Orleans. Delante de ella aplaudian su valor. Delante de ella la comprendian, y afirmaban compartir sus sentimientos.
Pero vio las miradas que intercambiaban cuando creia que ella no los veia; vio el horror y la repugnancia en sus ojos. Toda su vida habia cambiado. Hasta el padre Rapier la miraba con otros ojos.
Estaba convencida de que todo el mundo la despreciaba por ser descendiente de una casta de rameras, y que la consideraban marcada por el pecado.
El autodominio del que se enorgullecia en el pasado, en el que siempre habia confiado, la abandonaba cada vez mas a menudo.
Abrio los ojos. La luz del sol la cego, pero acogio el dolor de buen grado. Se miro la palma de la mano derecha, enrojecida y magullada por el latigo. Deseaba haber oido el dolor de Victor Santos rompiendole los timpanos. Deseaba haberlo castigado a el. El odio que le profesaba no tenia limite. Ardia en su interior con tanta intensidad que le quemaba la piel.
Santos estaba convencido de que habia ganado. Creia que la habia vencido. Podia oir su diversion, su risa de victoria. Glory y el se veian. Su hija no la habia apoyado en la humillacion. Glory no entendia, no veia. La bestia debajo de la bella fachada. Como siempre habia ocurrido, consideraba su mision ensenarle la verdad, salvarla.
Se estremecio cuando un escalofrio recorrio su columna. Haria pagar a Victor Santos. Tenia amigos, gente que la ayudaria a cambio de un precio. Gente que siempre la habia ayudado.
Haria que Victor Santos se arrepintiera de haberse atrevido a acorralar a Hope Saint Germaine.
LIBRO 7
Capitulo 57
Nueva Orleans, Luisiana 1996
Chop Robichaux era una atraccion del barrio frances, aunque los turistas no lo veian nunca una nota de colorido local, aunque sus conciudadanos desconocian su existencia. Excepto si formaban parte de los bajos fondos de la ciudad. Excepto si sus preferencias sexuales podian considerarse entre extravagantes y enfermizas. En tal caso conocian a Chop, que tenia fama de hombre de negocios que caia siempre de pie y que podia proporcionar cualquier perversion a cambio de un precio.
Tenia informacion sobre el asesino de Blancanieves.
Santos colgo el auricular del telefono y apreto los labios. Chop le habia dicho que, si le interesaba capturar al asesino, deberia acudir inmediatamente a su club de la calle Bour- Santos se froto un lado de la nariz con los dedos. No confiaba en Chop Robichaux. Lo despreciaba profundamente. Pero si alguien del bario podia tener informacion sobre la persona que se dedicaba a asesinar prostitutas, seria el. A fin de cuentas, la prostitucion era su valor de cambio.
– ?Quien era?
Se volvio para mirar a Glory, que estaba tumbada desnuda en la cama, a medio cubrir por la sabana. Sonrio y se estiro. Era tan bella que le cortaba la respiracion. Y hacer el amor con ella era algo indescriptible. Cualquier palabra palideceria ante lo que le hacia sentir. Habian pasado las dos ultimas semanas en medio de una nube de frenesi sexual.
Se obligo a aplacar su excitacion creciente y concentrarse en lo que tenia entre manos: Chop y la informacion que le pudiera proporcionar sobre el asesino.
– ?Te apetece dar una vuelta?
– Vale. ?Adonde vamos?
– Al barrio frances, a ver a un viejo amigo.
Glory lo miro extranada, como si se diera cuenta de que algo marchaba mal.
– ?A un viejo amigo? -pregunto sentandose y apartandose de la cara el pelo enredado-. ?Que clase de amigo?
Santos se inclino hacia delante y la beso. Despues se aparto con reticencia.
– Ya te lo explicare en el coche.
– Conozco un sitio en la calle Burgundy que sirve unos margaritas buenisimos.
– ?Helados o con hielo?
– De las dos formas. Ponen todo el rato musica de salsa.
– De acuerdo. Pero tenemos que darnos prisa.
Glory asintio y se ducharon y se vistieron rapidamente, sin perder el tiempo en hablar. A Santos le gustaba que Glory aceptara las limitaciones de tiempo, y que no se sintiera obligada a llenar de charla todos los momentos.
Aunque le gustaba aquello en ella, tambien hacia que se sintiera incomodo. Porque el silencio nunca parecia vacio, nunca parecia tenso. Y deberia ser asi. Cuando no estuvieran haciendo el amor debia sentirse a disgusto con ella. Pero le gustaba su compania en todo momento.
En veinte minutos estaban en el coche, adentrandose en el barrio.
– ?Quien es ese amigo al que vamos a ver?
– Un gusano. Se llama Chop Robichaux.
– Chop Robichaux -repitio Glory-. Ese nombre me suena.
Santos rio sin humor.
– No me sorprende. Durante cierto tiempo aparecio en todos los titulares, hace seis anos. ?Recuerdas el escandalo de los policias corruptos en el barrio frances?
Glory fruncio el ceno, pensativa, e inclino la cabeza.
– Vagamente.
– Entonces te refrescare la memoria. Cuatro agentes de la brigada antivicio fueron acusados, y despues condenados, por aceptar sobornos a cambio de hacer la vista gorda respecto a las actividades de un club del barrio frances, en el que ejercian la prostitucion menores de edad. Se llamaba Chop Shop, en honor al propietario, el hombre que vamos a ver.
– ?Prostitucion de menores? Que desagradable.
– Eso penso todo el mundo cuando salio la historia a la luz. Por supuesto, peor era que la policia aceptara dinero a cambio de no darse por enterada. Es mi opinion, por lo menos. Por eso lo destape.
– ?Que lo destapaste? ?Que quieres decir?
– En aquella epoca yo era un simple agente de la brigada antivicio. Me di cuenta de que algunos de mis companeros estaban en nomina. Hable con Chop y despues lo denuncie todo en Asuntos Internos.
– Supongo que eso no te haria demasiado popular.
– Por decirlo de forma suave. Afortunadamente, poco despues me trasladaron a homicidios -torcio por la calle Bourbon-. A los de Asuntos Internos les interesaron mucho mas los policias corruptos que las actividades de Chop, que proporciono pruebas a cambio de que no lo procesaran.
– ?Asi que no cumplio ninguna condena?
– Asi funcionan las cosas. Por supuesto, le cerraron el local. Aunque abrio uno nuevo en la siguiente manzana. Se supone que en el local actual no se transgrede la ley, aunque estoy seguro de que la gente como el se salta las normas siempre que puede. En todo caso, ya no pertenece a mi departamento.
– ?Y eso fue todo? ?No hay nada mas?
– Claro que hay algo mas. Uno de los cuatro policias declaro que yo estaba implicado. Dijo que me habia enterado de que los de Asuntos Internos estaban sobre la pista y los sacrifique para salvarnos. Al parecer, era
