cuerpos, y la espuma parecia tan abrasiva sobre su piel como la arena lanzada por un barreno. El pequeno bote hinchable se doblaba bajo la tension del mar enfurecido y se balanceaba en manos del vendaval, pero, de algun modo, se resistia a volcar.

Pitt se arrodillo sobre el suelo de caucho endurecido, agarrando la cuerda con una mano y volvio la espalda al viento. Despues extendio el brazo izquierdo. Era un antiguo truco de marinero que siempre daba resultado en el hemisferio septentrional. La mano izquierda senalaria hacia el centro de la tormenta.

Estaban ligeramente fuera del centro, considero. No tendria el respiro de la relativa calma del ojo del huracan. El rumbo de este estaba a mas de cuarenta millas al noroeste. Todavia no habia llegado lo peor.

Una ola cayo sobre ellos, y despues, otra; dos en rapida sucesion que habrian roto el casco de una embarcacion mayor y mas rigida. Pero el duro y pequeno bote neumatico se sacudio el agua y volvio a la superficie como una foca juguetona. Todos consiguieron agarrarse fuerte y nadie se cayo por la borda.

Por fin Giordino senalo que habia puesto en marcha el motor. Nadie podia oirlo sobre el aullido del viento. Rapidamente, Pitt y Gunn izaron el ancla y las bolsas de lastre.

Pitt hizo bocina con una mano y grito al oido de Giordino:

– ?Navega a favor de la tormenta!

Desviarse en un rumbo lateral era imposible. Las fuerzas combinadas del viento y el agua volcarian el bote. Poner proa a la tormenta significaria una derrota segura a la que no podrian sobrevivir. Su unica esperanza era navegar en el sentido de menos resistencia.

Giordino asintio hoscamente y acelero. El bote se inclino de lado al virar en un seno de las olas y adentrarse en un mar que se habia vuelto completamente blanco con la espuma de la estela. Todos se aplastaron contra el suelo, a excepcion de Giordino. Este siguio sentado, con la cuerda de salvamento enrollada en un brazo y agarrando el timon del motor fuera borda con la mano libre.

El dia declinaba lentamente y al cabo de una hora seria de noche. El aire era calido y sofocante, haciendo dificil la respiracion. La pared casi solida de agua azotada por el viento reducia la visibilidad a menos de trescientos metros. Pitt pidio la mascara a Gunn y levanto la cabeza encima de la proa. Era como estar debajo de las cataratas del Niagara, mirando hacia arriba.

Giordino sintio una helada desesperacion cuando el huracan desencadeno toda su furia a su alrededor. Que hubiesen sobrevivido hasta ahora era casi un milagro. Estaba luchando contra el mar turbulento con una especie de frenesi contenido, esforzandose desesperadamente en evitar que su endeble oasis fuese sumergido por una ola. Cambiaba constantemente la marcha, tratando de navegar justo detras de las imponentes crestas, mirando cautelosamente por encima del hombro, a cada momento, el seno que se abria detras de la popa en seis metros de profundidad.

Giordino sabia que el fin estaba cerca, ciertamente a no mas de una hora si tenian suerte. Seria facil hacer girar el bote contra la tormenta y acabar de una vez. Lanzo una rapida mirada a los otros y vio una amplia sonrisa de animo en los labios de Pitt. Si el que habia sido su amigo durante casi treinta anos sentia cerca la muerte, no daba el menor indicio de ello. Pitt agito vivamente una mano y volvio a mirar por encima de la proa. Giordino no pudo dejar de preguntarse que estaria mirando.

Pitt estaba estudiando las olas. Estas eran cada vez mas altas y mas empinadas. Calculo la distancia entre las crestas y penso que se estaban acercando como las filas de una formacion militar que redujese la marcha.

El fondo se estaba acercando. El oleaje los estaba lanzando a aguas menos profundas.

Pitt aguzo la mirada para penetrar la caotica pared de agua. Poco a poco, como en el revelado de una fotografia en blanco y negro, oscuras imagenes empezaron a tomar forma. La primera que concibio su mente fue la de unos dientes manchados, molares ennegrecidos y frotados por una pasta blanca. La imagen se concreto en unas rocas oscuras, con las olas rompiendo contra ellas en fuertes y continuas explosiones de blanco. Observo como se elevaba el agua hacia el cielo al chocar la resaca con una nueva ola. Entonces, al calmarse momentaneamente el oleaje, descubrio un bajo arrecife que se extendia paralelamente a las rocas que formaban una muralla natural delante de una ancha playa. Tenia que ser la isla cubana de Cayo Santa Maria, penso.

Nada le costo a Pitt imaginar las probabilidades de la nueva pesadilla: cuerpos hechos trizas en el arrecife de coral o aplastados contra las melladas rocas. Enjugo la sal del cristal de la mascara y miro de nuevo. Entonces lo vio: una posibilidad entre mil de sobrevivir a aquel caos.

Giordino lo habia visto tambien: se trataba de un pequeno canal entre las rocas. Puso proa en aquella direccion, sabiendo que le seria mas facil enhebrar una aguja dentro de una lavadora en funcionamiento.

En los treinta segundos siguientes, el motor fuera borda y la tormenta les hicieron avanzar cien metros. El mar hervia con una sucia espuma sobre el arrecife y la velocidad del viento aumento, mientras los surtidores de espuma y la oscuridad hacian casi imposible la vision. La cara de Jessie palidecio y su cuerpo se puso rigido. Su mirada se cruzo un instante con la de Pitt, temerosa pero confiada. El le rodeo la cintura con un brazo y apreto con fuerza.

Una ola grande les alcanzo como un alud. La helice del fuera borda giro mas deprisa al levantarse fuera del agua, pero su zumbido de protesta fue ahogado por el ruido ensordecedor de la rompiente. Gunn abrio la boca para gritar una advertencia, pero no broto de ella ningun sonido. La ola se encorvo sobre el bote y cayo con fantastica fuerza. Arranco la cuerda del brazo de Gunn, y Pitt vio que este daba vueltas en el aire como una cometa a la que se le ha roto el cordel.

El bote fue lanzado sobre el arrecife y sumergido en espuma. El coral rasgo el tejido de caucho y abrio las camaras de aire; una serie de navajas de afeitar no habrian podido hacerlo con mas eficacia. El grueso fondo del bote se deslizo vertiginosamente. Durante varios momentos estuvieron completamente sumergidos. Despues, al fin, el fiel y pequeno bote neumatico salio a la superficie y se encontraron fuera del acantilado con solo cincuenta metros de mar abierto separandoles de las melladas rocas, que se erguian negras y mojadas.

Gunn emergio a pocos metros de distancia, jadeando para recobrar el aliento. Pitt alargo un brazo, lo agarro por el tirante del compensador de flotacion, y lo izo a bordo. El auxilio le habia llegado en el momento preciso. La ola siguiente rugio sobre el arrecife como una manada de animales enloquecidos tratando de escapar del incendio de un bosque.

Giordino continuo tercamente aferrado al motor, que seguia funcionando con la poca fuerza que podian darle sus pistones. No habia que ser vidente para saber que la debil embarcacion se estaba haciendo pedazos. Solo la sostenia el aire todavia atrapado en sus camaras.

Estaban casi al alcance del canal entre las rocas cuando les alcanzo la ola. El seno que la precedia la empujo por la base haciendo que doblase su altura. Su velocidad aumento al precipitarse hacia la costa rocosa.

Pitt miro hacia arriba. Los amenazadores picos se erguian ante ellos, con el agua hirviendo alrededor de sus cimientos como en una caldera. El bote fue empujado por la ola y, durante un breve instante, Pitt creyo que podria pasar por encima del pico antes de que aquella rompiese. Pero se encorvo de pronto y se estrello contra las rocas con el estruendo de un trueno, lanzando al maltrecho bote y a sus ocupantes al aire, en medio del torbellino.

Pitt oyo gritar a Jessie a lo lejos. Su aturdida mente lo percibio a duras penas, y se esforzo en responder, pero entonces todo se hizo confuso. El bote cayo con tal fuerza que el motor se desprendio de su soporte y fue lanzado a la playa.

Pitt no recordo nada despues de esto. Se abrio un remolino negro y fue engullido por el.

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