al oido. Lo que recuerdo de aquella epoca es que eran muy frecuentes mis poluciones nocturnas. Ya sabeis, despertarte con el pantalon del pijama manchado y una sustancia pringosa y fria que te hace cosquillas en el vientre. Yo me imaginaba que el amor debia de ser algo bonito y divertido, como un juego de ninos al que solo podian jugar los adultos. Me lo imaginaba asi porque lo unico que conocia del amor era lo que algunas noches habia escuchado a traves del tabique, las risitas sofocadas de Paquita, Estrella o las demas, sus nerviosos correteos entre el dormitorio y el cuarto de bano, sus vocecillas infantiles cuando todo habia terminado. Si, el amor debia de ser bonito y divertido, y sin embargo me daba miedo, y yo me preguntaba como tendria que ser mi novia para que esas risitas y esos correteos y esas vocecillas me gustaran y no me dieran miedo. En mis fantasias sexuales no aparecian chicas que yo conociera, reales, sino chicas que podia haber visto en alguna revista o algun anuncio y a las que nunca podria encontrar: chicas negras o muy morenas, semidesnudas, que bailaban delante de mi, inconscientes casi siempre de mi propia presencia, tambien chicas vestidas con tutus blancos como aquella en la que me gustaba pensar cuando me tumbaba en la playa. Bueno, una vez habia sonado con Estrella. Habia sonado que Estrella agarraba mi cabeza con una mano y la hundia entre sus grandes tetas, mientras con la otra mano me cogia por las piernas y me sostenia como a un bebe. El sueno habia sido agradable, placentero, pero luego, al despertarme, me habia parecido asqueroso, y yo mismo me sentia asqueroso por haber tenido una polucion nocturna pensando en Estrella.

Pero lo que yo pretendia no era hablaros de Estrella si no de Miranda, mi querida Miranda, que reinaria en mis suenos durante mucho tiempo. Os he dicho como eran mas o menos las chicas con las que sonaba, y ahora me pregunto si de verdad eran asi o si es que Miranda me trastorno de tal manera que cambio hasta mis recuerdos e hizo que todas esas bellezas anteriores a ella se le parecieran. O sea, que a lo mejor yo habia sonado con chicas rubias o pelirrojas subidas a un tractor, y luego Miranda aparecio en mi vida y yo acabe creyendo que en realidad siempre habia sonado con ella, con Miranda, o con chicas como ella que bailaban solo para mi.

Porque, vereis, Miranda aparecio en mi vida vestida con maillot blanco y tutu mientras yo jugaba a la maquina en la parte de atras de mi casa.

Aquello fue como un sueno, pero cuando digo que aquello fue como un sueno quiero decir exactamente eso, que tuve que restregarme los ojos y preguntarme a mi mismo si estaba dormido o despierto. ?No habriais hecho vosotros lo mismo si estuvierais jugando alflipper y de repente una chica negrita vestida de bailarina se hubiera puesto a vuestro lado y os hubiera pedido por gestos que le dejarais un mando para jugar? Pues eso.

Miranda era negra, negra clara, y tenia los ojos muy grandes y los dientes muy blancos, y si venia por casa vestida de ese modo era porque los martes y los jueves tenia clase de ballet en la academia de al lado y su padre aprovechaba esos dias para detenerse y poner un par de conferencias desde nuestro telefono. Recuerdo su coche, un Chevrolet rojo oscuro con matricula de Texas. Recuerdo incluso el ruido del motor del viejo Chevrolet, un ruido que yo a las pocas semanas fui capaz de distinguir del de todos los coches que venian por nuestra casa, del de los Chrysler, los Ford, los Datsun que cada dia aparcaban junto al Tiburon de mi padre para que sus ocupantes llamaran a Estados Unidos. Yo oia ese ruido y no os vais a creer lo que me ocurria. Oia ese ruido y la polla se me levantaba. Ya se, os puede parecer que soy un bruto y que no tengo sentimientos, pero no es asi. Yo estaba enamorado. Me enamore de Miranda en el primer momento, cuando aparecio a mi lado como ya os he contado, con el tutu blanco y esos gestos con los que me pedia compartir la maquina. Lo que ocurre es que estamos acostumbrados a los amores de las peliculas, y en las peliculas dicen que cuando te enamoras se detiene tu respiracion y te da un vuelco el corazon y yo que se cuantas cosas mas, pero lo que de verdad pasa cuando te enamoras es que la polla se te pone dura y que la notas abriendose paso por la bragueta del calzoncillo y chocando contra las costuras del pantalon y que temes que en cualquier momento podrias correrte y ponerlo todo hecho un asco. Pero si digo que estaba enamorado es porque me ocurria todo eso y tambien a mi me parecia que la mejor manera de describirlo seria decir lo que decian en las peliculas, que la respiracion se me detenia, que me daba un vuelco el corazon, etcetera. En eso debe de consistir el amor: en notar tu polla pero creer que notas el corazon.

El primer dia no se si me note la polla. Eso fue despues, el martes posterior o el jueves posterior, los martes y jueves posteriores, mientras el padre de Miranda hacia sus llamadas y ella jugaba conmigo un par de partidas. Bueno, eso fue los lunes, martes, miercoles posteriores, todos los dias de la semana, porque no hacia falta que ella estuviera jugando a mi lado para que yo sintiera de algun modo su proximidad, el roce del tutu en mis muslos. Miranda iba siempre a sus clases vestida de bailarina, a veces con una blusa por encima, a veces no, y a mi me gustaba rodearla con los brazos cuando sacudia la maquina para desviar la bola y aprovechaba entonces para mirarle las tetas desde arriba, unas tetas tan pequenas que casi no eran tetas pero que a mi me parecian bonitas, que quereis que os diga. Y si, en aquella epoca si que me hacia pajas, y me pasaba horas encerrado en el cuarto de bano mientras mi padre me preguntaba que estaba haciendo y por que tardaba tanto, y sus sospechas coincidian por fin con la realidad. Pero yo me la pelaba por amor, no por guarreria, y jamas se me paso por la cabeza ponerme moscas sin alas ni hacer ninguna de esas porquerias de las que hablaba Maranon.

Si, estaba enamorado, ?y que?

Ya os he dicho dos cosas que sabia de Miranda: que su padre tenia un Chevrolet rojo con matricula de Texas y que los martes y los jueves iba a la academia de al lado a su clase de ballet. ?Que mas sabia yo de ella? Sabia que tenia dieciseis anos porque una vez me lo indico con los dedos, que eran de una ciudad llamada Austin y que en su casa tenian dos perros, si es que decirdog y ensenar dos dedos y darse palmadas en el pecho significaba eso. En total fueron diez las cosas que supe de Miranda y, si en vez de contaros mi historia con mi padre me hubiera limitado a contaros mi historia con Miranda, la habria titulado asi, Diez cosas que sede Miranda. Suena bien, ?verdad? Las otras cinco cosas os las ire diciendo poco a poco.

De su madre, por ejemplo, nunca supe nada: supongo que estarian divorciados. Eso del divorcio era algo que entonces conociamos por las peliculas americanas, y ellos eran americanos. A mi me habria gustado preguntarle por ella como me habria gustado hablarle de mi propia madre, pero eso no podia resultar facil. Ella no entendia mi idioma y yo no entendia el suyo, de modo que cualquier tentativa de confidencia estaba de antemano condenada al fracaso. Miranda era mi unica amiga y yo no podia entenderla y, si pensais que estar con ella era casi como estar solo, estais muy equivocados. No, no lo era y, aunque lo hubiera sido, a mi no me habria importado porque yo siempre habia estado solo.

Entre Miranda y yo, ademas, se acabo estableciendo un codigo secreto que no estaba hecho de palabras sino de gestos y de miradas. Recuerdo que una tarde estabamos en el Tiburon de mi padre mientras el suyo ponia sus conferencias. A veces lo haciamos. A veces, en lugar de jugar a la maquina, nos metiamos en el Tiburon a fumar y a escuchar la emisora de radio de la base. Esa tarde tenia previsto decirle una cosa a Miranda. Dijeyou y dije lessons y luego hice gestos de bailarina clasica y me senale los ojos con las dos manos y al final dije okay. Entonces Miranda se echo a reir y tambien ella dijo okay, y yo no supe si habia comprendido lo que habia tratado de decirle: que al cabo de un rato iria a espiarla en su clase de ballet.

El caso es que Miranda se fue con su padre y que yo espere apenas un cuarto de hora antes de asomarme a la casita de al lado por un agujero del seto. Lo habia descubierto el dia anterior y tambien habia descubierto que, desde ese sitio y a traves de unas plantas, se dominaba sin ningun peligro el amplio ventanal de la sala en la que ensayaban. En ese momento, diez o doce chicas hacian ejercicios agarradas a la barra de la pared. Bueno, de todas esas chicas la unica que a mi me interesaba era Miranda: ?no os he dicho que estaba enamorado? Yo creo que, en todo el rato que estuve ahi, a las otras ni las mire: supongo que tambien en eso debe de consistir el amor.

Una duda que yo tenia era si ella habia entendido lo que le habia dicho, si sabia o no que la estaba espiando. Mientras duro la clase no dio la menor muestra de que asi fuera, y solo al final, cuando ya las otras chicas se

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