– Bueno, senor Pitt, ahora que me presta atencion, tal vez deseara decirme algo.
– ?Le ha dicho alguien alguna vez que es un psicopata? -murmuro Pitt, entre los labios apretados.
Vio llegar el puno, lo esperaba, y se echo atras al recibir el punetazo, choco de espaldas contra una pared y se dejo caer al suelo, fingiendose inconsciente. Percibio el sabor de la sangre en su boca y sintio que se entumecia el lado izquierdo de su cara. Mantuvo los ojos cerrados y yacio inmovil. Tenia que tantear a aquel monstruo sadico, valorar cuando y donde recibiria el proximo golpe. No podria impedir aquella brutalidad. Su unico objetivo era resistir el interrogatorio sin sufrir una lesion que lo dejase invalido.
Gly se dirigio a un sucio lavabo, lleno un cubo de agua y lo vertio sobre Pitt.
– Vamos, senor Pitt. Si se juzgar a los hombres, usted puede aguantar mejor un punetazo.
Pitt se incorporo sobre las manos y las rodillas, escupio sangre sobre el suelo de cemento y gimio de una manera convincente, casi lastimera.
– No puedo decirle mas de lo que ya le he dicho -farfullo.
Gly lo levanto como si fuese un nino pequeno y lo dejo caer sobre una silla. Por el rabillo del ojo, Pitt vio el puno derecho de Gly que se le venia encima en un gancho terrible. Encajo el golpe lo mejor que pudo, recibiendolo justo por encima del pomulo y debajo de la sien. Durante unos segundos, resistio el fuerte dolor y despues fingio desmayarse de nuevo.
Otro cubo de agua y otra vez los mismos gemidos. Gly se agacho hasta que su cara quedo al nivel de la de Pitt.
– ?Para quien trabaja?
Pitt levanto las manos y se sujeto la dolorida cabeza.
– Fui contratado por Jessie LeBaron para descubrir lo que habia sido de su esposo.
– Desembarcaron de un submarino.
– Salimos de los Florida Keys en un dirigible.
– Su objetivo al venir aqui era recoger informacion sobre los cambios en el poder en Cuba.
Pitt arrugo la frente, confuso.
– ?Cambios en el poder? No se de que me esta hablando.
Esta vez Gly golpeo a Pitt en la boca del estomago, dejandole sin resuello. Despues se sento tranquilamente y espero la reaccion.
Pitt se puso rigido mientras trataba de recobrar el aliento. Tenia la impresion de que su corazon se habia parado. Podia percibir el sabor de la bilis en su garganta, sentir como brotaba el sudor de su frente, y parecia que unas manos le estrujasen los pulmones. Las paredes de la habitacion oscilaron delante de sus ojos. Le parecio que Gly le sonreia maliciosamente desde el extremo de un largo tunel.
– ?Que le ordenaron que hiciese cuando llegase a Cayo Santa Maria?
– No me ordenaron nada -jadeo Pitt.
Gly se irguio y se acerco para golpear de nuevo. Pitt se puso en pie como un borracho, se tambaleo un momento y empezo a caer de nuevo, doblando la cabeza a un lado. Ahora le habia tomado la medida a Gly. Habia encontrado un punto flaco. Como la mayoria de los sadicos, Foss Gly era en el fondo un cobarde. Flaquearia y perderia su aplomo en una lucha en igualdad de condiciones.
Gly echo el cuerpo atras para golpear, pero de pronto se quedo paralizado por el asombro. Levantando un puno desde el suelo y haciendo girar el hombro, Pitt lanzo un derechazo con toda la fuerza que le quedaba. Alcanzo a Gly en la nariz, aplastandole el cartilago y rompiendole el hueso. Despues siguio con dos punetazos y un gancho de izquierda al cuerpo. Pero igual habria podido golpear la esquina del Empire State Building.
Cualquier otro hombre se habria caido de espaldas. Gly retrocedio unos pasos, tambaleandose, pero se quedo plantado y el furor enrojecio poco a poco su cara. Brotaba sangre de su nariz, pero no parecia advertirlo. Levanto un puno y lo sacudio.
– Te matare por esto -dijo.
– Si puedes -replico hoscamente Pitt.
Agarro la silla y se la arrojo. Gly la lanzo simplemente a un lado con el brazo. Pitt advirtio la direccion de su mirada y se dio cuenta de que la fuerza bruta podria mas que toda su rapidez.
Gly arranco el lavabo de la pared, desprendiendolo literalmente de las canerias, y lo levanto sobre la cabeza. Avanzo tres pasos y lo arrojo en la direccion de Pitt. Este salto a un lado y se agacho en un solo movimiento convulsivo. Mientras el lavabo volaba hacia el, como una caja fuerte cayendo de un alto edificio, comprendio que su reaccion se habia producido una fraccion de segundo demasiado tarde. Levanto instintivamente las manos, en un intento desesperado por detener aquella masa volante de hierro y de porcelana.
La salvacion de Pitt vino de la puerta. Un canto del lavabo fue a chocar contra la cerradura, haciendo saltar el pestillo. La puerta se abrio de golpe y Pitt cayo hacia atras en el pasillo, a los pies del sorprendido guardian. Un lacerante dolor en la ingle y en el brazo derecho igualo el que ya sentia en el costado y en la cabeza. Palido el semblante, invadido por oleadas de nauseas, lucho por conservar el conocimiento y se puso en pie, apoyandose con las manos en la pared.
Gly arranco el lavabo del umbral donde habia quedado atrapado y dirigio a Pitt una mirada que solo podia calificarse de asesina.
– Eres hombre muerto, Pitt. Vas a morir despacio, muy lentamente, y suplicaras que ponga fin a tu agonia. La proxima vez que nos veamos, te rompere todos los huesos del cuerpo y te arrancare el corazon.
No habia miedo en los ojos de Pitt. El dolor se estaba mitigando, para ser sustituido por el entusiasmo. Habia sobrevivido. Estaba dolorido, pero tenia libre el camino.
– La proxima vez que nos veamos -dijo en tono vengador- vendre armado de un palo.
36
Pitt se quedo dormido despues de que el guardia le ayudase a volver a su celda. Cuando se desperto, habian pasado tres horas. Yacio alli durante varios minutos, hasta que, poco a poco, su mente volvio a funcionar con normalidad. Su cuerpo y su cara eran un mar infinito de contusiones, pero no tenia ningun hueso roto. Habia sobrevivido.
Se sento en la cama y puso los pies en el suelo, esperando unos momentos a que se le pasara el mareo. Despues se puso en pie y empezo a hacer ejercicios para desentumecer los miembros. Sentia una gran debilidad, pero se esforzo en dominarla y continuo su gimnasia hasta que los musculos y las articulaciones fueron recobrando su flexibilidad.
El guardia llego con la cena y se marcho, y Pitt volvio a sujetar habilmente el pestillo, maniobra que habia perfeccionado para no fracasar en el ultimo momento. Espero y, al no oir pisadas ni voces, salio al pasillo.
El tiempo era precioso. Tenia que hacer muchas cosas y disponia de pocas horas de oscuridad para ello. Hubiese querido despedirse de Giordino y de Gunn, pero cada minuto que pasara en el edificio reduciria sus posibilidades de exito. Lo mas importante era encontrar a Jessie y llevarla con
