compartido tantos anos atras.

Era lo que Glory queria, pero no lo tendria nunca. Se mordio el labio, negandose a llorar. No queria reconocer cuanto le dolia que no confiara en ella, que no la considerase lo suficiente para decirle que su madre le debia quinientos mil dolares.

– ?Y antes de esto? -senalo con un gesto la cama revuelta-. ?No crees que tenias la obligacion moral de decirmelo antes de acostarte conmigo?

Santos la examino con la mirada.

– ?Eso habria cambiado algo?

Glory alzo la vista al techo. Tal vez no habria cambiado nada antes, pero despues, en aquel momento, le parecia que la diferencia era abismal. Si se lo hubiera dicho no le doleria tanto que no podia soportarlo.

Hundio los dedos en las sabanas.

– ?A eso has venido?

Le rogo en silencio que no fuera asi, que le dijera que habia ido a verla porque pensaba en ella, porque queria verla y estar a su lado.

– Si.

Glory respiro profundamente y bajo los pies de la cama.

– He sido tan idiota que he pensado que venias por otros motivos.

– No te pongas asi.

Se sento y alargo una mano hacia ella, pero Glory se levanto de la cama, llevandose la sabana. Se envolvio cuidadosamente en ella y se volvio para mirarlo.

– ?Se puede saber que trato has ofrecido a mi madre? ?Que te pague un sesenta por ciento? ?Un cuarenta?

Santos entrecerro los ojos.

– ?Por que iba a hacer algo asi, Glory? Pidio el dinero prestado a Lily, dejandola en la ruina. Le prometio que se lo devolveria y no lo hizo. Lily me lego esos pagares. Queria que yo los tuviera.

Glory se puso tensa.

– Por supuesto -dijo con frialdad-. Tienes derecho a su herencia -se puso la camiseta y volvio a mirarlo a los ojos-. Tengo cosas que hacer. Sera mejor que te vayas.

Santos la miro furioso.

– ?Se puede saber que te pasa, princesa? ?Es que crees que deberia perdonar la deuda a tu madre porque tienes un buen polvo?

– Vete al infierno.

Se volvio y camino hacia el cuarto de bano. Santos la siguio, y consiguio detener la puerta cuando ella estaba a punto de cerrarla en sus narices.

– ?Fuera de aqui! -dijo tapandose, a pesar de que un momento atras estaban los dos desnudos.

– A diferencia tuya y de tu madre, el dinero no significa nada para mi. Le he dicho que le perdonare la deuda si reconoce publicamente a Lily. Ese es el trato que le he ofrecido.

Glory lo miro con incredulidad, atonita. No podia dar credito a sus oidos.

– No querras decir que vas a olvidarte de…

– Eso es exactamente lo que quiero decir -rio con amargura-. No me importan nada el dinero, ni el hotel, ni nada que pudiera sacar de esto. No me gusto la forma en que tu madre trato a Lily. Le hizo mucho dano. Y estoy dispuesto a obligarla a resarcirla por lo que hizo, aunque vaya a costarme medio millon de dolares.

Se volvio y empezo a alejarse. Glory lo miro, con el corazon en un puno. Le tendio la mano.

– Lo siento.

Santos se detuvo, pero no se volvio.

– ?Que es lo que sientes?

– Te he juzgado mal. Estaba enfadada, y dolida porque no hubieras confiado en mi. Me ha hecho dano que no me dijeras antes lo que habias averiguado.

– ?Deberia decirtelo, Glory? -se volvio para mirarla-. ?Deberia confiar en ti?

Ella levanto la cabeza.

– Si.

– ?Es que tu confias en mi? ?Crees en mi? -nego con la cabeza cuando ella abrio la boca, probablemente para contestar que si-. No creo. Ni siquiera tengo la impresion de que hayas creido en mi realmente. Si hubieras creido en mi… -se trago las palabras-. Olvidalo.

– ?Como puedo demostrarte que te equivocas? -dio un paso hacia el-. Quiero demostrartelo.

Santos la miro sin pestanear.

– No creo que puedas, Glory. Probablemente es demasiado tarde para eso.

Se le formo un nudo en la garganta. Hizo un esfuerzo para tragarselo. Ya no era una adolescente de dieciseis anos; era una mujer. Y sabia lo que queria. Queria a Santos. Queria ser su amante. Queria mantener una relacion con el.

Lo queria todo. Mas de lo que nunca tendria con el.

– Me gustaria volver a verte. Me gustaria volver a… estar contigo. Asi -se acerco a el y respiro profundamente, mas asustada de lo que habia estado en mucho tiempo-. ?Es eso posible, Santos?

– Depende.

– ?De que?

– De ti. De lo que estes dispuesta a aceptar de mi. De Cuanto sea suficiente -inclino la cabeza y capturo su boca en un breve beso-. Lo que yo siento no va a cambiar. Hasta la proxima, princesa.

Capitulo 56

Hope bajo por el debilmente iluminado pasillo. El rancio olor de la decadencia le revolvia el estomago. Contuvo la respiracion, pero el hedor seguia asfixiandola, y se dio cuenta, horrorizada, de que era su propio olor el que corrompia el aire.

Cerro fuertemente los ojos, con la cabeza llena de la imagen de si misma y el hombre retorciendose en la cama, enredandose como dos serpientes. Se habia entregado al placer profano de sus manos y su boca, y despues habia blandido el latigo, para castigarlo por sus pecados.

Pero la bestia seguia pidiendo mas. Un gemido de terror escapo de sus labios, y se llevo la mano a la boca para contener el siguiente. Ultimamente queria siempre mas, por mucho que cediera a su poder.

Por culpa de Santos.

En lo alto, la luz se filtraba entre las contraventanas cerradas. Se envolvio fuertemente en el echarpe. Estaba convencida de que triunfaria el bien. No podia ser de otra forma.

Si no era asi, estaria perdida.

Se acerco a la luz. Unos pasos mas y estaria fuera de aquel lugar abandonado de Dios, y tal vez la bestia se aplacaria. conto los pasos hasta que llego a la puerta y salio apresuradamente.

El aire fresco le aclaro la cabeza, aunque no podia dejar de temblar. Respiro profundamente y corrio a su coche, con la esperanza de que nadie la viera. No habia sido capaz de esperar a que llegara la noche a esconderla. La bestia no queria esperar, ni siquiera una hora mas.

Llego al coche y se metio dentro. Solo entonces se permitio un momento de calma. Tal y como esperaba, la luz del sol habia vencido sobre la oscuridad, y su cabeza habia recuperado el silencio. Se aferro fuertemente al volante y apoyo la cabeza en las manos. Cerro los ojos.

Los dias y semanas que habian transcurrido desde que Victor Santos apareciera en su puerta para amenazarla habian sido una pesadilla. Despues de hablar con su abogado habia hecho lo que le pidio el policia, siguiendo cada una de sus instrucciones al pie de la letra, aunque era algo que la ponia enferma. A ojos de todo el mundo habia desempenado el papel de pobre victima, de hija amantisima que, para salvar su vida, habia huido de una madre a la que adoraba.

De forma sorprendente, sus amigos y conocidos, ya fueran de negocios o personales, habian estado a su lado, aunque sabia las habladurias que se habrian extendido como la polvora por la alta sociedad de Nueva

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