despacho cuanto antes. Era algo mas joven que el, muy resolutiva, de respuesta rapida, y daba la impresion de que no soportaba las tonterias o las perdidas innecesarias de tiempo. Cuando Erlendur empezo a dar largas explicaciones sobre la razon de su visita a su despacho le dijo que fuera al grano. Erlendur disimulo una sonrisa. Ella le habia caido bien enseguida, a pesar de que sabia que iban a pelearse como el perro y el gato antes de que terminase la reunion. Vestia traje chaqueta oscuro, era algo gruesa, iba sin maquillaje, tenia el pelo corto, de color rubio, las manos fuertes y la cara seria. A Erlendur le habria gustado verla sonreir. No tuvo esa suerte.
La habia interrumpido en medio de una clase. Sin pensarlo, habia llamado a la puerta del aula preguntando por ella. La catedratica abrio la puerta y le pidio que por favor esperara hasta que terminara la clase. Erlendur se quedo en el pasillo, como un nino castigado, hasta que la puerta se abrio de nuevo, quince minutos mas tarde. Hanna salio y, caminando a paso rapido delante de Erlendur, le indico que la siguiera. Le costo alcanzarla. Iba deprisa y parecia dar dos pasos por cada uno que daba el.
– No logro entender que es lo que la policia de investigacion criminal quiere de mi -dijo Hanna mientras caminaba, volviendo la cabeza para ver si Erlendur la seguia.
– Eso lo sabras a su hora -repuso Erlendur con la respiracion entrecortada.
– Eso espero -anadio Hanna, y le invito a entrar en su despacho.
Cuando Erlendur la puso al corriente de su mision, se quedo pensativa durante un largo rato. El logro captar su atencion cuando le conto lo de Audur, su madre y la autopsia, el diagnostico y el cerebro desaparecido.
– ?Donde dijiste que fue ingresada la nina? -dijo por fin.
– En el hospital de Keflavik. ?Como conseguis organos para la ensenanza?
Hanna miro fijamente a Erlendur.
– No entiendo lo que quieres decir.
– Utilizais organos con fines didacticos -explico Erlendur-. Muestras biologicas, creo que lo llamais. No soy ningun especialista, pero mi pregunta es: ?como los conseguis?
– Creo que sobre eso no tengo por que darte ninguna explicacion -dijo Hanna, y empezo a hojear algunos papeles que estaban sobre su escritorio, como para demostrar que estaba demasiado ocupada para hablar con el.
– Es muy importante para nosotros saber si ese cerebro aun existe. Posiblemente figurara en vuestro registro. Fue investigado en su tiempo, pero luego no fue devuelto a su sitio. Seguramente eso tiene una explicacion sencilla. Supongo que se necesitaba tiempo para investigar el tumor y habia que enterrar el cadaver. La universidad y los hospitales son los lugares idoneos donde depositar los organos. Puedes quedarte sentada ahi, tiesa como un palillo, pero en ese caso yo haria varias cosas que os incomodarian, tanto a ti como a la universidad y a los hospitales. Es asombroso lo que uno puede llegar a contar con la prensa, a pesar de lo pesados que son.
Hanna se quedo mirando a Erlendur, que le sostuvo la mirada.
– El que no llora… -dijo finalmente.
– … no mama -termino Erlendur.
– Como te puedes imaginar, no tengo autoridad para decir nada sobre eso. Es un asunto bastante delicado.
– No lo estoy investigando como una causa criminal -dijo Erlendur-. Ni siquiera se si se trata de un robo de organos. Lo que vosotros hagais con los muertos no es asunto mio, siempre que se mantenga dentro de unos limites.
Hanna mostraba expresion de enfado.
– No cabe duda de que puedo justificar mi peticion, si eso es lo que necesita la medicina para ponerse manos a la obra, pero el caso es que me hace falta encontrar un organo determinado de una determinada persona para que se vuelva a investigar. Si se pudiera hacer un seguimiento de ese organo desde que fue extraido hasta el dia de hoy, os estaria muy agradecido. Seria una informacion privada, solo para mi.
– ?Como que informacion privada?
– No me interesa ir mas lejos. Necesitamos disponer del organo si puede ser. Lo que me pregunto es si no habria sido suficiente tomar una muestra, si hay alguna razon para que fuera preciso extraer el organo entero.
– Esta claro que no conozco este caso particular del que me hablas. Pero hoy hay reglas mas estrictas que las que habia antiguamente respecto a las autopsias -dijo Hanna despues de alguna vacilacion-. Si lo que refieres ocurrio en los anos setenta, no digo que no hubiera podido suceder como dices. Segun tu, le hicieron la autopsia a la nina en contra de la voluntad de la madre. No creo que fuera un caso unico. Hoy se pide autorizacion a los familiares en cuanto fallece una persona. Creo que puedo afirmar que siempre se acatan las decisiones de la familia, salvo en situaciones totalmente excepcionales. Quizas eso es lo que paso en este caso. La muerte de un nino es lo mas terrible. No se puede describir el tremendo dolor que la perdida de un nino causa en su familia y la pregunta sobre la autopsia se hace dificil en esas circunstancias.
Hanna se quedo callada un rato y luego siguio:
– Tenemos algunos datos registrados en ordenadores y otros en unos almacenes de archivos que hay aqui en el edificio. Los registros son bastante minuciosos. La mayor coleccion de organos que poseen los hospitales esta en el tanatorio de la calle Baronsstigur. Ten en cuenta que la ensenanza de la medicina se hace principalmente en los hospitales y no tanto aqui en la universidad. La fuente del aprendizaje esta en los hospitales.
– El forense no quiso ensenarme la coleccion de organos -explico Erlendur-. Queria que primero hablara contigo. ?Es que la universidad tiene la ultima palabra en este asunto?
– Ven -dijo Hanna sin responder a su pregunta-. Miremos que hay en los ordenadores.
Erlendur la siguio hasta una amplia habitacion. Hanna abrio la puerta con una llave, al tiempo que tecleaba un codigo en el aparato de alarma fijado en la pared, al lado de la puerta. Encendio un ordenador que habia sobre un escritorio; mientras, Erlendur echo una mirada a su alrededor. La habitacion no tenia ventanas y, adosados a las paredes, habia numerosos ficheros. Hanna le pidio el nombre y el dia de la defuncion de Audur, e introdujo los datos en el ordenador.
– No esta aqui-dijo pensativa, observando la pantalla-. Solo hay registros desde 1984. Estamos informatizando toda la informacion disponible desde que se fundo el departamento de medicina, pero no hemos llegado todavia mas atras de esa fecha.
– Entonces habra que buscar en los ficheros -concluyo Erlendur.
– Ahora no tengo tiempo -repuso Hanna mirando su reloj-. Ya tendria que estar en clase.
Se levanto, echo un vistazo a algunos ficheros y leyo rapidamente las indicaciones que figuraban en los cajones. Abrio algunos cajones y miro varios documentos, pero luego volvio a cerrarlos. Erlendur tenia la sensacion de que los papeles estaban clasificados alfabeticamente, pero no sabia de que trataban.
– ?Guardais los informes medicos aqui? -pregunto.
Hanna suspiro.
– No me digas que vienes de la Administracion de Informatica o algo parecido -dijo Hanna cerrando con un golpe mas fuerte de lo necesario uno de los cajones.
– Solo era una pregunta -contesto Erlendur.
Hanna extrajo uno de los documentos de un archivo y lo leyo.
– Aqui hay algo sobre muestras. 1968. Hay algunos nombres. Nada que te pueda interesar. -Volvio a colocar el documento en el fichero, cerro el cajon y abrio otro-. Aqui hay mas -anadio-. Espera, aqui esta el nombre de la nina, Audur, y el de su madre. Lo tenemos.
Hanna leyo el documento rapidamente.
– Un organo extirpado -dijo como hablando consigo misma-. Extraido en el hospital de Keflavik. Permiso de la familia… en blanco. No pone nada sobre el paradero del organo.
Hanna cerro la carpeta.
– Ya no existe.
– ?Puedo verlo? -pregunto Erlendur sin intentar disimular su entusiasmo.
– No ganaras nada con ello -respondio Hanna poniendo la carpeta en el fichero y cerrando el cajon-. Ya te he dicho todo lo que necesitas saber.
– ?Que es lo que pone? ?Que pretendes esconder?
– Nada -dijo Hanna-. Ahora debo ir a dar la clase.
– Entonces tendre que volver mas tarde con una orden de registro, y mas vale que ese informe siga en su
