Glory trago saliva. Echaba de menos la conexion entre ellos. Se sentia dolida, de una forma irracional. Santos tambien ejercia una fuerte atraccion sobre ella. Sobre su vida y sobre su corazon. Desde el primer momento en que lo vio hasta el presente, a lo largo de tantos anos. No entendia lo que sentia por el mas que lo que sentia por la casa.
Suspiro. Mucho tiempo atras habia dicho a Liz que Santos y ella estaban destinados. Ahora le parecia una tonteria, una afirmacion ingenua hecha por una adolescente.
Pero en cierto modo era verdad. No parecia capaz de librarse de el. No podia olvidarlo. No podia seguir viviendo sin pensar en el.
Desde que habian estado juntos se sentia atormentada por la anoranza. Lo deseaba. Queria estar con el de nuevo.
Santos se volvio de repente y la miro a los ojos. Glory sabia que podia leer todos sus pensamientos, en su cara y en sus ojos. No intento ocultarlos; no intento fingir. Queria que supiera cuanto lo echaba de menos.
Se sentia poderosa, valiente y llena de vida. Una risa incredula afloro a sus labios, aunque no la dejo escapar. Era posible que la casa la estuviera afectando. Tal vez la lectura de los diarios influyera sobre ella. En cierto modo habia cambiado despues de leer las vidas de mujeres que tenian valores muy distintos a los que le habian inculcado, que entregaban el cuerpo sin amor y podian encontrarlo repugnante, pero en ningun modo vergonzoso.
O tal vez habia conseguido por fin entender sus necesidades.
Llevo una mano al rostro de Santos y lo acaricio suavemente, primero en la mejilla y despues en la boca.
– Te deseo.
El tomo su mano con la suya.
– Glory, yo…
– No.
Se llevo sus dedos a los labios y los beso, mordisqueandolos. Se sentia sincera. Mas sincera que en toda su vida.
La ultima vez que habia sido sincera con un hombre no lo habia entendido. Era muy joven y no tenia experiencia. Ahora sabia todo lo que tenia que saber. Sabia satisfacer a su amante.
– Tu tambien me deseas -murmuro-. Lo se.
– Si -dijo Santos excitado-. Si. Te deseo, pero…
– No -nego con la cabeza-. Nada de peros. Ven.
Lo condujo al interior de la casa, a una de las grandes camas del piso superior. Las ventanas estaban abiertas, y la brisa del Misisipi agitaba las cortinas de encaje. La luz del sol iluminaba el suelo, las paredes y la cama.
Se dejaron caer juntos, banados por la luz. Los segundos se transformaron en minutos, y despues en horas. El tiempo se detuvo y a la vez se les escapaba entre los dedos mientras se exploraban mutuamente.
Glory pidio a Santos lo que queria, y el le dio todo lo que deseaba. Cuando el pedia, ella daba. Fue un acto exquisito y perfecto, tierno y salvaje, frenetico y tranquilo. Al final Glory entendio completamente en que consistia ser una mujer.
Despues estaban entrelazados en la cama, empapados en sudor y sin aliento, pero completamente relajados. Santos no se aparto, y Glory se alegro de ello, aunque no albergaba ninguna ilusion con respecto a lo que habia ocurrido entre ellos.
Paso los dedos por su pecho. Le encantaba sentir su carne firme y musculosa.
– ?Lo sientes? -le pregunto con suavidad.
– No -inclino la cabeza para mirarla a los ojos-. ?Y tu?
Glory nego con la cabeza.
– ?Como iba a sentirlo? Ha sido maravilloso.
Santos sonrio, complacido, y volvio a mirar el elaborado medallon del techo.
Glory siguio su mirada.
– Es una casa preciosa, ?verdad?
– Desde luego. ?Has decidido que vas a hacer con ella?
– No. Aun no he llegado tan lejos -apreto la mejilla contra su pecho, pensando en el momento y en el futuro-. Es un sitio con mucha historia. Forma parte de Luisiana. Es una casa especial, unica y maravillosa. No debo cambiarla -respiro profundamente-. Las mujeres que vivieron aqui merecen ser recordadas.
– Podrias vivir aqui.
Glory nego con la cabeza.
– Me gustaria, pero esta demasiado lejos del hotel. Ademas creo que me sentiria muy sola.
A no ser que Santos estuviera con ella.
Aquella idea salto por si sola a su cabeza, y la aparto en silencio. No le serviria para nada empezar a pensar en compartir la vida con Santos. No le serviria para nada empezar a pensar en el amor. No iba a ocurrir, y si se permitia el lujo de albergar esperanzas terminaria saliendo danada.
Tenian demasiado pasado para que pudiera haber un futuro.
– ?Donde te deja eso? -pregunto Santos, interrumpiendo sus pensamientos.
– Tambien tengo que tomar varias decisiones con respecto al hotel. Tendre que efectuar varios cambios - suspiro-. Cambios que mi padre no habria aprobado.
– El tiempo cambia las cosas, Glory.
– Ya lo se -apreto los labios contra su hombro para contener las lagrimas-. Pero me habria gustado gestionar el hotel tan bien que no se hubiera visto afectado por ningun cambio. Me gustaria haber podido mantenerlo como fue siempre. Se que es una tonteria.
– Nada de eso -murmuro acariciandole la espalda-. Es una autocomplacencia derrotista. El tiempo lo cambia todo. No te enganes. Si tu padre siguiera con vida, tambien el habria tenido que hacer ajustes para enfrentarse a los retos actuales.
– Gracias -dijo mirandolo a los ojos-. Eso me hace sentir mejor. Lo queria mucho.
– Ya lo se -los dedos de Santos se detuvieron-. Tengo que decirte una cosa.
Glory se enderezo, apoyandose en un codo, y lo miro con el ceno fruncido.
– Eso ha sonado muy serio.
– Lo serio que sea depende de tu perspectiva.
– No lo entiendo.
– Se de donde saco tu madre el dinero para salvar el hotel hace diez anos.
– ?De verdad? ?De donde?
– Se lo dio Lily.
Santos explico que el comentario que habia hecho el dia de la lectura del testamento lo habia hecho pensar en la correspondencia que habia llevado al hotel tantos anos atras y sobre lo que Hope enviaria a Lily. Tampoco se le habia escapado que el nivel de vida de Lily cambio despues de aquello. Despues le dijo que, buscando entre las pertenencias de Lily, habia encontrado tres pagares, firmados por su madre, en los que se comprometia a devolver la suma de quinientos mil dolares.
– No entiendo -Glory respiro profundamente, sin dar credito a sus oidos-. ?Quieres decir que mi madre te debe medio millon de dolares?
– Si y no. Le he ofrecido un acuerdo.
– Un acuerdo -repitio Glory-. ?Quieres decir que ya has hablado con ella de esto?
– Si, despues de consultar a un abogado.
– Ya veo -se sento y se paso una mano por el pelo, sin sorprenderse al ver que temblaba-. ?Cuanto hace que encontraste esas notas?
– Dos semanas.
Glory se volvio para mirarlo a los ojos.
– Y me lo dices ahora. Muy amable, Santos. Muchas gracias por el voto de confianza.
– Tenia motivos para no decirtelo antes.
Aquello le hizo dano, porque decia mucho sobre su relacion. Mejor dicho, demostraba que no tenian ninguna relacion. Simplemente se habian acostado juntos un par de veces.
El sexo no era lo mismo que el amor. No constituia una relacion. Y desde luego no era lo que habian
