– ?Que es eso tan interesante? -pregunto Weisz al tiempo que se ponia la chaqueta.
– Estas ultimas noches he visto a un tipo merodeando por los portales.
– ?Ah, si?
– Supongo que nos vigilan. O tal vez la palabra sea
– ?Se lo has comentado a alguien?
– No. No se si tiene que ver conmigo.
– Deberias decirselo.
– Mmm. Puede que lo haga. Tu no crees que sea un… problema, ?verdad?
– No tengo ni idea.
– Bueno, quiza lo pregunte. -Volvio a la ventana y miro a un lado y otro de la calle-. Ahora no esta. Al menos no lo veo.
Las calles estaban desiertas cuando Weisz volvia al Dauphine, pero lo acompanaba una imaginaria Christa. Le hablo del dia que habia tenido, dandole una version divertida para hacerla reir. Luego, ya en su cuarto, cayo dormido y se reencontro con ella en sus suenos. La primera vez que hicieron el amor, en el yate, en el puerto de Trieste. Esa noche ella vestia un camison de color perla, muy fresco, transparente, muy adecuado para un fin de semana de verano en el mar. El percibio que ella sentia cierta afinidad con el camison, asi que no se lo quito esa primera vez. Solo desabrocho los botones. Esto los inspiro a ambos. Cuando Weisz desperto de su sueno, volvio a encontrarse inspirado, y entonces, en la oscuridad, revivio esos momentos una vez mas.
La reunion de la redaccion del
– Antes de que discutamos el siguiente numero -dijo-, hemos de hablar un poco de nuestra situacion.
– ?Nuestra situacion? -repitio el abogado, alerta al percibir cierto dejo en la voz de Salamone.
– Estan pasando algunas cosas que hemos de discutir. -Hizo una pausa y anadio-: Por una parte, a una amiga de Carlo la interrogo un hombre que se presento como inspector de la Surete. Tenemos razones para creer que no era quien decia ser. Que era un agente fascista.
Un largo silencio. A continuacion el farmaceutico dijo:
– ?Te refieres a la OVRA?
– Es una posibilidad que hemos de considerar. Asi que paraos a pensar un minuto en vuestra vida. La vida cotidiana, cualquier cosa que no sea normal.
El abogado solto una risa forzada:
– ?Normal? ?Mi vida en la escuela de idiomas?
Pero nadie mas lo encontro divertido.
El historiador de arte de Siena aseguro:
– En mi caso todo va como de costumbre.
Salamone, profiriendo un suspiro, confeso:
– Bueno, pues lo que a mi me ha pasado es que he perdido mi empleo. Me han despedido.
Durante un instante reino un silencio absoluto, roto unicamente por los sordos sonidos de la vida del cafe al otro lado de la puerta. Al cabo Elena pregunto:
– ?Te dieron algun motivo?
– Mi superior no es que fuera muy claro. Algo de que no trabajaba bastante, pero era mentira. Tenia otra razon.
– Crees que el tambien recibio una visita de la Surete -intervino el abogado-. Y no de la autentica.
Salamone extendio las manos y enarco las cejas. «?Que otra cosa voy a pensar?»
No podia ser mas personal. Todos ellos trabajaban en lo que podian -el abogado en Berlitz, el profesor sienes de lector de contadores para la compania del gas, Elena vendiendo calceteria en las Galerias Lafayette-, pero eso era algo habitual en el Paris de los emigrados, donde oficiales de caballeria rusos conducian taxis. En la mesa se produjo la misma reaccion: al menos
– Hemos sobrevivido al asesinato de Bottini -comento Elena-. Pero esto… -No fue capaz de expresar en voz alta que era peor. Pero, a su manera, lo era.
Sergio, el empresario milanes que habia acudido a Paris despues de que se aprobaran las leyes antisemitas, afirmo:
– Arturo, por el momento no te preocupes por el dinero.
Salamone asintio.
– Te lo agradezco -repuso. Lo dejo ahi, pero lo que no hacia falta decir era que su benefactor no podia mantenerlos a todos-. Puede que haya llegado el momento de que nos planteemos que queremos hacer ahora - prosiguio-. Es posible que haya quien no desee seguir con esto. Pensadlo detenidamente. Retirarse unos meses no significa que no podais volver y retirarse unos meses tal vez sea lo que debais hacer. No digais nada ahora, llamadme por telefono a casa o pasaos a verme, quiza sea lo mejor. Pensad en vosotros, en los que dependen de vosotros. No es una cuestion de honor, sino una cuestion practica.
– ?Es el fin del
– Todavia no -replico Salamone.
– Nos pueden sustituir -razono el farmaceutico, mas para si mismo que para los demas.
– Asi es -convino Salamone-. Y eso tambien va por mi. Con el
– Arturo -intervino el profesor de Siena-, yo trabajo con un rumano que en su dia era profesor de ballet en Bucarest. Lo que quiero decir es… es que creo que se va dentro de unas semanas, a Estados Unidos. En fin, es una posibilidad…, la compania del gas. Tienes que bajar a los sotanos, a veces se ve una rata, pero no esta tan mal.
– Estados Unidos -repitio el abogado-. Un tipo con suerte.
– No podemos irnos todos -dijo el profesor veneciano.
?Por que no? Pero nadie lo dijo.
Informe del agente 207, entregado en mano el 30 de abril en un puesto clandestino de la OVRA en el decimo distrito:
El grupo Liberazione se reunio al mediodia del 29 de abril en el Cafe Europa. Asistieron los mismos sujetos de los anteriores informes. El sujeto salamone informo de su despido de la compania Assurance du Nord y planteo la posibilidad de que un agente encubierto lo hubiera difamado ante su jefe, salamone insinuo que una amiga del sujeto weisz habia sido abordada de manera similar y advirtio al grupo de que tal vez deba reconsiderar su participacion en la publicacion del
A la manana siguiente, de un vacilante dia primaveral, la verdadera Surete volvio a entrar en la vida de Weisz. Esa vez el mensaje llego, gracias a Dios, al Dauphine, y no a Reuters, y decia simplemente: «Por favor, pongase en contacto conmigo inmediatamente»; incluia un numero de telefono y lo firmaba «monsieur», y no el «inspector», Pompon. Al levantar la vista del papel informo a madame Rigaud, que se hallaba al otro lado del mostrador de recepcion: «Un amigo», como si sintiera la necesidad de dar una explicacion. Ella se encogio de hombros. «La gente tiene amigos que llaman por telefono. Mientras siga pagando, en el precio de la habitacion incluimos la recogida de recados.»
Ultimamente lo tenia preocupado. No era que ella hubiese dejado de mostrarse amable con el, sino que no la notaba igual de calida. ?Seria tan solo otro cambio de humor tipicamente galo, bastante comun en esa ciudad cambiante, o algo mas? En su actitud siempre habia habido una visita nocturna en perspectiva. Bromeaba, pero ella le habia hecho saber que su vestido negro podia llegar a esfumarse y que debajo habia una recompensa especial para un buen chico como el. Las primeras semanas que paso alli eso lo tuvo preocupado: ?y si algo iba
